Los barrabravas de la Universidad de Chile

Hemos hablado en extenso en este espacio sobre el poder de las barras bravas en el fútbol argentino. En Chile, a fin de noviembre, antes del encuentro entre Universidad de Chile y Ñublense, distintas fracciones de la barra de la U se enfrentaron a cuchillazos y golpes de puño. Un grupo de jóvenes golpearon duramente a los líderes históricos y se quedaron con el mando de la hinchada. Tras el incidente, el periodista chileno Claudio Pizarro escribió en la revista chilena The Clinic un interesante artículo sobre la interna de la hinchada universitaria. Aquí reproducimos algunos fragmentos.

“La mayoría de los grupos que intentaron tomarse el poder criticaban la estrecha relación entre los jefes de la barra y los directivos de turno del club. No son pocos los que todavía miran con resquemor cómo sus líderes, luego de enfrentarse al síndico tras la intervención del club, terminaron agachando el moño con los directivos de Azul-Azul (la sociedad a cargo del club). Un silencio que para muchos huele a complicidad (…).

-El directorio les pasa entradas a Los de Abajo (como se conoce a la hinchada) para que las vendan y se queden callados. Si tú vas al estadio, cuando hay partidos desastrosos, las pifias vienen de la tribuna, la galería Andes, pero de la barra nada -cuenta Eduardo “Chuncho” Martínez, líder de la barra a fines de los 80.

El Chuncho Martínez, una voz respetada en el tablón, asegura que los cuatro líderes cuestionados por la hinchada “están coludidos con la mesa directiva de la U”.
-Se entienden con José Yuraszeck y el “Choclo” Délano. Ninguno de ellos trabaja y reciben todos los fines de semana dos mil entradas. Aquí hay un nivel de corrupción inmenso para que se queden piola – sostiene Martínez. Luego agrega: “¿Has escuchado a algún miembro de la barra defender a Bielsa?”.

Para otros, como El Cuervo, el vínculo entre los dirigentes y la barra es un misterio. “Nunca los líderes van a reconocer algún tipo de relación. A lo más se sabe por ahí que el intermediario, el cortafuegos, es Cristián Flores (subgerente de operaciones de Azul-azul) y aparentemente él les entrega las entradas”, relata”.

Aquí el artículo completo de Claudio Pizarro.

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