La sede de la FIFA en Zurich


La sede de la FIFA no está en el casco histórico de Zurich. Lejos de las calles angostas, de las edificios pintorescos y los empedrados, aparece la casa madre del fútbol. Frente a un gran campo verde, enfrente del zoológico de la ciudad y lindante a una cancha de fútbol y una pista de atletismo comunitaria, allí Joseph Blatter dirige los destinos del fútbol mundial. Para llegar se puede atravesar las calles tranquilas de Zurich, con algunas casas de época y otras más modernas. Todo el camino es cuesta arriba, en una colina.

El día gris no impide que los turistas lleguen a sacarse sus fotos en la puerta, con el logo y las banderas de fondo. Alrededor del edificio central hay canchas de futbol, como para recordar de qué se trata todo esto que vemos. El césped prolijo rodea a una fortaleza, a un edificio de negocios, administrativo, que abre de lunes a viernes, donde dirigentes longevos deciden buena parte del destino del futbol mundial.

La FIFA es una de las 47 federaciones deportivas que tienen su sede en Suiza. La institución se fundó en 1904, pero llego a Zurich en 1932. Goza de los beneficios del sistema legal del país, hecho a medida de las grandes instituciones o corporaciones del deporte. La FIFA se benefició del flexible sistema legal en la causa por la quiebra de la empresa ISL, cuando quedó comprado que varios dirigentes recibieron dádivas para ceder los derechos de televisión de los mundiales de 2002 y 2006 a la empresa de marketing deportivo. En 2001, cuando sucedió el hecho, ni era un delito para la ley suiza el pago de coimas. Dirigentes que recibieron pagos siguen en funciones.

Tras una reforma legal de la Unión Europea, en 2006, ahora el pago de dádivas es delito en Suiza. Pero si un dirigente de una federación deportiva paga dinero a cambio de un voto a su favor, no es un delito para las leyes del país. Sólo se considera un asunto interno de la federación. Alrededor de 150 millones de dólares se pagaron en coimas en la FIFA, según denunció el periodista Andrew Jennings. Pero en Zurich eso no es una falta legal. Si, como contó el periodista Jens Weinreich en el congreso de Play the Game, para los mundiales de 2018 y 2022 se pagaron hasta 20 millones por un voto, eso no será castigado por la ley.

Bajo ese sistema legal se rigen la FIFA y sus dirigentes. Se reúnen en la fortaleza, en medio del silencio, sobre la colina. Lejos del lago, del pintoresco centro de Zurich, lejos de sus propios países, lejos de los hinchas. Ahí deciden los destinos del futbol mundial y sus millones.

1 comentario:

  1. No tiene nada de increible, el futbol para ellos es un muy buen negocio. Sera que los millones solo influyen en los aspectos logisticos de los torneos? o existiran millones y votos por resultados exclusivamente futbolisticos? Buen articulo. Saludos de Colombia.

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