Fondos de Inversión o por qué los clubes portugueses se disputan las joyas de sudamérica

Jorge Mendes y Cristiano Ronaldo
Primero fue Portugal quien picó en punta. Pero parece que será Rusia el destino final. Emanuel Centurión podría seguir su carrera en el Anzhi ruso y Luciano Vietto y Luis Fariña se quedarían en Racing un tiempo más. Las últimas joyas for export del fútbol argentino fueron los nombres rutilantes del mercado de verano. Pero sea cual fuere el final de la historia, quedaron flotando en el aire los millones que ofrecieron tanto Benfica como Porto, los colosos portugueses, por los juveniles. Ni Italia, ni Inglaterra ni España: como Ucrania, Rusia y Turquía, Portugal ya es una plaza europea más, con millones dispuestos a invertirse en promesas futbolísticas.

A la sombra de otras ligas mayores, los equipos lusos dispusieron en los últimos 10 años de dinero fresco que han volcado a Sudamérica. En su momento, se llevaron a jóvenes cracks como Radamel Falcao, Lisandro López y Luis González, que después revendieron en cifras millonarias. El capital privado permitió al Benfica, al Porto y Sporting de Lisboa ser destino frecuente para las nuevas promesas.

A mediados de 2012, el empresario Jorge Mendes, representante de Cristiano Ronaldo, Mourinho y Falcao entre otros, fue condecorado con la Medalla de Honor al Mérito Deportivo de Portugal. Antes, había sido recibido el premio Globe Soccer al mejor representante del mundo. Mendes es el mayor exponente de un modelo de desarrollo deportivo, basado en los aportes de fondos de inversión a los clubes, que ha permitido a los principales equipos de la liga portuguesa el éxito económico y deportivo en los últimos años.

El uso de fondos de inversión para la compra de jugadores de fútbol apareció en Portugal por primera vez en el comienzo del siglo XXI. De esta forma, son aportantes privados los que adquieren la ficha de un futbolista y lo ceden a un club. Global Soccer Investments (GSI) es un fondo de inversión ligado a empresarios rusos que participó en el desembarco de los portugueses José Mourinho, Paulo Ferreira y Ricardo Carvalho en el Chelsea. Pero el fondo Quality Sports Investment (QSI) es la última estrella del mercado. En 2011, quiso ingresar en la sociedad del Atlético de Madrid. Más tarde, puso su nombre en la prensa cuando adquirió el pase del arquero portugués Roberto al Benfica por 8.6 millones de euros y lo colocó en el Zaragoza.

El caso de Roberto fue paradigmático de la situación de muchos clubes en España y de la nueva modalidad del mercado de la Liga de las Estrellas. El Zaragoza sumaba deudas por 134 millones de euros. Había entrado poco tiempo antes en el mayor concurso de acreedores del fútbol español, pero podía contar con un refuerzo de lujo en su plantilla.

QSI sumó como asesores a Jorge Mendes y Peter Kenyon, uno de los hacedores del Manchester United de la era Ferguson. En su folleto de presentación, QSI invita a nuevos inversores con un capital inicial de un millón de euros para un negocio con una rentabilidad anual del 10 por ciento, garantizada por los buenos rendimientos de los fichajes y su poder de reventa.

Falcao con la camiseta del Porto
Aquello era un eslabón más en la carrera de ascendente Mendes. Había fundado su agencia Gestifute en 1996, tras concretar la transferencia del arquero Nuno Espírito Santa Guimaraes al Deportivo de La Coruña. Desde entonces, el imperio Mendes no ha parado de crecer. Hoy, además de mantener estrechos vínculos con el Deportivo La Coruña, opera principalmente con clubes como Zaragoza y Atlético de Madrid de España, Sporting Braga de Portugal y Besiktas de Turquía. Por allí van y vienen muchos de sus futbolistas.

Sin embargo, la inyección de fondos no parece ser sinónimo de rentabilidad en todos los casos. Según informaron fuentes del club, que cotiza en bolsa, el Porto cerró la campaña 2011-2012 con pérdidas de 33,5 millones de euros, tras cinco años consecutivos de beneficios. Las cifras arrojaron saldo negativo pese a que el club transfirió al colombiano Falcao al Atlético de Madrid (40 millones de euros) y a su compatriota Guarín al Inter (11 millones). Por estas ventas, el club debió pagar casi 22 millones en comisiones.

En 2010, el fichaje del brasileño Walter da Silva por el Porto llegó a la FIFA, que desde entonces puso el foco sobre algunos de los fondos de inversión ligados al mundo del fútbol, ante el posible delito de lavado de dinero. La posibilidad es que se prohíba la adquisición de derechos de los futbolistas por parte de terceros, norma que ya rige en algunos países como Inglaterra. Recientemente, el presidente de la Liga de Portugal, Mário Figueiredo, reconoció a la prensa que una decisión así supondría "una tragedia" y pondría en peligro el actual estatus del fútbol de su país.

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