El doping y el sueño de un deporte limpio


Photo: Play the Game/Thomas Soendergaard.
“¿Pueden nuestros hijos soñar con ser con competir en la elite del deporte sin drogas que mejoren su rendimiento? ¿Pueden nuestros hijos cumplir su sueño de participar en el deporte de alto rendimiento sin tomar medicamentos ilegales? " fueron algunas de las preguntas que lanzó Bill Bock.  Miembro de la USADA, la agencia que lucha contra el doping en Estados Unidos, Bock fue uno de los que más trabajó en caso Lance Armstrong. en laapertura de Play tha Game, el ciclista caído en desgracia fue la punta de lanza de un debate más profundo sobre los métodos antidopaje en el mundo del deporte.

La mirada de los integrantes de los organismos de control contrastó con visiones propias de los atletas. En la sesión, todos los participantes coincidieron en la necesidad de modificar el sistema actual, que desembolsa millones en controles ineficientes. 

Richard Pound, antiguo miembro de la WADA e integrante del Comité Olímpico Internacional alertó: "Las pruebas actuales son ineficaces. Tenemos algunas pruebas nuevas pero la ciencia debe mejorar". La cuestión trasciende los meros reglamentos y, mientras dice cuidar la salud de los atletas, pone en juego interrogantes que lejos están de resolverse. 

¿Todos los deportes deben controlarse de la misma manera? ¿Cuanto influye el negocio del deporte en los deportistas, que quieren ganar a toda costa y para ello pueden recurrir a sustancia ilegales? ¿Porque los fanáticos toleran el doping? Las preguntas flotaban en el aire, mostrando la profundidad de la cuestión. 

El caso Armstrong mostró cómo la cuestión del doping toca el corazón mismo del deporte. Involucra a los dirigentes, necesarios para luchar contra el dopaje. Bock relató cómo la Unión Ciclista Internacional negó información y envió cartas a Armstrong para tratar de encubrir el caso. Mucho ganó este deporte durante la era del doping y los siete Tours de Francia ganados por el norteamericano. 

El doping también interpela a los atletas, que viven en carne propia la necesidad de encontrar estimulantes para mejorar su rendimiento y alcanzar las victorias. ¿Pueden elegir doparse, mientras sufren la presión por los resultados? “El colombiano Alejandro Valverde contó cómo Armstrong le dijo que si no quería doparse podría encontrar a otros dispuestos a ocupar su lugar en el equipo”. A la vez, la verdad sobre el ciclista, conocida años después de sus victorias, reveló la ineficiencia de los controles y aumentó las sospechas de los atletas. 

Walter Palmer y Preciles Simon aportaron la visión de los deportistas. Plantearon la necesidad de nuevos métodos de análisis e investigación y programas de educación para los atletas, que cargan sobre sus hombros siempre las sanciones, mientras que otros responsables como los médicos quedan de lado. Cada año se gastan seis millones de dólares en el desarrollo de nuevos procedimientos y 350 millones en la aplicación de los controles antiguos, que dan pocos resultados. 

Por último aparecen los fanáticos, deseosos de festejar victorias y coronar héroes deportivos permanentemente, que rara vez condenan el doping, como si sucede con otros delitos deportivos. 

“En realidad, no debemos preguntarnos cuan limpio debe estar el deporte sino si realmente queremos un deporte limpio de doping" fue la conclusión de Pound.

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