La violencia del fútbol argentino en 2012

La tribuna de Independiente sin la barra brava

¿Qué será lo más violento del fútbol argentino en 2012? ¿Los 12 hinchas fallecidos? ¿Las innumerables peleas entre facciones de una misma barra brava? ¿La complicidad policial que facilita y promueve las disputas? ¿O el apoyo político indisimulable? ¿Los barras que amenazan a jugadores en entrenamientos? ¿O los encuentros disputados a toda hora, día y lugar, con cambios imprevistos y horarios inconvenientes para los hinchas, que deben concurrir a estadios en muchos casos obsoletos, en malas condiciones?

Las prácticas violentas en torno al fútbol argentino tienen muchas caras y protagonistas. Ya no sólo  resuenan las 12 víctimas fatales de este último ciclo, porque la tragedia cotidiana no puede resumirse en un número frío. Las prácticas violentas son tantas como las condiciones que permiten que esas acciones se lleven a cabo en torno al espectáculo deportivo.

Si es cuestión de números, 8 de los 12 hinchas fallecidos desde enero de 2012 murieron en enfrentamientos entre hinchas del mismo equipo. Son ellos Agustín Rodríguez y Aldo Baranda de Nueva Chicago; Martín Stambulli  y Gonzalo Saucedo, de River; Daniel Sosa, de Lanús; y Jonathan Brasante, Claudio Suárez y Adrián Leonel Rodríguez, fallecidos como resultado de las disputas en torno a la hinchada de Newell´s.

Una placa que recuerda a Leandro Pianciola en Olavarría
Sólo dos hinchas fallecieron como consecuencia de los incidentes entre hinchadas rivales: Sergio Víctor Fernández, de Newell´s, atacado por hinchas de Unión; y Edgardo García, fallecido por el enfrentamiento entre dos equipos de la liga marplatense. Completan el cuadro Leandro Pianciola, hincha de Racing de Olavarría, atacado a tiros supuestamente por error luego de un partido ante Crucero del Norte; y un simpatizante de Nueva Chicago, muerto por accidente en los festejos del ascenso de su equipo. Todas las víctimas son jóvenes, de no más de 35 años, y en los incidentes abundan las armas blancas y las armas de fuego.

Las 8 víctimas fatales que murieron a manos de colegas de la misma hinchada son el extremo maldito de la violencia moderna del fútbol argentino: la ambición por obtener el botín que dejan los negocios en torno a la barra brava, que se expresa en los múltiples enfrentamientos intrahinhcadas. En ese marco se inscribe el acontecimiento mediático más impactante en torno a la violencia del fútbol argentino en 2012, que no registró víctimas fatales: dos facciones de la hinchada de Boca se enfrentaron a los tiros el 26 de agosto en una ruta de Santa Fe. El hecho dejó como consecuencia cinco heridos de bala, entre ellos Mauro Martín, jefe de la hinchada. Pero no sólo Boca Juniors tuvo en su haber una hinchada dividida, enfrentada abiertamente. También se produjeron incidentes en las barras de River, Quilmes, Nueva Chicago, Newell´s, Lanús, Deportivo Merlo, Alvarado de Mar del Plata, Banfield, Vélez e Independiente, entre otras.

Javier Cantero y los hinchas de Independiente
Además de enfrentarse entre sí con armas de fuego al menos seis veces en el año, la barra de Quilmes veló en el estadio al hijo de uno de los líderes, muerto por la policía en un tiroteo. La hinchada de Deportivo Merlo se la disputan los hermanos Dante y Caio Salazar. Pero la barra sobresaliente en 2012 fue la de Independiente, expuesta públicamente por el presidente Javier Cantero, que ni bien asumió en su cargo cortó los aportes de dinero y facilidades para los hinchas. Cantero acusó públicamente a los líderes por tomar prebendas del club para su propio beneficio y expuso con su conducta a sus colegas dirigentes, que mostraron escaso apoyo para su lucha.

Un hecho trascendente, reseñado recientemente por Gustavo Grabia en el diario Olé, es el juicio que próximamente deberán afrontar cinco policías por facilitar la disputa entre dos grupo de la barra de Boca en octubre de 2011. Es una muestra de más de las múltiples causas de la violencia y de las condiciones que la posibilitan. El documento emitido por investigadores del Conicet en este año, titulado “Propuestas de acción e intervención para la construcción de una seguridad deportiva”, trabaja la problemática: “No hay ´violentos` ni ´violencia en el fútbol` sino condiciones que posibilitan el acontecer de prácticas violentas en torno de eventos futbolísticos. Condiciones de posibilidad que, al involucrar distintos planos y sectores, vienen a echar por tierra la consabida figura del ´culpable`”.

La lista de víctimas fatales del fútbol argentino llega a 272. En 2012 se agregaron 12 miembros, tres veces más que a lo largo de 2011. Quizás la mayor novedad la aportó el periodista Edgardo Imas, quien registró dos víctimas fatales en la década de 1920, hasta ahora no incorporadas al registro.

El 30 de julio de 1922 en la cancha de Sportivo Barracas, se disputó un encuentro entre un combinado vasco y otro de ligas del interior. La víctima fue un menor de edad que se fracturó un brazo cuando "se cayó de una tribuna improvisada sobre una chata de cuatro ruedas", estacionada  afuera del estadio, según informó el diario El Telégrafo. El 1° de agosto, el periódico publicó que el menor había fallecido y alertó sobre la responsabilidad de la policía y de los dirigentes de Sportivo Barracas para evitar que los vehículos se estacionen cerca del estadio.

La otra muerte se registró el 21 de octubre de 1922, en el estadio de Tiro Federal, en Rosario, en un partido entre el equipo local y Newell's. En el segundo tiempo, dos hinchas comenzaron una discusión en la tribuna, que terminó con un disparo de Francisco Campá, dirigente de Newell's, que mató a Enrique Battcock, obrero ferroviario, hincha de Tiro Federal. El hecho quedó impune. Una historia triste de 272 muertos que hace casi 100 años comenzó a escribirse.

Ver la lista completa de víctimas por la violencia del fútbol argentino en la página de la ONG Salvemos al Fútbol. 

Nuevas medidas contra la violencia en Alemania o el modelo y la cultura de la Bundesliga

Incidentes entre hinchas del Borussia Dortmund y el Schalke 04
Los incidentes ocurridos en el último clásico entre el Borussia Dortmund y el Schalke 04, en octubre pasado, marcaron la necesidad de tratar nuevamente el problema de la violencia en el fútbol alemán. Pocos días antes, hinchas del Dynamo Dresden se habían enfrentado violentamente con guardias de seguridad. Con participación de la liga, el gobierno nacional y de los propios hinchas, los directivos fijaron el 12 de diciembre como la fecha en que se darían a conocer las nuevas medidas. El documento de 16 puntos aprobados el pasado miércoles por 36 clubes de alemanes endurece las sanciones para los hinchas que causen incidentes, fija controles más estrictos en los ingresos a los estadios y refuerza los sistemas de video. Los hinchas tuvieron una pequeña victoria, ya que no se quitarán las tribunas para espectadores de pie, pero aun así se manifestaron en contra de las nuevas normas por considerar que se criminaliza a los fanáticos. Reinhard Rauball, gerente de la liga, aseguró a la prensa que las nuevas medidas “no comprometan la cultura del fútbol alemán".

Alemania ha llevado adelante en los últimos años un modelo deportivo en torno al fútbol profesional diferente a las otras ligas de elite de Europa. Los tickets para los encuentros de la Bundesliga tienen un precio medio de 15 euros, la mitad que en España e Italia. Muchos de los estadios conservan tribunas para que los asistentes vean el partido de pie, lo que permite mantener las entradas a precio económicos. El promedio de ocupación de los estadios es de más del 90 %, el más alto de Europa, con una media de 42.690 espectadores por partido. El 51 % de las acciones de los clubes debe mantenerse en manos de los socios, lo que estimula la participación de los simpatizantes.

Este modelo económico y familiar del fútbol alemán, con escasos incidentes, tuvo un revés importante en mayo, cuando hinchas del Fortuna Düsseldorf invadieron el césped sobre el final del encuentro ante el Hertha Berlín y lanzaron bengalas. Aquellos hechos llevaron a los dirigentes a tomar medidas para evitar nuevos incidentes. En julio, se amplió a diez años la prohibición de acudir a los estadios para los espectadores que tuvieran antecedentes de violencia y se adoptó un código de conducta para enfrentar a los hinchas más violentos. Además, se duplicaron las inversiones para las asociaciones de hinchas y para distintos proyectos destinados a combatir la violencia, por un total de 25 millones de euros anuales.

Entonces, los hinchas lograron una victoria al mantenerse las tribunas para los espectadores de pie, pese a que el Ministro del Interior, Hans-Peter Friedrich, se oponía a continuar con ellas. Se mantuvo el concepto de sostener los precios económicos de las tribunas populares y de fijar valores más altos para los tickets en otros sectores del estadio.

"La pared amarilla", la famosa tribuna del Borussia Dortmund
donde 25 mil personas ven el partido de pie.
Pero la cuestión de la violencia en la Bundesliga no terminó entonces. Las estadísticas de la temporada 2011/12 mostraron que más de 11.000 aficionados en Alemania participaron en hechos violentos y que, en un año, las agresiones habían aumentado un 17,5 %. Sobre un total de más de 18 millones de fanáticos,  1.142 heridos sufrieron heridas, 296 más que en la temporada anterior. Aquellos números que en muchos países resultarían insignificantes, en Alemania encendieron la alarma.

Todo se profundizó en octubre, con incidentes protagonizados por hinchas del Dynamo Dresden, quienes en un encuentro de Copa ante el Hannover se enfrentaron con los guaridas de seguridad e ingresaron al estadio burlando los controles. Pocos días después, chocaron hinchas del Schalke 04 y Borussia Dortmund y se registraron 180 detenidos.

Así llegó la cumbre del 12 de diciembre. Distintos clubes acercaron sus propuestas, que en muchos casos fueron elaboradas en conjunto con los aficionados. Los directivos intentaban concretar nuevas normas mientras hacían equilibrio entre las presiones del gobierno, que buscaba quitar las tribunas de pie y aplicar sanciones más duras, y las propuestas de los hinchas, que querían mantenerlas.

El documento aprobado tiene 16 puntos y se basa en concepto de “Estadio seguro”. Hace hincapié en las condiciones de seguridad de los estadios, endurece las penas por prácticas violentas, refuerza los controles de ingreso, los sistemas de video y la seguridad el día del evento.

Una bandera del FanProjekt
Los fanáticos no quedaron conformes porque consideran que perjudica el ambiente festivo de los estadios y criminaliza a los aficionados, ya que las sanciones recaen sobre ellos y se deja de lado los castigos a los clubes. Antes de los anuncios, muchos hinchas presenciaron en silencio los primeros 12 minutos de los partidos de primera y segunda división durante tres fechas.

Pese a los reclamos, a los fanáticos se les garantiza un 10 % de entradas en los partidos de visitante y se mantiene el diálogo abierto, permanente y obligatorio entre los clubes y los aficionados para poner en marcha las medidas. También siguen vigentes las tribunas de pie y se les otorga participación a los fanáticos en los preparativos de seguridad antes de cada partido. Pese a esto, los hinchas reprueban los controles colectivos y la vigilancia permanente, ya que se incluirán escáneres personales en los ingresos, con controles similares a los aeropuertos.

Sólo dos clubes, el FC Berlin y el St Pauli, rechazaron las medidas y el nuevo concepto de seguridad. Resulta curioso un fútbol donde los clubes promueven la organización de los hinchas y donde dirigentes y fanáticos discuten qué modelo de organización quieren tener. Donde los hinchas son protagonistas y la asociación lleva adelante programas como el Fan-Projekt, con un equipo de trabajadores sociales, funcionaron locales y el estado para ayudar a los jóvenes a canalizar su pasión por fútbol de manera constructiva. Es el modelo y la cultura del fútbol alemán.

Los hinchas de Boca y el futbol como movilizador social

La celebración de los hinchas de Boca
 en el Obelisco de Buenos Aires
Mientras miles de fanáticos caminaban por la calle 9 de Julio hacia el Obelisco de Buenos Aires el pasado el miércoles para celebrar el “Día Mundial del Hincha de Boca”, era imposible no pensar en la capacidad de movilización popular que ha alcanzado el fútbol moderno. Mucho de eso fanáticos probablemente no pondrían el cuerpo para manifestarse ante un crimen impune o ante un recorte presupuestario de algún gobierno. Pero estaban ahí, felices, luciendo su camiseta en medio de la calle, mostrándole a todo aquel quisiera verlos y escucharlos el amor que sienten por su equipo.

Así fue como el Obelisco de Buenos Aires se pobló este miércoles de miles de fanáticos de Boca, que en un día de semana, luego de la ardua jornada laboral, se congregaron por el simple placer de celebrar el amor que tienen por su equipo. Se veían llegar de a cientos en los colectivos, en el subte, en los autos. Buenos Aires vivió la invasión inesperada de fanáticos.

La concentración por el el Día Mundial del Hincha (el 12/12/12) fue una muestra más del poder que hoy tienen los hinchas de fútbol en la Argentina. Un poder celebrado y exacerbado por ellos mismos, por los dirigentes, por los medios periodísticos y por el mundo futbolístico en general. Según reconoció el propio presidente de Boca, Daniel Angelici, los hinchas y sus manifestaciones contra el entrenador Julio césar Falcioni, el pasado sábado, fueron determinantes para no renovar su contrato y buscar un nuevo técnico. El miércoles, los hinchas fueron capaces de cortar las calles de buena parte del microcentro de Buenos Aires, cantar, gritar, festejar y también romper, destrozar, como pasó con algunos de los negocios cercanos al Obelisco. Mostraron el poder que tienen para actuar en cualquier espacio bajo sus propias prácticas, que son capaces de transformar el corazón de Buenos Aires un día de semana, sin más convocatorias que algunas páginas de Internet y las redes sociales.

Una postal de los destrozos que dejó la celebración
Pero ese afán festivo y celebratorio que siguen muchas de las prácticas de los hinchas de fútbol cedieron paso con el correr de las horas a otro costado de sus acciones ya casi cotidianas. Las acciones violentas, los enfrentamientos con la policía, los destrozos y robos de comercios, fueron el colorario del encuentro masivo. La fiesta empañada por la violencia, que termina en tragedia. Una vez más, como sucede según relatan los medios periodísticos desde hace más de un siglo en el fútbol argentino. Esta vez fue un día de semana, sin partido de fútbol, sin hinchas rivales, pero sucedió igual. Son los rasgos del fútbol argentino de hoy: hinchas poderosos que oscilan entre las prácticas festivas y las acciones violentas.

Los hinchas al poder o el remedio contra la violencia del fútbol

Un minuto de silencio en la liga holandesa
en memoria de 
Richard Nieuwenhuizen
El pasado fin de semana no se jugó ningún partido de fútbol de las ligas infantiles de Holanda. La Federación del país suspendió todos los encuentros en señal de duelo por la muerte de Richard Nieuwenhuizen, quien falleció tras recibir una feroz golpiza por parte de tres futbolistas adolescentes. La víctima había sido uno de los jueces de línea en el partido entre Buitenboys y Nieuw Sloten, en la ciudad de Almere, donde su propio hijo había participado defendiendo los colores del Buitenboys. Tras el empate 2 a 2, un grupo de jugadores de 15 y 16 años rodearon a Nieuwenhuizen y, tras insultarlo, comenzaron a golpearlo en la cabeza y el estómago. Una lesión en el cráneo le provocó la muerte al día siguiente.

Holanda es un país poco acostumbrado a la violencia futbolística en los últimos años. Pese a que no se ha develado oficialmente los nombre de los acusados por el crimen, Geert Wilders, dirigentes del Partido para la Libertad, quiso cuidar la reputación de los Países Bajos y explicó a la prensa: “No se trata de un problema exclusivo del fútbol sino de un problema de los marroquíes que se manifiesta en la calle, en la escuela, en los centros comerciales y en el campo de juego. ¿Por qué nadie se anima a decirlo abiertamente?”.

La agresión brutal sobre Nieuwenhuizen es otra muestra de las diferentes violencias que encierre el fútbol dentro de sí. Esta vez, el espíritu lúdico del fútbol juvenil convivió con la violencia y la agresión. Rápidamente, Joseph Blatter envió una carta a la Real Federación de Fútbol Holandés donde aclaró que "el fútbol es un espejo de la sociedad y tristemente las mismas enfermedades que afligen a la sociedad”, una frase que suele repetirse ante situaciones como esta.

La violencia del fútbol ha vuelto a instalarse como gran tema recientemente en Europa. En Alemania, recientes enfrentamientos entre hinchas del Schalke 04 y el Borussia Dortmund profundizaron un debate sobre la organización del espectáculo deportivo, que podría dar luz a nuevas normativas en los próximos días. París fue escenario de una dura batalla entre hinchas del Paris Saint Germain y el Dinamo de Zagreb, tras el encuentro que estos equipos disputaron a comienzos de noviembre por la Champions League. Los enfrentamientos culminaron con el arresto masivo de casi 100 hinchas. Tres de los detenidos fueron condenados a cuatro meses de prisión dos días después.

Pero entre tanta violencia y agresión, algo trascendente sucedió en Europa. Supporters Direct es una organización de hinchas que lucha por el desarrollo sostenible de los clubes basado en la participación de los simpatizantes y la propiedad comunitaria de las instituciones. Este grupo ha avanzado con éxito en la organización de hinchas en diversos clubes, como Swansea City y el Wimbledon, de Inglaterra, y el Hamburgo, de Alemania. La organización estimula la participación activa de los socios e hinchas en la vida de los clubes.

La semana pasada, Supporters Direct presentó en el Parlamento Europeo de Bruselas un documento titulado: “El corazón del juego, ¿por qué los hinchas son vitales para mejorar la gobernanza en el fútbol”.

El extenso documento propone medidas para mejorar la sustentabilidad financiera del deporte, sugiere legislación para limpiar las operaciones de compra y venta de jugadores, recomienda incluir a los fanáticos en la lucha activa contra el amaño de partidos y hace hincapé en la función social del deporte en Europa. Supporters Direct promueve la democracia, la ciudadanía activa y el deporte de base.

Quizás el documento se convierte en papel arrojado al viento. Evidentemente, la prensa masiva registra los incidentes en los estadios, las luchas cuerpo a cuerpo, la violencia extendida, la tragedia y la muerte antes que propuestas de largo plazo.

Así como muchos grupos de hinchas que se ven envueltos en prácticas violentas se organizan para ir al estadio, es imprescindible avanzar y profundizar el empoderamiento de los otros hinchas, los que asisten al espectáculo deportivo para vivirlo pacíficamente. Los que transforman el amor a los colores en prácticas concretas de organización y asistencia a la institución deben tener una voz, para no asistir silenciosamente cuando el deporte deviene en tragedia. El mundo del fútbol muestra muchas caras sucias como para dejarlo al albedrío de dirigentes, empresarios, ultras, los criminales organizados y la policía.

Postales del fútbol italiano versión 2012

Una imagen de un estadio italiano
El informe puso en cifras un costado de la crisis. El campeonato italiano, hasta hace poco considerado por muchos el más importante del mundo, cuenta con una media de afluencia a los estadios de 38.914 aficionados, que ocupan el 56 % de su capacidad. Este número pone a la liga con el porcentaje de asistencia más bajo entre las cuatro grandes ligas europeas, lejos del 70% de Francia, el 75% de España, el 91% de Alemania y el 92% de Inglaterra. Otra consultora informó que hoy concurren a los partidos del Calcio un 13 % menos de aficionados que en 2009. Mundo de escándalos anuales, de amaño de partidos al más alto nivel, de pasaportes adulterados, de árbitros sospechados y manipulites cotidianos, el Calcio vive hoy tiempos de fuga de talentos, presupuestos ajustados y tribunas despobladas, como para ceder el trono de liga top.

La cárcel a cielo abierto

Es común observar por televisión los inmensos estadios italianos con asientos vacíos. El Milan, hoy en el 7° puesto de la clasificación, tiene una media de 22 mil espectadores y juega en un escenario como el Giuseppe Meazza, con capacidad para más de 80 personas. Incluso el equipo de Berlusconi llegó a cortar 4.000 boletos ante el Cagliari en esta temporada. Ya existen empresas de cupones con descuento que comercializan entradas más económicas. Además, para conseguir boletos es necesario acceder a la “tessera del tifoso” (carnet del hincha), con un registro previo, y comprar las tickets en los cajeros de los bancos.

Incidentes en Genoa - Siena
“Son cárceles a cielo abierto. Sus estructuras son obsoletas y hay violencia verbal entre dirigentes y física entre aficionados. Cada día más parcelas del estadio están en manos de los más violentos”, afirmó recientemente Arrigo Sacchi, ex entrenador del Milan y la selección italiana.

La violencia ha ido en aumento y quedó expuesta como pocas veces en abril pasado cuando, en el encuentro entre el Genoa y Siena, los hinchas locales invadieron el campo ante la derrota de su equipo y los futbolistas respondieron entregando las camisetas a los fanáticos. Marco Rossi, el capitán genovés, charló amablemente con los hinchas y entregó las casacas. La policía luego dio a conocer mensajes de texto entre el capitán y los ultras donde se llamaban “hermano” uno a otro.


Imágenes de estos tiempos

“Italia es así: se da por hecho que cuando un equipo pierde hay que montar una manifestación; cuando un futbolista juega mal hay que insultarlo. La gente y la opinión pública toleran este sistema”, contó al diario español El País Damiano Tommasi, presidente de Presidente de la Asociación de Futbolistas Italianos.

Esa parece ser la cara de las tribunas de los estadios italianos. Machos, hombres rudos, fanáticos, son los que prevalecen en las gradas, lejos del paseo familiar que suponía ir al estadio años atrás. Una imagen similar a la que devuelve el césped, con encuentros de roce y músculo en primer plano, mientras la pelota al ras del piso y el juego asociado pasan a un segundo plano. Ya no hay lugar en el Calcio para futbolistas como Roberto Baggio y Gianfranco Zola, aquellos estrategas de buen pie que brillaron en la década de 1990. Alessandro Del Piero se marchó al fútbol australiano y Francesco Totti está en retirada. Andrea Pirlo, estratega y crack del campeón Juventus, parece predicar en el desierto con sus toques exquisitos.

En los últimos años, futbolistas como Kaká, Alexis Sánchez, Ronaldinho, Eto’o, Pastore, Ibrahimovic, Thiago Silva y Lavezzi abandonaron el calcio y se han marchado a otras ligas, como para dejar en claro que el fútbol italiano ha dejado de ser aquel lugar aspiracional para los mejores futbolistas del mundo y se ha transformado en un campeonato que exporta buena parte de sus mejores futbolistas.

Pero además, el fútbol italiano reviste el pecado de haber sido el mejor y dejar de ser. Hasta hace poco, era el más popular, el que congregaba a las estrellas. Fue el campeonato nacional que en la década del ´80 y ´90 lideró el desembarco del fútbol como negocio global, televisado vía satélite, con el Nápoli de Diego Maradona primero y el Milán de Arrigo Scchi después. “Los mejores jugadores hoy están en otros países, pero nadie en Italia se ha planteado sustituirles para favorecer un juego más armonioso o atractivo”, afirmó Sacchi, hoy coordinador de los equipos juveniles italianos y de la sub 21.

Antonio Conte, el entrenador de Juventus, no puede hoy sentarse en el banquillo para dirigir a su equipo. Está sancionado hasta el 8 de diciembre por su participación en el último escándalo de apuestas, como una muestra gratis del panorama. Los problemas económicos, los escándalos, la fuga de estrellas y la baja asistencia a los estadios evidencian la decadencia italiana.

Cesare Prandelli, entrenador de la selección italiana
Cesare Prandelli, hoy entrenador de la selección nacional, parece ser al abeja blanca del fútbol italiano. En la última Euro, el técnico propuso un equipo de fútbol de pase y buen trato de balón, más cercano al estilo del Barcelona que al catenaccio extremó que inundó el fútbol italiano en las últimas décadas. El fútbol pareció hacer justicia y el modelo contracultural de Prandelli tuvo su premio, ya que su equipo llegó a la final, donde cayó ante la multicampeona España. Casi sucede lo mismo que en 1982, cuando la Azzurra se consagró campeona del mundo tras un escándalo de apuestas. O en 2006, cuando el equipo volvió a consagrarse tras el calciopoli, un proceso judicial que terminó con el campeón Juventus en la B.

Son los extremos en que se mueve el fútbol italiano. Entre la pasión infinita de sus hinchas y la intolerancia por la derrota, entre las causas judiciales y las victorias deportivas, entre las crónicas policiales y el catenaccio. “El fútbol italiano me engorda. Me aburro mucho, entonces recurro a la heladera. Cuando termina el partido tengo tres kilos más. Es una broma para decir que el fútbol italiano no me gusta y es muy difícil verlo. Quiero que tire la primera piedra el que aguantó noventa minutos del fútbol italiano sin hacer zapping ni una vez” dijo el entrenador Angel Cappa alguna vez. Una buena síntesis del fútbol en la península.

México: patria, fútbol y medios de comunicación

El Estadio Azteca, durante el Mundial de 1986
“De las muchas ciudades erigidas en torno al Mundial de fútbol, las dos más extendidas, con sus prosperidades respectivas, son Televisa y el subempleo”. La frase del escritor y periodista Carlos Monsiváis daba cuenta del fenómeno deportivo que atravesaba la sociedad mexicana en 1986. El campeonato mundial de fútbol, que ganaría la Argentina de Diego Maradona, y la crisis económica y social se vinculaban bajo diversas prácticas y con distintos efectos, en un país que puso en primer plano la pelota mientras conjugaba en torno al estadio y las pantallas muchos de sus conflictos internos. El próximo sábado, Enrique Peña Nieto asumirá como nuevo presidente de México, un país que 26 años después de organizar el Mundial mantiene viva su pasión por el fútbol, mientras vive tiempos de violencia social extendida. A la vez, poderosos empresarios mediáticos ven en el deporte una forma de extender su influencia política y económica.

En agosto pasado, el empresario mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, anunció la compra de Pachuca y León, equipos de la primera división. El empresario cuenta con importantes inversiones en telecomunicaciones y la construcción y decidió expandir sus negocios al fútbol. Hace pocos días, anunció una inversión de dos millones de euros en el Oviedo, equipo que hoy disputa los torneos del ascenso español. La influencia de los grandes empresarios de medios en el deporte mexicano, que contaba Monsivais en 1986, se mantiene con hoy diferentes caracteres.

El estado alternativo

En 1985, México sufrió uno de los terremotos más importantes de su historia, con más de 6.000 víctimas fatales sólo en el Distrito Federal. La catástrofe se sumaba a una delicada situación económica que vivía el país azteca, que cargaba entonces con una de las deudas externas más altas de América Latina. Pese a todo, México recibió el Mundial de fútbol que iba a disputarse originalmente en Colombia. Voceros del gobierno aclararon en repetidas oportunidades a la prensa que el Estado no desembolsaría dinero en la organización del torneo y que sería capital privado el encargado del financiamiento.

En ese contexto, fue la empresa televisiva Televisa quien aportó más dinero para el campeonato. Guillermo Cañedo, en su doble rol de vicepresidente de la compañía de comunicaciones y de la FIFA, fue el responsable de la llegada del torneo al país azteca. Cañedo había presidido poco antes la Federación Mexicana de Fútbol y formaba parte de la OTI, el organismo que negociaba los derechos de televisión de los campeonatos mundiales.

En aquel campeonato, Joao Havelange, titular de la FIFA, fue acusado en reiteradas ocasiones de estar vinculado directamente con Televisa y con su presidente, Emilio Azcárraga. La influencia de la cadena en el desarrollo del torneo fue enorme, con encuentros disputados en horarios inconvenientes sólo para satisfacer las demandas de los grandes magnates televisivos. Aún son recordadas las quejas públicas de Diego Maradona por tener que competir en la altura del Distrito Federal con temperaturas agobiantes. La televisión manejó la organización desde los despachos, aunque sufrió problemas técnicos en la transmisión, que llegó con dificultades a países como Holanda, Brasil, Colombia y Francia. Hace más de 20 años, Monsivais llamaba a Televisa un “estado alternativo”.

El fútbol como producto

Lejos de disminuir, la influencia de los magnates televisivos en el fútbol mexicano se ha incrementado desde entonces. Emilio Azcárraga falleció de un accidente en 1997, pero su hijo Emilio preside hoy el Grupo Televisa, que cuenta en su holding con los clubes América y Necaxa, tras haberse desprendido hace poco tiempo del San Luis. Su gestión suele favorecer al América, uno de los equipos más populares de México, a donde llegan los mejores jugadores y se invierte más dinero. La FIFA incluso ha recomendado públicamente la venta de alguna de las entidades.

Pero poco le importan las críticas a Azcárraga, dueño de una fortuna de más de 2.000 millones de dólares y considerado por muchos el Rupert Murdoch latinoamericano. Televisa es el grupo de medios de habla española más importante del mundo y controla cerca de dos tercios de la programación de los canales gratuitos de televisión en México. Otro poderoso jugador de las telecomunicaciones con intereses en el fútbol mexicano es Ricardo Salinas Pliego, titular de TV Azteca, dueña del Morelia y Jaguares, también de la primera división mexicana.

Pese a participar del negocio de la televisión y las comunicaciones, Carlos Slim no se había involucrado directamente en el mundo futbolístico, hasta que su empresa América Móvil, anunció la adquisición del 30 por ciento de los clubes Pachuca y León.

Carlos Slim, nuevo dueño del León y el Pachuca.
Hasta el momento, los vínculos de Slim con el deporte se habían dado principalmente hacia el automovilismo. Sus empresas patrocinan al equipo Sauber de Fórmula 1. Hace pocos meses, circularon fuertes rumores de que Slim y Rupert Murdoch intentarían comprar los derechos de televisión de la principal categoría de automovilismo del mundo.

Slim también ha creado torneos anuales de fútbol para jóvenes de la calle y es seguidor de los Yanquis de Nueva York, el equipo de béisbol de Estados Unidos. También ayuda habitualmente a boxeadores. Su vínculo con el fútbol se había dado a través de los Pumas de la UNAM, donde formó parte del consejo directivo.

El reciente acuerdo con el León incluye un proyecto para la construcción de un campo de la Universidad del Fútbol de la ciudad, así como la transmisión de los partidos del equipo a través de la empresa de televisión por cable Dish, de su propiedad. Recientemente, el club no había llegado a un acuerdo con Televisión Azteca para la transmisión de sus partidos. Slim mantuvo anteriormente disputas con Televisa, que lo acusó de transmitir partidos de fútbol a través de Internet. El magnate mexicano decidió ampliar su presencia en el mundo futbolístico recientemente con una inversión de dos millones de euros en el Oviedo español.

Católico y futboleros

Una de las pancartas del movimiento #YoSoy132.
"Estamos cercando esta televisora de la mentira para que nunca más vuelva a salir". Esa fue la principal consigna que gritaron los miembros del movimiento #YoSoy132, compuesto por organizaciones sociales, campesinas, ciudadanas y sindicales, que protestaron en julio pasado frente a las puertas de Televisa, en Chapultepec. "Nos encontramos con la muralla de un sistema económico que se presenta como inevitable, como un absoluto impuesto a nuestras vidas. Sus ladrillos son la pobreza de más de la mitad de los mexicanos y la obscena riqueza de unos pocos, donde los 10 más ricos del país concentran el equivalente al ingreso de los 40 millones de mexicanos más pobres" reclamaron.

La protesta fue una de las tantas que se dieron en territorio azteca tras la victoria de Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en las elecciones presidenciales del 1º de julio. Los comicios estuvieron marcados por acusaciones de fraude, compra de votos y gastos de campaña excesivos. Todo se resolvió finalmente en la justicia y Peña Nieto se impuso al candidato de la izquierda, Andrés López Obrador. El nuevo presidente sucederá a Felipe Calderón, quien inició una ofensiva militar contra el narcotráfico que dejo más de 50 mil muertos en sus seis años de mandato.

Durante la campaña electoral, salieron a la luz documentos publicados por el diario inglés The Guardian, donde se detallaba cómo Televisa ofrecía un tratamiento informativo favorable a dirigentes políticos como Peña Nieto, mientras desacreditaba públicamente a otros, como López Obrador.

Emilio Azcárraga padre definió a México como “un pueblo católico y futbolero”. Patria y medios se cruzaron en 1986 y lo siguen haciendo hoy. Los tentáculos, en forma de intereses, de las grandes cadenas nacen en sus negocios de comunicaciones y se extienden hasta la política y el deporte. Monsiváis imaginó un anuncio en los periódicos tras el Mundial ´86: “Quien encuentre la patria, que haga el favor en devolverla”.

Los hinchas de Egipto y el sueño de la revolución del fútbol

Los jugadores del Al Ahly celebran su victoria en la final de la Champions
"Dedico este triunfo a los mártires de la revolución egipcia”, afirmó Hussam Al Badri, el técnico del Al Ahly. El sábado pasado, su equipo echó por tierra los pronósticos y se consagró campeón de la Champions Legue africana, el máximo torneo continental de clubes del contienente. No importaba ya la falta de competencia en Egipto durante 9 meses. Ni el empate en el primer partido, que ponía a su rival, el Esperance de Túnez, como favorito para llevarse la copa. El Al Ahly se impuso por 2 a 1 como visitante y dedicó el triunfo a sus hinchas. "Queríamos este trofeo para ofrecerlo a las familias y a las almas de los mártires de Port Said”, dijo la estrella del equipo, Abdallah el Saied.

Si en algún lugar del mundo alguna vez alguien pudiese hacer una revolución en el fútbol, Egipto es hoy el lugar donde ese proceso es posible. Tras la tragedia de Port Said, donde murieron 74 personas, los hinchas organizados, liderados por los fanáticos del Al Ahly, han iniciado una batalla contra la Asociación Egipcia, los dirigentes deportivos, los dirigentes políticos, la policía e incluso la justicia, que entre otras cosas ha impedido la reanudación de la liga.

Aquella masacre de Port Said, ocurrida el 1º de febrero pasado, estuvo atravesada por la lógica política del país africano. En las revueltas que habían derrocado al presidente Hosni Mubarak a comienzos de 2011, los hinchas de los dos equipos más importantes del país tuvieron una activa participación, pero en distintos bandos. Mientras que los fanáticos del Al Ahly pusieron el cuerpo para enfrentar a las fuerzas de seguridad y derrocar al presidente, los hinchas del Al Masry se alinearon en defensa del primer mandatario.

Los incidentes en Port Said
Port Said fue una consecuencia de aquellos enfrentamientos previos en las calles. Hinchas del Al Masry invadieron el campo tras el final de un partido y atacaron directamente a los jugadores y fanáticos del Al Ahly. Las puertas del estadio estaban cerradas y la policía no intervino. Murieron 74 personas y más de 1.000 resultaron heridas.

Por aquella tragedia fue disuelta la junta directiva de la Asociación. El gobernador de Port Said y el jefe de la policía local abandonaron sus cargos. Desde entonces la liga está suspendida. La Asociación intentó la reanudación en septiembre primero y en octubre después, siempre con resultados fallidos. Pese a la falta de encuentros domésticos oficiales, los hinchas organizados se han mantenido activos y han logrado influir sobre los dirigentes deportivos, la política y la justicia del país.

La búsqueda de castigo para los responsables de la masacre ha sido el objetivo principal de las movilizaciones y los fanáticos no están dispuestos a permitir el reinicio de la competencia oficial hasta no ver a los responsables tras las rejas. Por ahora lo han logrado. Setenta y cuatro personas, entre ellas nueve agentes de seguridad, están entre los acusados de un proceso que no carga con ninguna sentencia.

Como bien relata el excelente blog "The Turbulent World of Middle East Soccer", el nuevo presidente del país, Mohamed Morsi, ha trabajado por la reanudación de la liga, ya que ve en el fútbol la posibilidad de demostrar que en Egipto poco a poco la situación vuelve a la normalidad tras la caída de Mubarak. Los dirigentes deportivos han empujado para que vuelva a correr el balón, pero el Ministerio del Interior ha exigido a los clubes mejoras en infraestructura, como la colocación de cámaras de seguridad y puertas electrónicas en los estadios. Las fuerzas de seguridad, mientras tanto, no apoyan el reinicio de la competencia por temor a nuevos incidentes. En pocos días se reanudarán los torneos de las ligas menores.

La policía y el ejército juegan un papel importante en el conflicto. Estos grupos funcionaron como una suerte de poder autónomo en los últimos 50 años. Actualmente, las fuerzas de seguridad son vistas por los fanáticos de fútbol y por buena parte de la sociedad egipcia como una institución con usos y costumbres del antiguo régimen, poco afectivas a las normas democráticas. El presidente Morsi relevó recientemente a los altos mandos de las fuerzas, pero no ha avanzado en una reforma integral de la policía.

Mientras tanto, los hinchas están en la calle, como lo hicieron en la caída de Mubarak. Fanáticos del Al Ahly marcharon a la sede de la federación en varias ocasiones e incluso se presentaron frente al palacio presidencial para reclamar por justicia para los 74 hinchas fallecidos. También participaron activamente de una manifestación contra la absolución de los 24 acusados por la llamada “Batalla de los Camellos”, un enfrentamiento previo a la caída de Mubarak que terminó con 11 manifestantes fallecidos, entre ellos varios fanáticos.

Los hinchas del Al Ahly marchando en las calles
Los hinchas organizados del Al Ahly, que se unen bajo el título de “Ahlawy”, también se manifestaron frente a la sede del club y frente a algunos medios de comunicación por las falsas informaciones que se brindan sobre ellos. Sus reclamos obligaron al dirigente egipcio Hani Abu-Reida, miembro del comité ejecutivo de la FIFA, a abandonar su candidatura a presidente de la Asociación. Abu-Reida era acusado por los fanáticos por su filiación al Partido Nacional Democrático, liderado por Mubarak, y por operar para que el Al Masry no sea castigado tras los sucesos de Port Said. El presidente del Al Ahly, Hassan Hamdi, tiene prohibido salir del país y está bajo investigación por corrupción tras las protestas de los hinchas. La justicia también anunció que se investigarán las irregularidades financieras en la organización de la Copa de África 2006, que se disputó en Egipto.

Así las cosas, la reanudación de la liga se ha vuelto una fuerte disputa de poder entre hinchas, dirigentes deportivos, dirigentes políticos y las fuerzas de seguridad. El Ministerio de Deportes fue el centro de manifestaciones de hinchas y futbolistas a favor y en contra de la suspensión. En octubre pasado, en la previa del partido entre Sunshine Stars de Nigeria y el Al Ahly, por la semifinales de la Champions africana, un grupo de jugadores profesionales bloquearon la entrada al hotel del equipo nigeriano para reclamar por la vuelta de la competencia oficial. Hinchas del Al Ahly despejaron el camino por la fuerza.

Tras ganar la serie ante el Sunshine Stars, el Al Ahly jugó el primer partido de la final en una cancha militar, cerca de Alejandría, por razones de seguridad. El empate 1 a 1 parecía alejar las chances de victoria. El pasado sábado, poco antes de la revancha en Túnez, 51 niños egipcios murieron cuando su camión escolar fue embestido por un tren. El luto se mezcló con la alegría tras la victoria por 2 a 1. Un hincha del Al Ahly explicó en Twitter la sensación de muchos: "Cuando tengamos nuestra revancha por la muerte de mis 74 hermanos que murieron por #Ahly, solo entonces celebraré este victoria. Hasta entonces los guardaré en mi corazón”.

Aquí los goles de la final de la final de la Champions League africana entre el Esperance de Túnez y Al Ahly de Egipto:


Aquí el final del partido y los festejos de los jugadores del Al Ahly:

 

Los sueños del Real Oviedo

"Sois Real Oviedo", la bandera de los hinchas para conseguir apoyo
Un sueño de fanáticos ante un equipo que se desmorona. Derrotas deportivas y desmanejos institucionales. Empresarios defraudadores y fanáticos trabajadores. El Real Oviedo, equipo que hoy milita en la Segunda B, la tercera categoría del fútbol español, ha visto esta clase de personajes y situaciones en torno a su figura, en una sucesión de acontecimientos que lo pusieron al borde de la desaparición. En estos días, una cruzada mundial de seguidores lo mantiene con vida, mientras en el césped intenta recuperar el terreno perdido.

En 2001, el Real Oviedo descendió a la segunda categoría del fútbol español. Dos años más tarde, bajó nuevamente a la Segunda División B, la tercera división, mientras sumaba un pasivo de 45 millones de euros. Los futbolistas denunciaron al club por las deudas y, pese a al acuerdo alcanzado con los acreedores, la falta de avales condenó al Real Oviedo a descender nuevamente, esta vez a la Tercera División.

A la catástrofe deportiva se le sumaron entonces las internas políticas: el Ayuntamiento de Oviedo decidió inmediatamente dejar de prestar apoyo económico y refundar el club sobre la estructura del Astur, un antiguo equipo de la ciudad, rebautizado como Oviedo ACF. Sumó allí a varios futbolistas del Real Oviedo y se largó a la cancha.

Con un club desmantelado, sin recursos ni apoyo político, los hinchas comenzaron a actuar. Se movilizaron, sumaron más de 10 mil socios al Real Oviedo y mantuvieron en pie al club. Llegaron a dormir en las instalaciones, limpiaron el estadio y las oficinas e incluso arreglaron la ropa de entrenamiento. Son los hinchas quienes pueden presumir de que el Real Oviedo hoy esté con vida.

En la temporada 2003/04, el equipo terminó primero en la clasificación de la Tercera División, seguido por el Oviedo ACF, aunque ninguno de los dos logró el ascenso por fallar en los encuentros decisivos. Finalmente, el proyecto del Oviedo ACF fue dado de baja el Ayuntamiento, que volvió a colaborar con el Real Oviedo.

En la campaña siguiente, el club ascendió a Segunda B, con partidos disputados a estadios llenos. Pero en 2007 volvió a bajar a Tercera. Entonces apareció Alberto González, presentado como un poderoso empresario convertido en mecenas, que aportaría el capital necesario para levantar al equipo. Su paso por el club terminó poco después, condenado a dos años de prisión por evasión y fraude fiscal de sus empresas y a pagar 1,8 millones de euros al fisco. Hoy está exiliado en algún lugar del Caribe, con pedido de captura internacional.

En julio de 2012, el alcalde de la ciudad, Agustín Iglesias Caunedo, buscó una solución para el club y promocionó la llegada a la presidencia del periodista Toni Fidalgo, quien desde entonces ha ido tapando los agujeros financieros para concluir que la única solución para la supervivencia de la institución era la inyección de capital. Pero aquí no habría mecenas ni artilugios financieros para conseguir el dinero. Serían necesarios 1,9 millones de euros antes del 17 de noviembre para evitar la desaparición.

Carlos Slim, nuevo dueño del 30 % del cliub
Los fanáticos se lanzaron en busca de la salvación, ofreciendo acciones de 10 euros a quien desee colaborar. Sid Lowe, corresponsal en España del periódico inglés The Guardian, alentó una campaña vía Twitter. Finalmente, más de 5.000 personas de más de 40 países aportaron. Incluso el Real Madrid giró 100 mil euros. Hace pocos días, una auditoría estableció que existían 350 mil euros extras de la temporada pasada no contabilizados en los ingresos, que sumados a una serie de dinero que el club recibirá por derechos de formación de futbolistas, garantizaron la salvación provisoria.

Sin embargo, hasta fin de año el Oviedo necesitaba 2,5 millones de euros para evitar la insolvencia. Apareció entonces el empresario mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo según la revista Forbes, quien este fin de semana se hizo con el 35 % de las acciones del club a cambio de dos millones de euros. Slim aseguró la supervivencia de la institución y reconoció en un comunicado que su ingreso al Real Oviedo se debe en gran parte a “la extraordinaria afición que lo respalda”. El empresario ya había comprado en septiembre pasado el 30 % de los clubes mexicanos León y Pachuca.

Parece entonces que tendrá final feliz la historia. Una historia de amor, de sentimientos, de solidaridad, guiada por las ganas de ayudar a aquello que se quiere. Pese a las peripecias, el Real Oviedo es y será, aunque hace un tiempo eso tan simple parecía un sueño.

En la política, a Shevchenko no le va como en la cancha


Shevchenko en la campaña
El ucraniano Andrei Shevchenko no pudo repetir en la política sus éxitos deportivos. Lejos de sus éxitos con el Dínamo de Kiev y el Milan, el ex delantero sumó tan sólo 1.7 % de los votos en las elecciones legislativas del pasado 28 de octubre y no consiguió su banca en el parlamento. Quien tuvo más suerte fue el boxeador Vitali Klitschko, quien alcanzó el 16 % y será representante en la Rada Suprema, como se conoce al congreso de Ucrania.

“Lo hice todo para Ucrania como futbolista y ahora mi intención es hacer aún más en la política. Mi principal preocupación es el desarrollo del deporte a nivel nacional y su popularización entre la gente joven”, había dicho Shevchenko durante la campaña. Su lanzamiento a la política se produjo poco después del final del campeonato europeo de selecciones, que se disputó a mediados de año en Ucrania y Polonia.

Pese a la idolatría de sus compatriotas, el ex delantero fue cuestionado por sumarse como segundo candidato en la lista del partido “Arriba Ucrania”, una agrupación minoritaria liderada por Natalia Korolevskaia, una escisión de la agrupación de la ex primera ministra ucraniana, Yulia Timoshenko, hoy en prisión. Pese a presentarse como un partido crítico al gobierno nacional, los opositores de Korolevskaia la acusaron de favorecer con su postulación al presidente del país Víktor Yanukóvich, ya que en las elecciones dividiría los votos de los partidos opositores y ayudaría al oficialismo.

Pese a que Shevchenko lo había definido como “el partido del futuro”, sus análisis políticos distaron mucho de sus certeras definiciones en las áreas: “Arriba Ucrania” sumó tan sólo 1.7 % de los votos, por lo que su influencia sobre los demás partidos fue insignificante. Ni siquiera llegó al 5 % necesario para sumar una banca en la Rada. No alcanzó el millón de dólares que aportó el propio Shevchenko para la campaña.

El deportista que se valió de su carisma para conseguir votos fue el campeón de los pesos pesados, Vitali Klitschko, quien recibió el 16% de los sufragios. El boxeador fue candidato por la Alianza Democrática Ucraniana por la Reforma, un partido opositor al gobierno central. En 2006, Klitschko había sido candidato a la alcaldía de Kiev, donde sumó el 26% de los votos, para terminar en segundo lugar.

El campeón mundial Vitali Klitschko
Pero el apoyo que recibió Klitschko no le alcanzó para llevarse la victoria. El triunfador de los comicios parlamentarios fue el partido del presidente Yanukóvich, que sumó el 37 %. En segundo lugar se ubicó la agrupación de Timoshenko, que llevó como candidata a su hija Julia, con el 21 %. Horas después de la elección, Klitschko anunció su intención de aliarse con Timoshenko para hacer frente al poder central.

Más allá de las caras deportivas y el marketing, las elecciones ucranianas ratificaron el poder del presidente Yanukóvich y su política cercana a Moscú, aunque su partido no obtuvo la mayoría en el parlamento. Partidos minoritarios como el nacionalista Svoboda, conocido por sus proclamas racistas y homofóbicas, y los comunistas también sumaron representantes en el Congreso. Todo sucede en un contexto donde los principales líderes de la oposición, Yulia Timoshenko y Yuriy Lutsenko, se encuentran en prisión.

La Euro 2012 fue el final de la carrera deportiva de Andrei Shevchenko. A partir de entonces anunció su salto a la política, que al menos en el inicio no tuvo el éxito esperado. Aquel torneo atravesó la política, la economía y la cultura ucraniana. Se multiplicaron las campañas internacionales en favor de Timoshenko, se propusieron boicots al torneo, sobrevolaron las acusaciones de corrupción a la organización y las especulaciones sobre las consecuencias económicas que podría tener para el país la organización del campeonato. Pero la Euro fue un éxito y reforzó la imagen del presidente Yanukóvich. Nada cambió desde entonces. Ni siquiera Shevchenko, uno de los máximos ídolos del país, pudo torcer la historia.

Obama, Romney y la disputa en la arena deportiva

Obama jugando al básquet
En uno de sus escritos sobre sociología del deporte, el francés Pierre Bourdieu recordaba que, años atrás, en las Universidades de Estados Unidos algunos grandes atletas negros vivían en una especie de ghetto: los estudiantes políticamente identificados con las ideas de derecha no hablaban mucho con los negros y los partidarios de la izquierda no se relacionaban con deportistas. En el siglo XXI, Estados Unidos tiene un presidente negro como Barack Obama, amante del básquet y el golf, apoyado por parte de la industria del deporte, que afronta este martes el desafío de conseguir un nuevo mandato.



Candidatos y militantes

"Tengo un consejo para ustedes sobre el plan de juego Romney - Ryan: Patéenlo. No va a funcionar. No los hará ganar el partido", dijo recientemente Obama, candidato demócrata, sobre su rival en las urnas. "No necesitan ese entrenador. Esa es una temporada perdedora", agregó el presidente, que muchas veces ha introducido las metáforas deportivas en la campaña electoral para criticar directamente a Romney.

Como es común en el país del norte, muchos deportistas han comentado públicamente sus preferencias políticas. Michael Jordan, hoy dueño del equipo de la NBA Charlotte Bobcats, organizó una cena para recaudar fondos a favor de Obama. Sin embargo, la mayoría de los dueños de los equipos de la liga de básquet apoyaron con dinero al candidato republicano. Lo mismo sucede con muchos de los patrones de las ligas de béisbol, fútbol americano y hockey.

Obama y Romney en uno de sus debates
Muchos de los que hoy aportan dinero a los candidatos son los que en 2011 establecieron un lock out patronal mientras renegociaban con los jugadores los convenios colectivos y el reparto de las ganancias. Entre marzo y julio de 2011, los patrones del fútbol americano decidieron no iniciar la temporada por desacuerdos con los jugadores. Este año, los dueños de la NFL no acordaron los salarios de los árbitros, por lo que hoy los encuentros de la liga los dirigen colegiados inexpertos que con repetidos errores provocaron grandes polémicas y críticas públicas de técnicos y jugadores.

Entre julio y diciembre de 2011 se paralizó la NBA. En la temporada anterior, los equipos de la liga habían tenido un déficit de 800 millones de dólares. Los patrones buscaron un reparto más equitativo de las ganancias y una reducción del límite salarial por equipo. El mismo Jordan, hoy militante y aportante de Obama, como jugador defendía fuertemente los derechos de sus pares, pero en la negociación de 2011 fue uno de los propietarios más duros a la hora de acordar.

Modelos deportivos

Como bien ha escrito Bourdieu, el espacio de los deportes no es un universo cerrado en sí mismo. Como buen estado moderno, Estados Unidos ha alcanzado un alto desarrollo profesional y amateur del deporte, especialmente de actividades distintivas de la cultura del país como el fútbol americano, el beisbol, el básquet y el hockey sobre hielo.

Estos deportes populares se organizan bajo modelos cerrados, con un número limitado de equipos, sin ascensos ni descensos. Además, los participantes se rigen bajo presupuestos máximos, con salarios fuertemente regulados por las leyes de cada asociación. El draft de inicio de temporada privilegia a los peores equipos y los ingresos de televisión se reparten en forma equitativa. Esta es la lógica reguladora que organiza los deportes norteamericanos, lejos su sistema económico de libre mercado, contrario a cualquier regulación estatal.

Romney en los Juego Olímpicos de Londres
El objetivo de este modelo es propiciar una competición lo más equilibrada posible, sin grandes diferencias entre los equipos. Así, los encuentros se vuelven emocionantes, con definiciones sobre el final e incertidumbre en el resultado. El showtime norteamericano ve en esta lógica su ideal de negocio. 

En la campaña, Romney declaró que nadie que no posea una gran fortuna debe de aspirar a cargos públicos. En eso se parece a muchos de los deportistas que lo apoyan. El candidato forma parte de un selecto grupo de multimillonarios del mundo, con más de 250 millones de dólares de fortuna. Su mayor vínculo con el deporte se remonta a la presidencia del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Invierno Salt Lake City 2002. Quiso valerse de los Juegos de Londres 2012 para promocionar su candidatura, aunque sus críticas a los organizadores le jugaron un mala pasada. La mejor relación con la práctica deportiva viene de sus aportantes a la campaña.

Casillas, Xavi y el premio más importante

Casillas y Xavi reciben el premio Príncipe de Asturias
Al verlos vestidos con el traje oscuro y fundirse en un abrazo tan afectuoso, no resulta sencillo imaginarlos transpirados en el campo de juego, mientras luchan por llevarse la victoria. Iker Casillas y Xavi forman parte de una de las rivalidades más trascendentes del deporte moderno cuando juegan el clásico entre Real Madrid y Barcelona. Encuentros luchados, tensos, donde no han faltado incidentes. El pasado viernes 26 de octubre, ambos futbolistas dejaron en el campo las disputas y recibieron el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2012, en reconocimiento a una amistad que lleva más de 15 años.

Fue otro galardón más para dos futbolistas que ya cuentan con una vitrina repleta de trofeos. Que ya han visto de cerca la gloria deportiva muchas veces. Sin embargo, este premio no carga de tras de sí un campeonato, ni una jugada épica. Pero lleva consigo valores tan fuertes que ninguna conquista deportiva puede igualar.

El Premio Príncipe de Asturias para Casillas y Xavi es un símbolo de una amistad construida desde la rivalidad, que supo trascender las disputas deportivas y unir fuerzas por un fútbol mejor. Una muestra de la necesidad de reconocer las virtudes rivales para ser mejor cada uno. Un ejemplo de cómo el rival deportivo no es un enemigo, sino que sus virtudes pueden hacerme mejor y engrandecer mi propia victoria, tal como sucede en cada clásico de Real Madrid y Barcelona.

El arquero madridista y centrocampista catalán mantienen su amistad desde 1997, cuando compartieron plantel en la selección española que jugó el Mundial Sub -17 de Egipto. Luego ganaron juntos el Mundial Sub-20 de Nigeria. Desde entonces compartieron plantel en la selección mayor que conquistó el Mundial de 2010 y los campeonatos europeos de selecciones de 2008 y 2012. A la vez, el césped los mostró en veredas opuestas con sus equipos en la liga española. Los enfrentamientos dieron forma a inolvidables partidos de fútbol, muchas veces con roces físicos y verbales entre ambas plantillas, pero el premio muestra que lo que prevaleció fue la amistad y la honradez.

“Lo recogemos como reflejo de una madurez y una carrera en la que hemos conseguido grandes logros tanto a nivel personal, como colectivo”, dijo el capitán madridista. El Príncipe de Asturias reviste la nobleza de los mejores valores del deporte. De lo intangible pero de lo valioso. Es un símbolo de una amistad inquebrantable ante la disputa, la rivalidad, la fricción y las ansias de victoria. De la posibilidad de reconocer la superioridad del compañero ante la victoria ajena. De distinguir el momento entre la rivalidad ocasional dentro del campo y el compañerismo en la selección española.

La distinción se ubica lejos de las miserias que suponen la necesidad de éxito a cualquier precio, de la presentación del rival como enemigo a destruir, de la referencia a la derrota como símbolo del fracaso y del derrotado como carente de cualquier tipo de virtud. Es un premio a la buena moral, la solidaridad, el esfuerzo de dos personas que desde el fútbol han dado un ejemplo a todos. Dos futbolistas que desde el deporte han dado muestras gratuitas de eso que llamaos esfuerzo solidaridad y compañerismo. Aunque sus valores no se compren con dinero ni quepan en un lujoso traje.

Aquí un video breve con la historia de la amistad entre Iker Casillas y Xavi: 

La Caracas


Aquello parecía una epopeya. Y verdaderamente lo fue. Unir Buenos Aires y Caracas en auto, con los precarios recursos existentes en 1948, parecía imposible, pero más de un centenar de corredores lo lograron. El Gran Premio de la América del Sur tuvo su primera edición en 1948 y esa carrera automovilística quedó en el recuerdo para siempre. Esa historia y las pequeñas historias dentro de la gran historia muestra el documental “La Caracas”, de Andrés Cedrón, estrenado esta semana en Buenos Aires. Un film que toma como punto de partida el deporte, enmarcado en el contexto político y social que vivía Latinoamérica en la mitad del siglo XX.

La idea de la carrera nació entre los socios del Automóvil Club Argentino, pero fue gracias al impulso del presidente Juan Domingo Perón, que tomó el deporte como asunto de estado, que la carrera pudo llevarse a cabo. La Buenos Aires – Caracas fue un eslabón más en la relación del general con el ejercicio físico y eso se notó en la competencia, con participaciones destacadas de los hermanos Oscar y Alfredo Gálvez (amigos del General) y relatos radiales de Luis Elías Sojit (también simpatizante peronista), que llegaban a las multitudes. La carrera fue contemporánea del golpe de estado ocurrido en Perú, que llevó al poder a Manuel Odría, en la llamada “Revolución Restauradora”. Este levantamiento incluso influyó en el desarrollo de la competencia, que debió adelantar la partida de una de sus etapas.

Gracias a múltiples testimonios y grandes hallazgos de imágenes de archivo, "La Caracas" logra reflejar la gran repercusión social que tuvo la carrera en la época, que desde el deporte logró reunir a miles de personas para ver pasar los coches a toda velocidad. A la vez, la competencia tuvo la virtud de concretar a su modo el sueño de la unión latinoamericana, ya que durante 20 días, los autos recorrieron más de 10 mil kilómetros por los caminos de Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela.

En el medio, quedan las historias de los aventureros corredores, como Fangio y los hermanos Gálvez. Los participantes debían lidiar con múltiples dificultades a lo largo del recorrido, como la escasez de dinero, la falta de materiales para mantener los coches en buen estado, los accidentes y los continuos problemas mecánicos.

En esas historias navegan las imágenes y los testimonios de "La Caracas", con el final controvertido de la carrera, el ganador real y el victorioso moral, el fervor de los fanáticos y un camino de miles de kilómetros trazado hace 64 años, que quedó en el recuerdo para siempre.

"La Caracas" se exhibe en el cine Cosmos-UBA y en el Espacio INCAA Km 0 Gaumont.

Aquí el trailer de "La Caracas":

Los nuevos millones del fútbol europeo vienen de Rusia

El Zenit celebra su último título de liga

El brasileño Hulk y el mediocampista belga Axel Witsel dieron forma a los 100 millones de euros. El deprimido mercado europeo de verano recibió los billetes con los brazos abiertos, dispuestos a reconocer al Zenit de San Petersburgo como el actor estelar del campeonato ruso y un nuevo poderoso del Viejo Continente.

En una región que navega entre la crisis económica y el premio Novel de la paz recientemente otorgado, Rusia se consolidó el pasado verano como la tierra emergente del mercado futbolístico europeo. Fichajes estelares, inversiones millonarias y poderosos grupos económicos fueron rasgos distintivos del negocio de las transferencias de futbolistas. España e Italia navegan las aguas del ajuste económico, Inglaterra intenta mantener su nivel pese a las deudas millonarias de sus clubes, Alemania y Francia sobreviven como modelos deportivos más austeros pero sustentables. Sin embargo, es Rusia quien ofrece nuevo dinero líquido para hacer crecer una liga que ve en la Copa del Mundo de 2018 su horizonte de grandeza.

Gas líquido

La petrolera Gazprom, y su presidente Alexander Dyukov, es quien está detrás del club y la inversión del Zenit. La empresa se ubica dentro de las cinco más importantes del mundo en su rubro y tiene estrechos vínculos con el presidente del país, Vladimir Putín.
Hulk, la reciente incorporación del Zenit

El equipo fue campeón en la última edición de la liga y está dirigido por el italiano Luciano Spaletti. Cuenta con la columna vertebral de la selección rusa, reforzada con buenos valores como el central portugués Bruno Alves, el lateral italiano Doménico Criscito y el delantero portugués Danny. Hulk y Witsel fueron las últimas adquisiciones, que totalizan una inversión de 241 millones de euros en las últimas temporadas. El propio Putín aclaró tras las últimas adquisiciones: "Me gustaría señalar que son las empresas quienes compran a los jugadores y no el gobierno".

Pero el Zenit no es el único que tiene los billetes en el fútbol ruso. Recientemente, el CSKA fichó al brasileño Mario Fernandes, del Gremio, por 15 millones. En total, los clubes rusos gastaron 223 millones de euros en futbolistas en el último verano, dejando a la liga entre las cinco de Europa que más dinero invirtieron. El año pasado, el club estrella del país fue el Anzhi, que de la mano del magnate Suleiman Kerimov gastó 150 millones en fichajes, donde se contaban Roberto Carlos y Eto’o, entre otros.

La Liga adaptó su calendario y por primera vez se celebra de otoño a primavera, como el resto de los principales campeonatos de Europa, y cuenta con 16 equipos participantes. En el verano, se amplió de seis a siete el número de futbolistas extranjeros permitidos en el campo por cada equipo.

La reciente eliminación prematura en la Euro 2012 (la selección rusa se despidió en primera ronda), le costó el cargo a los tres principales directivos de la Federación Rusa de Fútbol, mientras se les habría una investigación judicial por los manejos financieros de la institución. El presidente saliente, Sergei Fursenko era un hombre de confianza de Putin y pieza clave en la organización del Mundial 2018. "El sistema de arbitraje también ha sido reformado, ya que es muy importante terminar con el arreglo de partidos", dijo el propio Presidente del país.

Dólares en fuga
Gasprom en la camiseta del Schalke 04 de Alemania

Los negocios futbolísticos de Gazprom no se extienden sólo al Zenit, sino que la empresa cuenta con vínculos comerciales con el Chelsea de Inglaterra, el Schalke 04 de Alemania y la propia UEFA.

En 2005, Dyukov le compró a Roman Abramovic, dueño del equipo inglés, la empresa petrolera Sibneft. La influencia de Gazprom en el reciente campeón de la Champions League ha sido notoria en los últimos meses. En 2012, los millones de la empresa rusa fueron vitales para la llegada a Londres de seis futbolistas por casi 100 millones de euros.

La relación comercial con la UEFA coloca a la petrolera como sponsor de las principales competiciones de fútbol del Viejo Continente. Quizás por este vínculo contractual es que la entidad que rige los destinos del fútbol europeo no hizo valer sus planes de Fair Play financiero para los equipos vinculados con Gazprom mientras los millones volaban.

Pese a esto, la UEFA congeló en septiembre los ingresos del Atlético de Madrid y el Málaga por pagos atrasados. En total, son los 23 clubes investigados por un posible incumplimiento de las medidas que la UEFA quiere instaurar para controlar las millonarias deudas de los clubes. Entre las instituciones seguidas de cerca se encuentra el Rubin Kazan, que recientemente contrató al delantero venezolano Rondón, del Málaga, por 10 millones de euros.

Los millones del deporte
Así será el nuevo estadio del Zenit

El estadio del Zenit encierra buena parte del pasado y el futuro de Rusia. En 2007, se inició la construcción de un nuevo escenario para remplazar al actual, que sólo cuenta con capacidad para 21 mil espectadores. El Gazprom Arena estaría listo para diciembre de 2008 y albergaría a 69 mil fanáticos. Pero la compañía dejó de aportar dinero y la obra quedó estancada. A cambio, se proyectó construir en ese lugar un rascacielos de 430 metros de alto. La designación del Mundial de 2018 permitió reflotar la obra y el nuevo estadio del Zenit es financiado por el gobierno de San Petersburgo, para convertirse en una de las sedes de la Copa del Mundo.

Es el deporte el motor de buena parte de las inversiones que se llevan a cabo hoy en el gran país del este. En los próximo 6 años, Rusia recibirá los Juegos Mundiales Estudiantiles (Kazan 2013), la Copa Mundial Seven de Rugby (Moscú 2013), los Campeonatos del Mundo de Atletismo (Moscú 2013), los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos de Invierno (Sochi 2014), el Gran Premio de Fórmula 1 (Sochi, de 2014 a 2019), el Campeonato Mundial de Natación (Kazan 2015), el IIHF World Championships de hockey sobre hielo (Moscú y San Petersburgo 2016) y la Copa del Mundo de fútbol (2018).

Para el Mundial, se calcula un presupuesto de casi 20 mil millones de dólares, el doble de lo establecido originalmente. El 40 % del total se utilizará para la construcción y renovación de estadios, además de fuertes inversiones en hotelería, rutas y ferrocarriles. Serán los magnates rusos beneficiados tras la caída de la Unión Soviética quienes aporten buena parte del dinero necesario. Los millones, se ve, están en Rusia.

Borobones y esteladas. El último capítulo de Barcelona – Real Madrid, el Superclásico del fútbol mundial

El Camp Nou, cubierto con los colores de la bandera de Cataluña
Fue en minuto 17, en el segundo 14, en referencia al año 1714, cuando Cataluña perdió la Guerra de Sucesión. Aquella vez, Barcelona fue derrotada por las tropas borbónicas y la Casa de Borbón llegó el poder en España. Ayer, antes del minuto 17, los colores de Cataluña ya habían envuelto las tribunas del Camp Nou con miles de pancartas. Pero en el minuto 17, mientras el Barcelona y el Real Madrid disputaban el partido, el estadio se cubrió de miles de banderas, mientras los hinchas gritaban por la independencia. En la segunda bandeja, una gigante estelada (la bandera independentista) cubrió las gradas.

La dialéctica entre españoles y catalanes fue el punto extremo de un clásico que ha cobrado tal potencia, que es capaz de incluir dentro de sí reclamos de soberanía, duelos personales y disputas institucionales, en medio de una atmósfera global que lo pone como centro del deporte moderno.

“Superclásico del fútbol mundial” lo titularon las grandes cadenas de televisión. Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, José Mourinho, Mesut Özil, Andrés Iniesta, Xavi, son hoy estrellas del fútbol global. Forman parte de equipos poderosos, que han alcanzado una rivalidad profunda en los últimos años, mientras disputaban geniales partidos con jugadas extraordinarias. Cada cita se presenta como la oportunidad de encontrar en un mismo campo de juego a esos cracks, con la esperanza de que aquello redunde en un gran espectáculo.

Pero pese su aires globales, o a pesar de ellos, Barcelona se ubica en Cataluña, un espacio convulsionado en los últimos días por el reclamo popular por su independencia del estado español. La manifestación de la Diada con 1,5 millones de personas, en septiembre, fue el punto culminante de esta demanda.

El propio Fútbol Club Barcelona, como gran institución de la región, se ve atravesada por las demandas independentistas y la relación con el estado español. Cada presidente del club es quien fija el tono de este vínculo. Joan Laporta, que gobernó entre 2003 y 2010, dejó ver pancartas independentistas en el estadio frecuentemente. Además, estrechó vínculos con la Joventut Nacionalista de Catalunya, una organización que reclama la independencia de la región.

Sandro Rosell, actual presidente, inicialmente bajó la intensidad del catalanismo del club, descolgando las banderas que reclamaban soberanía durante los partidos y pronunciando los discursos en castellano ante las peñas. Pero a medida que el reclamo social fue en aumento, su política actuó en sintonía. Hace pocas semanas, anunció que la segunda camiseta del Barça para la próxima temporada tendrá los colores de la bandera catalana. Ayer alentó la presencia de las banderas y cartulinas que cubrieron el estadio durante el clásico.

Massi y Cristiano Ronaldo, en el encuentro de ayer
Mientras es atravesado por las demandas de soberanía, el Fútbol Club Barcelona navega por la contradicción de identificarse con su propia zona de nacimiento e influencia y recrearse como una marca global, con llegada a millones de fanáticos que desean ver a sus ídolos en directo o por televisión, jugar como ellos y comprar sus camisetas. Miles de fanáticos llegan a Barcelona cada fin de semana en que juega el equipo para ver a Messi y compañía. Las tribunas están pobladas por miles de aficionados que no hablan español pero que invierten su dinero para viajar hasta Cataluña. Miles de niños de todo el mundo tienen la camiseta del Barca e hinchan por el equipo cada vez juega, aunque vivan a miles de kilómetros de allí y nunca lo hayan visto en vivo.

El Fútbol Club Barcelona refleja como pocos la creación de una marca global, con una identidad certera. Construyó una forma de jugar que le permitió alcanzar el éxito, mientras superaba los límites que hasta entonces había marcado el fútbol. Hoy, el Barça y su catalanidad son víctimas de su propio éxito. El club ha trascendido la ciudad, la región y el país que lo envuelve. Está enclavado al norte de la península ibérica, pero el Fútbol Club Barcelona se juega, se piensa y se vive por miles en muchos lugares del mundo. Este fenómeno da lugar a diferentes prácticas, siempre en relación al club, y a negocios multimillonarios.

Pero Messi y Cristiano Ronaldo no pensaban en todo aquello mientras ejecutaban sus geniales artificios ayer en el Camp Nou. Dos cracks, de dos grandes equipos, nos regalaron un hermoso partido, que terminó igualado 2 a 2. La casa de Borbón, la Guerra de Sucesión, la soberanía, la independencia, la estelada, la Diada. Fue el fútbol y su poder lo que puso en juego semejantes valores. Un juego tan poderoso, como contener a Messi y Cristiano Ronaldo en un mismo campo de juego.

Aquí los goles del empate entre Barcelona y Real Madrid:




Aquí el grito de los hinchas catalanes, en favor de la independencia, en el minuto 17 del primer tiempo:

Atlanta, el barrio, la religión y la pelota

La presentación de "Los Bohemios de Villa Crespo: Judíos y fútbol en la Argentina" en la UNSAM
“El libro es una historia con muchas historias. Es una historia de los judíos, del barrio, del club” definió con precisión Ariel Scher."Los Bohemios de Villa Crespo: Judíos y fútbol en la Argentina" es un hermoso libro, pero sobre todo es una muestra más de la potentísima identidad que el fútbol ha construido entre los argentinos en el último siglo. Un reflejo de como, camuflado entre la religión, la etnicidad, la cultura y la política, este deporte integró a inmigrantes, estrechó lazos comunitarios y se volvió un importante espacio de ocio, recreación y sociabilidad en la Argentina.

El profesor Raanan Rein, autor de la obra, es Vicepresidente de la Universidad de Tel Aviv. Escribió más de 20 libros y cientos de artículos. “Los Bohemos…”, su último trabajo, fue presentado ayer en el Centro de Estudios del Deporte (CED) de la Universidad Nacional de San Martín  “Los temas que aborda el libro son la identidad judía en Argentina en relación al fútbol y la relación del fútbol con la inmigración en la Argentina” presentó al inicio Rodrigo Daskal. Julio Frydenberg (Director del CED), Fernando Devoto (historiador), Ariel Scher (periodista) y Rein disertaron en el encuentro.

En todo momento, el barrio, la inmigración judía y el fútbol sobrevolaron el ambiente. Esos espacios nuevos para los inmigrantes de principios de siglo, sus tradiciones y costumbres religiosas, la integración a la nueva sociedad, los nuevos vínculos y, por supuesto, la pelota, un elemento que puede suponerse marginal hace un siglo, pero que con el libro gana en importancia como constructor de identidad de los nuevos habitantes de Villa Crespo.

Frydemberg contó que el libro confirma ciertos rasgos característicos de los clubes argentinos, observados en este caso en Atlanta, en especial su lógica corporativa, donde los dirigentes permanentemente buscan el beneficio y el crecimiento de la institución y para eso se vinculan con el poder político de turno. León Kolbowsky, el presidente que construyó el estadio de Atlanta y el impulsor del gran desarrollo del club a partir de la década de 1960, es una muestra de esa mitología. Además, el libro muestra a Atlanta como un espacio de múltiples actividades, donde los dirigentes se esfuerzan por el crecimiento permanente y la incorporación de nuevas disciplinas y socios.

Finalmente, Raanan, pese a escribir tanto sobre la historia, se refirió al presente de un club que sigue identificado con la comunidad judía, algo que se vuelve problemático para algunos hinchas. Pese a los cantos agresivos repetidos en las tribunas, Raanan criticó algunos estudios referidos al judaísmo en la Argentina: “Se enfocó mucho en el antisemitismo, pero los judíos en Argentina es la historia de una inmigración exitosa.”

La historia siempre volvía a estar presente. Villa Crespo, Atlanta, los inmigrantes, el deporte. Enlazados  parte un todo dinámico, vivo, que cambió la vida de muchos extranjeros llegados a la Argentina en las primeras décadas del siglo XX. “Me gustaría entrar en el túnel del tiempo, volver a la década de 1930 o 1940 para ver lo que pasaba en las tribunas” dijo Raanan Rein. Al fin y al cabo, todavía quedan muchas historias para contar.