Honduras, el golpe y la pelota

El cambio climático, los organismos multilaterales de crédito y la situación económica argentina fueron algunos de los temas sobre los que se explayó la presidenta Cristina Kirchner en los distintos foros, conferencias y entrevistas en los que ya participó a lo largo de su estadía en los Estados Unidos. Quizás el único momento de zozobra lo vivió el martes, en la Universidad de Columbia, cuando le preguntaron si la Selección Argentina clasificaría al Mundial de Sudáfrica 2010. “Es la pregunta más difícil que me hicieron en mi vida" dijo. “Hagamos todos mucha fuerza desde aquí para que podamos estar en el Mundial” finalizó Cristina. Pero en buena parte de sus discursos, especialmente ayer en las Naciones Unidas, la presenta condenó el reciente golpe de estado en Honduras. Como el deporte siempre aporta a las grandes causas, el fútbol también aparece en este hecho de la historia.

Los medios del mundo dan cuenta hoy de dos nuevos muertos por incidentes en Tegucigalpa. Se trata de un hombre de 65 años, que quedó atrapado en un tiroteo entre la Policía y los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya, y de un joven, que no escuchó la orden de detención de un agente y por eso recibió un disparo. El ciclista fallecido llevaba colgados unos botines de fútbol. Según los partidarios del antiguo jefe de estado, las víctimas por los incidentes producidos desde el golpe militar podrían llegar a diez.

Todo es parte de un conflicto iniciado el pasado 28 de junio, cuando las fuerzas armadas hondureñas expulsaron del país al presidente Zelaya, detuvieron a ocho de sus ministros y nombraron a Roberto Micheletti, titular del Poder Legislativo, como titular del Poder Ejecutivo. El presidente depuesto estaba enfrentado con el Congreso Nacional y con la Corte Suprema por un referéndum convocado para llevar a cabo una Asamblea Constituyente. Los comicios habían sido calificados de ilegales por los tribunales pero Zelaya ordenó que se realizaran igual. Sus instrucciones a las Fuerzas Armadas no fueron obedecidas, por lo que fue removido de su cargo y obligado a abandonar el país. El lunes pasado, Zelaya regresó a Tegucigalpa y se instaló en la embajada de Brasil. Sus seguidores salieron a la calle y protagonizaron disturbios con la policía.

El jugador argentino Eugenio Klein, ex Ferro y River entre otros equipos, juega actualmente en el Motagua de Honduras. Klein le relató al diario Olé cómo se vive actualmente en la capital hondureña: “En la calle muchos andan con pistolas. Las muestran como si llevaran bolsas del súper. Yo pregunté y me dijeron que era por lo del golpe, pero ya lo había visto antes del golpe. Acá tenés que moverte en auto. No da para caminar ni dos cuadras. Es peligroso”. Su equipo, donde también juega el argentino Sergio Diduch, marcha segundo en la tabla con 21 puntos, a uno del líder Olimpia. Pese a que muchas veces el gobierno instaura el estado de sitio o el toque de queda, el torneo local ya lleva disputadas once fechas.

La dictadura llegada al poder también puede disfrutar del buen momento que vive la selección hondureña. A falta de dos fechas para el final de las eliminatorias para el Mundial 2010, el combinado nacional se ubica tercero en el hexagonal final con 13 puntos. Por ahora, tiene su billete para ir Sudáfrica. Si termina en el cuarto lugar, debería jugar un repechaje con el quinto clasificado de Sudamérica, que bien podría ser la argentina de Diego Maradona.

En un reciente artículo publicado por Ezequiel Fernández Moores, en Canchallena.com, se relata cómo la Federación Nacional Autónoma de Fútbol de Honduras (FENAFUTH) se involucró en el golpe de estado. Leonardo Callejas, actual presidente de la FENAFUTH, fue presidente del país entre 1990 y 1994 por el Partido Nacional. Hace un tiempo, nombró al derrocado Zelaya, del Partido Liberal, "Presidente de honor" de la selección nacional. Tiempo después, su partido apoyó a la dictadura que derrocó al presidente elegido democráticamente. Alfredo Hawitt, secretario de la Federación, dijo: "El orden constitucional ha vuelto a normalizarse y tenemos a un nuevo presidente legalmente establecido". No es la primera vez que el fútbol y el poder político de Honduras se dan la mano.

Alguien dijo alguna vez que el fútbol es la continuación de la guerra por otros medios. En 1969, en Centroamérica decidieron invertir la máxima y transformar una serie de enfrentamientos deportivos en una disputa con armas de fuego llamada “Guerra del Fútbol”. En ese entonces, Honduras y El Salvador disputaban su clasificación al Mundial de México ´70. En el primer encuentro, los hondureños se impusieron por 1 a 0 en Tegucigalpa. Allí, los jugadores salvadoreños fueron muy maltratados. En la revancha, los futbolistas hondureños sufrieron el acoso de los locales. Fue tal el hostigamiento, que un miembro de la delegación murió por las piedras que llovían sobre el hotel que alojaba a la selección de Honduras. Custodiados por el Ejército, los hondureños fueron hasta el estadio, donde El Salvador se impuso por 3 a 0. En el partido final, disputado en México, El Salvador se impuso por 3-2 y consiguió su clasificación al Mundial.

Como bien relató el corresponsal polaco Ryszard Kapuscinski, el fútbol fue utilizado como una excusa por las clases terratenientes de los dos países para dirimir sus disputas históricas. Años atrás, miles de salvadoreños habían migrado hacia Honduras en busca de tierras para trabajar. Pero una reforma agraria del gobierno de Tegucigalpa devolvió los terrenos en manos de los extranjeros a los campesinos hondureños. El gobierno salvadoreño se negó a recibir a sus compatriotas que habían perdido sus campos en el vecino país por miedo a que generaran una revuelta. Así fue como una pequeña nación como El Salvador invadió Honduras, seis veces más grande en superficie. Tras 6 días de conflicto, más de 4.000 civiles muertos y más de 15.000 heridos, se firmó un alto el fuego. Una consecuencia de la guerra fue la creación del Mercado Común Centroamericano, que favorecía a la industrializada economía salvadoreña. Paradojas de la historia, Honduras y El Salvador se enfrentarán el próximo 14 de octubre por las eliminatorios para la Copa del Mundo. Quizás en ese partido, los hondureños consigan su clasificación al próximo mundial, algo que se les negó hace 30 años ante el mismo rival.

Como se ve, la historia y el presente del pueblo hondureño exceden largamente al hecho futbolístico. Hoy, de sus más de 7 millones de habitantes, el 70 por ciento vive en la pobreza, un 10 por ciento acapara la mitad de la riqueza y la tercera parte de su territorio está concesionado a empresas mineras. Pero el gobierno de facto probablemente no piense en cambios estructurales. Si el 14 de octubre la selección se clasifica al Mundial, probablemente el resultado deportivo sea una fuente más para sustentar su poder y morigerar los conflictos internos.

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