Play The Game, lo público y lo privado

El comienzo de Play The Game 2011
“¡Indígnense!” fue el libro que mostró Jens Andersen para darles la bienvenida a los participantes. El libro del francés Stéphane Hessel ofició de manifiesto ocasional para los participantes de la conferencia Play The Game 2011, que se lleva a cabo desde ayer hasta el jueves en Colonia, Alemania. Con record de participantes, de oradores y de voluntarios, el encuentro incluye decenas de mesas redondas, foros, grupos de trabajo y debates sobre aquellos temas oscuros para el deporte, como la corrupción, el doping y los arreglos de partidos.

“En el deporte hay mucha suciedad pero nadie quiere limpiarla” dijo luego Richard Pound, miembro del Comité Olímpico Internacional. Después se explayó sobre la necesidad de un trabajo conjunto entre las federaciones deportivas y el sector público, para combatir la corrupción en el deporte. La FIFA apareció aquí como el ejemplo de lo que no debe hacerse para luchar contra el delito: ponerlo abajo de la mesa.

El límite entre la soberanía del deporte y las posibilidades de los organismos públicos fue una constante en las distintas exposiciones. Los repetidos casos de corrucpción y los arreglos de partidos ponen sobre la mesa la necesidad de pensar hasta dónde un organismo gubernamental puede dejar a su libre albedrío a las federaciones deportivas y a sus dirigentes para el autogobierno.

En este sentido, William Gaillard, miembro de la UEFA, mostró su pesimismo sobre el futuro del fútbol y su modelo actual. Gaillard explicó cómo los cambios políticos, económicos y sociales de los últimos 20 años en Europa influyeron sobre el deporte, con mayor cantidad de federaciones de fútbol en el continente por los nuevos países surgidos y un crecimiento exponencial del negocio futbolístico a partir de los dineros de la TV. Pero la necesidad de influir sobre un modelo deficitario, con mayoría de clubes en problemas económicos, choca contra la autonomía del deporte y sus propias leyes, por lo que el conflicto parece lejos de una solución.

“Todo se puede arreglar en esta era” lanzó seguro Declan Hill, para explicar la cercanía entre el deporte y el crimen organizado, que puede disponer los resultados de muchas competencias deportivas. Nada cambió desde que escribió su libro “The Fix”, en 2008, denunciando allí los arreglos de los partidos de fútbol por distintas organizaciones mafiosas alrededor del mundo. Solo algunas investigaciones, algunos mafiosos tras las rejas y poco más. “Lo que está cambiando es la cultura deportiva. No siempre los jugadores salen a ganar”, describió sobre el final.

Cuando se presentaron los resultados del seguimiento de la prensa deportiva durante 2011, el pensamiento fue aún más pesimista. Más del 40 % de las noticias sobre deportes tienen que ver con el fútbol y el 80 % de los artículos hablan sobre partidos y resultados. El 4 % sobre economía y el 2,7 % sobre política y deporte.

Pero aquellos números resaltaron la importancia de Play The Game: poner en primer plano lo que aparece al final de las crónicas diarias, con el deporte en su contexto político y social. “Resistir para crear y crear para resistir” había dicho Jens Andersen al comienzo. Indignarse pero no para lamentarse, sino para limpiar la suciedad del mundo del deporte. Así continúa Play The Game 2011. 

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