Las batallas de Brasil para llegar al Mundial 2014


Quizás haya sido un gesto hacia el público que lo escuchaba, o una forma de presión. “Está muy avanzado todo. Hay más problemas en Brasil 2014”, dijo la última semana Joseph Blatter, el presidente de la FIFA, en una conferencia de prensa en San Petesburgo, Rusia, en referencia a las obras para los próximos mundiales. Pocos días antes, en broma, o no tanto, Jerome Valcke, secretario general de la FIFA, dijo ante la prensa en Brasil que el gobierno el gobierno local “pide demasiado", en referencia a la Ley General del Mundial 2014, exigida desde Zurich, pendiente de aprobación en el parlamento. No son más que nuevos puntos de tensión en torno a un torneo que a dos años medio encierra más de una controversia entre sus responsables.


El nombramiento

El Presidente Lula con la Copa FIFA
El 30 de octubre cambió la historia deportiva de Brasil y cambio la historia de la FIFA. Aquel día, la casa que rige los destinos del fútbol mundial designó al país sudamericano como sede de la Copa del Mundo de fútbol de 2014. Ese día, el entonces presidente Lula y Ricardo Texeira, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, exhibieron el trofeo y celebraron el nombramiento sin oposición. En época de rotación continental, en el turno correspondiente a Sudamérica Julio Grondona declinó una candidatura argentina para ser sede y la delegación brasileña viajó a Zurich sabiéndose ganadora.

Luego de la designación solitaria de Brasil, la FIFA dobló la apuesta y en diciembre de 2010 eligió en dupla a Rusia y Qatar como sedes de los mundiales de 2018 y 2022, ya sin fijación de antemano del continente que albergaría la copa. Las denuncias de corrupción y compra de votos se encadenaron y el propio Blatter reconoció recientemente el error de aquélla decisión conjunta.

Desde 2007, las relaciones del gobierno brasileño con su propia confederación de fútbol y con la FIFA pasaron momentos turbulentos. Disputas políticas, imposiciones desde Zurich, acusaciones de corrupción, reformas de infraestructura necesarias, fueron puntos de conflicto entre las partes, que aún se miran con recelo.

Desconfianzas

Se estima que el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 demandarán inversiones por 52 mil millones de dólares. El estado y los privados ya participan del plan, que pone al deporte como uno de los motores de desarrollo de la recientemente consagrada sexta economía mundial.

Sin embargo, el programa de trabajo sufrió varias alteraciones. En un documento presentado por Brasil a la FIFA en 2007, la estimación de gastos públicos por la construcción de estadios era de aproximadamente 1000 millones de dólares. Cuatro años después, ese valor habría aumentado a 6000 mil millones.

Más allá del dinero, las obras no marchan a gusto para la FIFA e incluso el secretario general, Jerome Valcke, dijo hace unas semanas que Brasil "no puede perder ni un día más". Agregó que conducir entre las ciudades brasileñas es una "pesadilla" y que salir de los aeropuertos del país "lleva medio día".

Los operativos con tanques, helicópteros y tropas de elite del ejército se suceden, para limpiar las 40 favelas cercanas a los eventos deportivos, pero las preocupaciones continúan. Sin embargo, con más de 600 favelas que se despliegan por las laderas de Río de Río de Janeiro, donde viven 1,5 millones de personas, las bandas de narcotraficantes, y sus negocios violentos asociados, lejos parecen estar pasar a mejor vida bajo la fuerza.

Sombras políticas

En octubre pasado, el Ministro de Deportes del gobierno brasileño Orlando Silva renunció bajo acusaciones de apropiación indebida de más de 20 millones de dólares, destinados a un fondo para promover el deporte entre los niños más pobres. Silva estaba a cargo de la dirección de los preparativos para la Copa del Mundo de fútbol y los Juegos Olímpicos de 2011.

Otro que dejó su cargo, provisoriamente, es Ricardo Teixeira, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol y del comité organizador de la Copa Mundial de 2014. Texeira alegó motivos de salud para su licencia, que supuestamente terminará el 31 de enero. En sus 22 años como directivo, ha recibido denuncias por delitos como lavado de dinero y evasión de impuestos. Pese a todo, Texeira, de tensas relaciones con el gobierno de Dilma Rouseff, anunció que volverá para dirigir la organización del Mundial y luego se retirará.

Mientras tanto, desde Zurich apuran la sanción de la Ley General del Mundial 2014, que regula aspectos organizativos de la Copa. En el Mundial, sólo una empresa de comida rápida podrá vender sus productos en los estadios y se prevé cambiar la ley brasileña que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas, para que los fanáticos puedan comprar cerveza Budweiser mientras miran los partidos. Asimismo, desde Zurich presionan por la creación de lo se que califica como "tribunales de excepción", para juzgar casos de piratería u otros ilícitos que tengan relación con la Copa del Mundo. La FIFA también exige mayores castigos a quienes se dediquen a la piratería en marcas y productos vinculados al Mundial.

Mientras tanto, desde Brasilia buscan imponer la concesión de descuentos en las entradas a ancianos y estudiantes de escuelas públicas y la prohibición del consumo de bebidas alcohólicas en los estadios, lo que está previsto en las leyes brasileñas. “Brasil no vencerá a la FIFA", afirmó Valcke en noviembre pasado, en una nueva embestida contra el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, y agregó que Rusia y Qatar ya resolvieron esa cuestión y que en Brasil 2014 la FIFA no dará marcha atrás, pese a la resistencia del gobierno. Luego de las últimas reuniones, se espera que la ley sea aprobada por el parlamento en marzo.

La fiesta de otros

Frei Betto, teólogo de la liberación
"La FIFA es un casino. En un casino muchos juegan y pocos ganan. Quien jamás pierde es el dueño de casa y así funciona la FIFA, que se interesa más en ganancias que en el deporte y desembarcó en Brasil para obligar al Gobierno a olvidar leyes y costumbres", dijo el teólogo brasileño Frei Betto en un artículo publicado en el diario Correio Braziliense.

Al igual que muchos, como el diputado y ex futbolista Romario, Frei Betto también asegura que el Mundial "no será de los brasileños", pues la mayoría de las entradas "será vendida anticipadamente" en Europa, Asia o Estados Unidos, con lo que la población local será marginada "de su propia fiesta".

“Es hora de que nazca el bebé”, dijo Valcke en Brasilia, en referencia a la Ley General. La criatura del Mundial de 2014 ya tiene más de 5 años y muchas historias detrás de sí. Historia abiertas de tensiones y disputas, muy lejos del balón.

Aquí un video con los 12 estadios que serán sede de la Copa Mundial de Fútbol de Brasil 2014:

 




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