
El Mundial de fútbol, con sus millones y sus súperestrellas, llegará a un país de 50 millones de habitantes, donde la mitad de ellos es pobre y un quinto vive con menos de dos dólares diarios. Un cuarto de la población no tiene trabajo y un 12 % de los habitantes tiene SIDA (en el caso de las prostitutas, la cifra supera el 45 %).La esperanza de vida es de 49 años. Suman 18 mil los asesinatos cada año y 55 mil las violaciones. A ese lugar llega la multinacional FIFA. Por primera vez en la historia, el fútbol súperprofesional verá un poco más de cerca el sitio de donde provienen muchos de los engranajes (los jugadores) que dan movimiento al espectáculo.
Para el Mundial se han vaciado los espacios públicos de las ciudades de prostitutas, mendigos y niños de la calle. Todos ellos son invitados a retirarse de la vía pública y enviados a refugios alejados. El gobierno de Jacob Zuma, el actual presidente sudafricano, invirtió más de 600 millones de dólares en reforzar la seguridad. La estrategia consiste en llenar las calles con los 188.000 efectivos más unos 300 agentes privados. Sudáfrica es uno de los países con más hombres de seguridad por habitante, similar en promedio a Canadá y Estados Unidos.
Si el Mundial es un éxito, le permitirá a Sudáfrica obtener una legitimidad y reconocimiento que sería muy difícil ganar de otra forma. A la vez, se reafirmaría el poderío del país en la zona, con un Producto Bruto Interno que representa el 25% del total del continente. El Mundial traerá promoción internacional, beneficios económicos, políticos y sociales. Sin embargo, la carrera por llegar a tiempo con las obras de infraestructura no resultó sencilla. Recién el 26 de marzo pasado, a 76 días del inicio del torneo, la organización anunció que todos los estadios estaban terminados. Todavía hoy se ven máquinas arreglando calles y autopistas.

La inversión total rondará los 2000 millones de dólares. Se esperaban inicialmente a 450 mil turistas durante el mes de competencia, pero ahora se calcula que llegará poco más de la mitad. La embajada argentina estima que entre 4000 y 5000 compatriotas viajarán para alentar a la selección. Pese al trato amable y servicial de los sudafricanos, es evidente que el sitio donde se desarrolla el campeonato hace que menos fanáticos se trasladen allí para verlo. Ciertos factores coyunturales como la crisis económica mundial que avanzó sobre Estados Unidos en 2008 y ahora lo hace sobre Europa, de donde provienen la mayor cantidad de espectadores, conspiran contra los traslados. El invierno y sus bajas temperaturas tampoco estimulan a las viajantes, en lo que será la primera copa que se dispute bajo temporada invernal desde Argentina ´78.
Pero pese a las estadísticas frías y la realidad más dura, esta aldea global muestra sitios tan disímiles como Alemania y Sudáfrica, capaces de albergar el Mundial de fútbol. Tendrá más desigualdad, menos comodidades, mayores niveles de violencia, pero Sudáfrica también forma parte del mapa y es interesante que el espectáculo futbolístico se bañe cada tanto en aguas humildes, aunque sea bajo su lógica de millones, favores y negocios. Al fin y al cabo, pocas cosas son tan universales como el fútbol y pocas tan lindas como el Mundial.
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