La renuncia de Ricardo Teixeira y los nuevos vientos

“Finalmente!!! Fora ladrão safado!” dice uno de los comentarios en la página de Facebook “Fora Ricardo Teixeira”. La unión de los hinchas hizo su pequeño aporte en la historia. En la última asamblea que presidió al frente de la Confederación Brasileño de Fútbol (CBF), algunos miembros de la organización se manifestaron en las calles para pedir su salida. Desde hace buen tiempo buena parte de la sociedad deportiva brasileña expresaba su inconformismo en marchas en las calles y con banderas en los estadios.

A Teixeira poco le importaban las opiniones ajenas, ni dentro ni fuera del mundo deportivo. Las encuestas sobre su imagen le daban por el piso, pero no debió irse por los sondeos sino que su salida de la CBF y de la dirección del Mundial 2014 se debe a las insistentes investigaciones periodísticas, a las múltiples acusaciones judiciales en su contra, a las diferencias políticas con el gobierno de Dilma Roussef y a los cruces con el poder de la FIFA. Un cóctel que resultó letal para el ya ex presidente.

El poder de la Confederación

Teixeira dijo alguna vez que cuando asumió en la CBF en 1989 no encontró dinero ni para costear el viaje de la selección de Brasil al Mundial de Italia del año siguiente. Había llegado a ser el hombre fuerte del fútbol de Brasil sin trayectoria como dirigente deportivo, con sus relaciones familiares como único argumento. En un baile de carnaval había conocido a Lucía, hija de João Havelange, entonces presidente de la Confederación Brasileña de Deportes. Se casaron y tuvieron tres hijos. Gracias a su suegro, Teixeira estudió y trabajó en Zurich y Nueva York, dentro del mercado financiero. Nunca antes había salido del país.

Condujo con mano de hiero la Confederación local durante 23 años. De afán netamente personalista, decidía el calendario de partidos, la organización de los campeonatos, el fixture de la selección, los contratos con los sponsors y el entrenador del equipo. Bajo su mando, el equipo nacional llegó a la final del Mundial en tres ocasiones, ganó dos veces y se llevó la Copa América en cinco ocasiones.

"La prensa brasileña es un montón de burros", dijo alguna vez. Las acusaciones que lo rodearon a largo de los últimos años trascendieron largamente a los periodistas locales. En 2001, una investigación del congreso brasileño presentó 13 cargos contra él, incluyendo lavado de dinero, malversación de fondos y evasión de impuestos. Las acusaciones fueron finalmente desechadas por la Oficina del Ministerio Público. En 1994, cuando la selección brasileña regresó a su país tras ganar el Mundial, Teixeira habilitó el paso de la delegación sin chequeos en la aduana con 17 toneladas de equipaje.

David Triesman, ex presidente de la Asociación de Fútbol de Inglaterra, lo acusó en 2011 de pedirle dinero a cambio de un voto a favor de Inglaterra para el Mundial 2018. El periodista Andrew Jennings lo acusó en la BBC de haber recibido sobornos durante la década de 1990 de la empresa de marketing deportivo ISL. Recientemente, Jennings reveló que Teixeira y Havelange habían devuelto grandes montos de dinero a la justicia suiza para que no se revelaran sus nombres.

El final

"Todo se ha dicho sobre mí. Siguen repitiendo la misma mierda” le dijo a la periodista Daniela Pinheir. Acusaba por las denuncias a los diarios Folha de São Paulo y Lance, que hacían campañas en su contra.

En los últimos años, mientras crecían las acusaciones, intentó refugiarse en el poder central. Solía verse con Lula a charlar de fútbol y juntos anunciaron a Brasil como sede del Mundial 2014. Pero los planes cambiaron cuando cambió el poder en Brasilia. Dilma Rousseff buscó una organización más plural y transparente, puso a Pelé en el centro de la escena y a ex futbolistas como Ronaldo y Bebeto en el Comité Organizador.

En los últimos días, recrudecieron nuevas denuncias de corrupción por coimas y sobreprecios en un partido amistoso entre las selecciones de Brasil y Portugal, disputado en Brasilia en 2008. "El fútbol en nuestro país está asociado a dos imágenes: talento y desorganización. Cuando ganamos, exaltan el talento. Cuando perdemos, la desorganización", decía el texto leído por Jose Maria Marin, el nuevo presidente de la CBF, al anunciar la salida del presidente.

Teixeira había dicho que luego del 2014 abandonaría su puesto definitivamente. Era candidato a presidente de la FIFA en 2015 y por esa aspiración justificaba muchas de las acusaciones en su contra. Su salida se une a las de Jack Warner y Mohammed Bin Hammam de la FIFA y la de su ya ex suegro Havelange al Comité Olímpico, todos envueltos en acusaciones de corrupción.

Hace pocos días, una asamblea del Consejo de Europa sobre Cultura, Ciencia, Educación y Medios emitió un comunicado sobre la necesidad de una investigación interna sobre la última elección para presidente en la FIFA. Un organismo ajeno se fija en los asuntos internos de la organización deportiva. Tanto ha trepado la basura que desde instituciones externas piden mayor seriedad e investigación. Parece haber nuevos vientos en el mundo del deporte. También le soplaron a Teixeira.

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