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El Guangzhou celebra su último título de liga en 2012 |
Millones y ajustes
El Shanghai Shenhua, dirigido por el argentino Sergio Batista, es un buen termómetro de la realidad de la liga. En la temporada pasada, el presidente Zhu Jun, millonario dueño de una empresa de video juegos, apostó a estrellas como Nikolas Anelka y Didier Drogba, pero el plan no dio sus frutos y el equipo terminó en la novena posición. A comienzos de año, los cracks se marcharon y llegaron los argentinos Rolando Schiavi y Patricio Toranzo. Como el Shanghai, la mayoría de los equipos también se inclinó esta temporada por un modelo más austero, sustentado por jugadores locales.
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Drogba y Anelka en el Shanghai |
El Guangzhou Evergrande es quien escapa al modelo de austeridad y mantiene sus ansias de grandeza. El equipo de Cantón es propiedad del grupo Evergrande Real Estate, dueño multimillonarios negocios inmobiliarios. En los últimos tres años, el Guangzhou compró futbolistas por más de 70 millones de dólares, entre los que se destacan el argentino Darío Conca, Barrios y el brasileño Elkeson.
En una liga donde aún permanece el cupo de extranjeros para los equipos (se pueden alinear hasta tres por partido), de los 80 futbolistas foráneos, 33 son latinoamericanos y, de ellos, 23 son brasileños. La convivencia entre extranjeros y locales muestra muchas veces un nivel desparejo, donde grandes jugadas y goles extraordinarios conviven con errores infantiles. Actualmente, los equipos parecen más preocupados en revalorizar sus canteras y dar lugar a nuevos valores.
La pata política
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El presidente de China, Xi Jinping, y su amor por el fútbol |
Pero Xi Jinping apuesta por el deporte. Cuando era vicepresidente, trabajó para limpiar al fútbol chino de su máximo enemigo: las apuestas y los partidos arreglados. Un primer escándalo estalló en 2001 y la secuencia se repitió en 2010.
En febrero pasado, 33 futbolistas, técnicos y dirigentes fueron suspendidos de por vida. Entre ellos se encontraban dos expresidentes de la Federación China de Fútbol, el antiguo capitán de la selección nacional y el mejor árbitro del país. El Shanghai Shenhua perdió su título de 2003. El Guangzhou Evergrande, hoy bicampeón de liga, fue condenado al descenso en 2010.
La desconfianza y las sospechas permanecen. Mientras tanto, Xi Jinping tiene tres sueños para el fútbol de China: "Clasificar al Mundial, organizar el Mundial y ganar el Mundial".
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