Los sueños del Real Oviedo

"Sois Real Oviedo", la bandera de los hinchas para conseguir apoyo
Un sueño de fanáticos ante un equipo que se desmorona. Derrotas deportivas y desmanejos institucionales. Empresarios defraudadores y fanáticos trabajadores. El Real Oviedo, equipo que hoy milita en la Segunda B, la tercera categoría del fútbol español, ha visto esta clase de personajes y situaciones en torno a su figura, en una sucesión de acontecimientos que lo pusieron al borde de la desaparición. En estos días, una cruzada mundial de seguidores lo mantiene con vida, mientras en el césped intenta recuperar el terreno perdido.

En 2001, el Real Oviedo descendió a la segunda categoría del fútbol español. Dos años más tarde, bajó nuevamente a la Segunda División B, la tercera división, mientras sumaba un pasivo de 45 millones de euros. Los futbolistas denunciaron al club por las deudas y, pese a al acuerdo alcanzado con los acreedores, la falta de avales condenó al Real Oviedo a descender nuevamente, esta vez a la Tercera División.

A la catástrofe deportiva se le sumaron entonces las internas políticas: el Ayuntamiento de Oviedo decidió inmediatamente dejar de prestar apoyo económico y refundar el club sobre la estructura del Astur, un antiguo equipo de la ciudad, rebautizado como Oviedo ACF. Sumó allí a varios futbolistas del Real Oviedo y se largó a la cancha.

Con un club desmantelado, sin recursos ni apoyo político, los hinchas comenzaron a actuar. Se movilizaron, sumaron más de 10 mil socios al Real Oviedo y mantuvieron en pie al club. Llegaron a dormir en las instalaciones, limpiaron el estadio y las oficinas e incluso arreglaron la ropa de entrenamiento. Son los hinchas quienes pueden presumir de que el Real Oviedo hoy esté con vida.

En la temporada 2003/04, el equipo terminó primero en la clasificación de la Tercera División, seguido por el Oviedo ACF, aunque ninguno de los dos logró el ascenso por fallar en los encuentros decisivos. Finalmente, el proyecto del Oviedo ACF fue dado de baja el Ayuntamiento, que volvió a colaborar con el Real Oviedo.

En la campaña siguiente, el club ascendió a Segunda B, con partidos disputados a estadios llenos. Pero en 2007 volvió a bajar a Tercera. Entonces apareció Alberto González, presentado como un poderoso empresario convertido en mecenas, que aportaría el capital necesario para levantar al equipo. Su paso por el club terminó poco después, condenado a dos años de prisión por evasión y fraude fiscal de sus empresas y a pagar 1,8 millones de euros al fisco. Hoy está exiliado en algún lugar del Caribe, con pedido de captura internacional.

En julio de 2012, el alcalde de la ciudad, Agustín Iglesias Caunedo, buscó una solución para el club y promocionó la llegada a la presidencia del periodista Toni Fidalgo, quien desde entonces ha ido tapando los agujeros financieros para concluir que la única solución para la supervivencia de la institución era la inyección de capital. Pero aquí no habría mecenas ni artilugios financieros para conseguir el dinero. Serían necesarios 1,9 millones de euros antes del 17 de noviembre para evitar la desaparición.

Carlos Slim, nuevo dueño del 30 % del cliub
Los fanáticos se lanzaron en busca de la salvación, ofreciendo acciones de 10 euros a quien desee colaborar. Sid Lowe, corresponsal en España del periódico inglés The Guardian, alentó una campaña vía Twitter. Finalmente, más de 5.000 personas de más de 40 países aportaron. Incluso el Real Madrid giró 100 mil euros. Hace pocos días, una auditoría estableció que existían 350 mil euros extras de la temporada pasada no contabilizados en los ingresos, que sumados a una serie de dinero que el club recibirá por derechos de formación de futbolistas, garantizaron la salvación provisoria.

Sin embargo, hasta fin de año el Oviedo necesitaba 2,5 millones de euros para evitar la insolvencia. Apareció entonces el empresario mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo según la revista Forbes, quien este fin de semana se hizo con el 35 % de las acciones del club a cambio de dos millones de euros. Slim aseguró la supervivencia de la institución y reconoció en un comunicado que su ingreso al Real Oviedo se debe en gran parte a “la extraordinaria afición que lo respalda”. El empresario ya había comprado en septiembre pasado el 30 % de los clubes mexicanos León y Pachuca.

Parece entonces que tendrá final feliz la historia. Una historia de amor, de sentimientos, de solidaridad, guiada por las ganas de ayudar a aquello que se quiere. Pese a las peripecias, el Real Oviedo es y será, aunque hace un tiempo eso tan simple parecía un sueño.

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