

“El football rioplatense no sacrifica enteramente la acción personal, utiliza más el dribbling, el esfuerzo personal generoso” se leía en la revista El Gráfico en 1928. En sus profundos estudios sobre la historia del fútbol argentino, Eduardo Archetti deja claro cómo, desde comienzos del siglo XX, el estilo criollo del juego aparece ligado a lo inquieto, lo individual, lo virtuoso, lo menos disciplinado, haciendo eje en el esfuerzo propio del jugador ágil y virtuoso. El dribbling, principalmente, y el toque, corto y veloz, serán los símbolos del estilo nacido en estas tierras. Ortega y Salvio son dos cracks “dribbleadores”, de los pocos que quedan en el fútbol de estas tierras. Paradójicamente, son pocos los futbolistas argentinos de esas características que se destacan en Europa. Messi, el mejor de todos ellos, ha logrado gambetas y goles imposibles ante los mejores defensores y arqueros del mundo. Pero es extraño encontrar jugadores destacados en Europa que reflejen aquel viejo estilo del fútbol argentino. No están allá, no estás acá, será que cada vez aparecen menos.
El escritor Jorge Luis Borges decía: “El fútbol es esa cosa estúpida de ingleses… Un deporte estéticamente feo: once jugadores contra once corriendo detrás de una pelota no son especialmente estéticos”. Jugadas como las de Ortega y Salvio nos recuerdan que el fútbol tiene su propio arte, que gran parte del deporte se esconde en un toque o en una pisada. Que en medio de tanto pelotazo largo, de tanta patada, de tanto músculo, de tanto centro al área, de tanta pelota parada, hay espacio para pequeñas obras de arte pintadas con los pies, que permitan ser recordadas al menos por un tiempo.
Videito con goles de Ortega, varios por arriba de los arqueros:
Gol de Ortega a Chacarita con relato radial de Costa Febre:
Caño de Salvio a Paletta:
Cuánta falta le hacía Ortega a River y sin embargo los dirigentes lo dejaron ir a Mendoza, el Burrito ya comienza a dar sus frutos. En cuanto a Borges, decididamente nunca debe haber entendido al fútbol al descalificarlo con el facilismo de la frase "11 tipos corriendo atrás de una pelota".
ResponderEliminarAbrazo Javier!