Pyeongchang, Sochi y los Juegos Olímpico de Invierno

La tercera fue la vencida para la ciudad surcoreana de Pyeongchang, quien el miércoles pasado fue oficializada como sede de los Juego Olímpicos de Invierno de 2018. Con la presencia del presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, el Comité Olímpico se reunió en Durban, Sudáfrica, donde la ciudad asiática se impuso a Múnich (Alemania) y Annecy (Francia), confirmando los pronósticos que la daban como favorita.

Pyeongchang obtuvo el derecho a organizar los juegos tras perder frente a Vancouver 2010 por tres votos y ante Sochi 2014 por cuatro sufragios. Con esta elección, el COI confirma su deseo de extender los Juegos Olímpicos de Invierno a territorios inéditos para este tipo de competencias. El desarrollo de importantes infraestructuras en los últimos años y el apoyo de un sector de la población y del gobierno nacional fueron factores determinantes para elegir al ganador.

Munich aspiraba a ser la primera ciudad en organizar los Juegos Olímpicos de invierno y de verano, que albergó en 1972, donde tuvo lugar la recordada masacre sobre los atletas israelíes. Sin embargo, grupos ecologistas alemanes se pronunciaron en contra del acontecimiento deportivo por las posibilidades de daño al medio ambiente y ese factor le jugó en contra a su candidatura. Corea sorteó recientes escándalos de corrupción en la provincia de Gangwon, que albergará a los juegos, y en la liga de fútbol profesional, donde ya fueron sancionados diez jugadores por arreglos de partidos. Incluso en mayo pasado un futbolista se suicidó en su habitación de hotel y el cadáver fue encontrado junto a una nota que hacía referencia al arreglo de partidos.

El COI parece seguir los pasos de la FIFA, al elegir nuevos espacios para albergar a las grandes competencias deportivas. Así como la casa madre del fútbol mundial eligió a Rusia para la Copa del Mundo de 2018 y a Qatar para 2022, el organismo que rige el movimiento olímpico asignó las próximas competencias a Sochi en 2014, Brasilia en 2016 y Pyeongchang en 2018. Sólo Londres en 2012 parece conservar la vieja tradición olímpica.

Es curioso especialmente el caso de Sochi, ciudad ubicada a 1360 kilómetros de Moscú sobre el Mar Negro. La ciudad es una suerte lugar popular de vacaciones, que además durante el verano, sustituye como capital política a Moscú. El ex presidente Vladimir Putin tiene allí su residencia y desde hace unos años decidió convertir a la ciudad en un centro deportivo de elite, trasladando allí múltiples eventos.

En invierno, montañas cercanas a Sochi se convierten en importantes centros de esquí. Algunos tenistas como María Sharápova y Yevgueni Káfelnikov realizaron en algunos de sus clubes sus primeros pasos en el deporte. En 2014, la ciudad recibirá por primera vez un Gran Premio de Fórmula 1.

En julio de 2007 fue el anunció que consagró a Sochi para los Juegos Olímpicos de invierno de 2014. Frente a una pantalla gigante, miles de personas celebraron el resultado anunciado por el COI, reunido entonces en Guatemala. Cuando se conoció la votación, Putin, que había viajado a Centroamérica para apoyar la candidatura rusa, viajaba en avión de regreso a su país, seguro de un resultado positivo. En Guatemala, el Kremlin había dispuesto campaña inédita hasta entonces, que incluyó una pista de patinaje sobre hielo montada para promocionar la candidatura de Sochi.

"Quiero recordarles que cualquier retraso en los preparativos de los Juegos Olímpicos es inadmisible. El tiempo es oro" dijo Putin en 2008, en una reunión con autoridades gubernamentales y deportivas en Sochi. La ciudad cuenta con algunos problemas de infraestructura, como una sola ruta que bordea la costa en la que se forman grandes embotellamientos en verano. La cercanía de zonas conflictiva como Dagestán y Chechenia, con actividad de grupos terroristas, no ayuda a mejorar el panorama. Una serie de denuncias de corrupción hicieron que a comienzos de 2011 fuera renovada la cúpula de la empresa estatal responsable de la construcción de las instalaciones deportivas.

Pese a la crisis económica mundial, se estima que el costo total de los juegos será de 24.000 millones de euros, diez veces más que Turín 2006. El 85 % de las instalaciones serán construidas a nuevo. Para ello, unas 1000 familias deberán mudarse forzosamente, ya que donde viven se planea construir nuevas instalaciones. Muchos de ellos denuncian por escasas las cifras de indemnización que se les ofrecen. Además, son necesarios nuevos hoteles y aeropuertos.

Los Juegos Olímpicos de Invierno pasarán por Sochi y luego por Pyeongchang. El deporte parece seguir expandiendo sus fronteras y esta clase de acontecimientos parecen instalarse cada vez más como asuntos de estado, necesarios para atraer inversiones y visitantes en forma masiva a los países organizadores. En 2018 será el turno de Corea del Sur.

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