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Atlanta, el barrio, la religión y la pelota

La presentación de "Los Bohemios de Villa Crespo: Judíos y fútbol en la Argentina" en la UNSAM
“El libro es una historia con muchas historias. Es una historia de los judíos, del barrio, del club” definió con precisión Ariel Scher."Los Bohemios de Villa Crespo: Judíos y fútbol en la Argentina" es un hermoso libro, pero sobre todo es una muestra más de la potentísima identidad que el fútbol ha construido entre los argentinos en el último siglo. Un reflejo de como, camuflado entre la religión, la etnicidad, la cultura y la política, este deporte integró a inmigrantes, estrechó lazos comunitarios y se volvió un importante espacio de ocio, recreación y sociabilidad en la Argentina.

El profesor Raanan Rein, autor de la obra, es Vicepresidente de la Universidad de Tel Aviv. Escribió más de 20 libros y cientos de artículos. “Los Bohemos…”, su último trabajo, fue presentado ayer en el Centro de Estudios del Deporte (CED) de la Universidad Nacional de San Martín  “Los temas que aborda el libro son la identidad judía en Argentina en relación al fútbol y la relación del fútbol con la inmigración en la Argentina” presentó al inicio Rodrigo Daskal. Julio Frydenberg (Director del CED), Fernando Devoto (historiador), Ariel Scher (periodista) y Rein disertaron en el encuentro.

En todo momento, el barrio, la inmigración judía y el fútbol sobrevolaron el ambiente. Esos espacios nuevos para los inmigrantes de principios de siglo, sus tradiciones y costumbres religiosas, la integración a la nueva sociedad, los nuevos vínculos y, por supuesto, la pelota, un elemento que puede suponerse marginal hace un siglo, pero que con el libro gana en importancia como constructor de identidad de los nuevos habitantes de Villa Crespo.

Frydemberg contó que el libro confirma ciertos rasgos característicos de los clubes argentinos, observados en este caso en Atlanta, en especial su lógica corporativa, donde los dirigentes permanentemente buscan el beneficio y el crecimiento de la institución y para eso se vinculan con el poder político de turno. León Kolbowsky, el presidente que construyó el estadio de Atlanta y el impulsor del gran desarrollo del club a partir de la década de 1960, es una muestra de esa mitología. Además, el libro muestra a Atlanta como un espacio de múltiples actividades, donde los dirigentes se esfuerzan por el crecimiento permanente y la incorporación de nuevas disciplinas y socios.

Finalmente, Raanan, pese a escribir tanto sobre la historia, se refirió al presente de un club que sigue identificado con la comunidad judía, algo que se vuelve problemático para algunos hinchas. Pese a los cantos agresivos repetidos en las tribunas, Raanan criticó algunos estudios referidos al judaísmo en la Argentina: “Se enfocó mucho en el antisemitismo, pero los judíos en Argentina es la historia de una inmigración exitosa.”

La historia siempre volvía a estar presente. Villa Crespo, Atlanta, los inmigrantes, el deporte. Enlazados  parte un todo dinámico, vivo, que cambió la vida de muchos extranjeros llegados a la Argentina en las primeras décadas del siglo XX. “Me gustaría entrar en el túnel del tiempo, volver a la década de 1930 o 1940 para ver lo que pasaba en las tribunas” dijo Raanan Rein. Al fin y al cabo, todavía quedan muchas historias para contar.

Avram Grant, el día del perdón y las tensiones religiosas del deporte

Seguramente, en este día del perdón que hoy conmemoran los judíos del mundo, Avram Grant pasará su tiempo de ayuno y reflexión, como buena parte de los miembros de esta comunidad. Los vínculos de este entrenador israelí con su religión se reflejaron en distintos acontecimientos deportivos e incluso dentro de algunos partidos trascedentes que le tocó dirigir. Como si la tradición, la historia y la memoria se empeñaran estar siempre vigentes en el presente.

Avram Grant y futbolistas ingleses en Auschwitz
En 2012, Grant visitó al campo de concentración de Auschwitz con parte del plantel de la selección inglesa de fútbol que participaría de la Euro, el torneo que se disputó a mediados de año en Polonia y Ucrania. Ya había estado allí en 2008 junto a su esposa y sus hijas. Luego de caer con el Chelsea, en la final de la Champions League ante el Manchetser United, se alejó de los flashes y se integró a Marcha por la Vida, el viaje que se realiza anualmente por distintos lugares de Polonia para recordar a las víctimas del nazismo.

“Miras alrededor y ves todo esto: todos los zapatos, las gafas… Y piensas cómo puede un hombre hacer esto a otro hombre. Está más allá de la comprensión humana”, manifestó Grant tras la reciente visita a Auschwitz, un centro ubicado 43 kilómetros al oeste de Cracovia, en Polonia. A su alrededor, estrellas como Wayne Rooney, Joe Hart, Phil Jagielka, Leihgton Baines, Theo Walcott, Jack Butland, Andy Carroll y el entrenador Roy Hodgson todavía lucían conmovidos. “Es irreal. En la escuela nos explicaron la historia, pero nunca te puedes llegar a imaginar algo de este calibre”, comentó Walcott. Futbolistas de Alemania, Italia y Holanda también visitaron el lugar poco antes de la Euro.

Avram Grant perdió 15 en Auschwitz - Birkenau, el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo, donde murieron 1,3 millones de personas durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia llegó a Israel tras pasar por Polonia y Siberia, mientras escapa de la persecución nazi. En la huida, su padre Meir sufrió temperaturas de 40 grados bajo cero con escasa comida. Luego, morirían sus padres y sus cinco hermanos. Pero Meir pudo sobrevivir. Tras el final de la guerra, con 15 años, regresó a Polonia y luego partió hacia Israel para formar su familia.

Avram Grant con su familia en el campo de Auschwitz
En 2008, cuando Grant llegó a Auschwitz, su vida deportiva atravesaba los días posteriores a la derrota. “Hace cuatro años, fuimos mejores que el Manchester United, pero perdimos” declaró recientemente tras la victoria del Chelsea en la final de la Champions League 2012, ante el Bayern Múnich. Hace cuatro años, en la misma instancia, los penales favorecieron a los Diablos Rojos y le negaron el triunfo más importante de su vida. En aquel encuentro disputado en Moscú, Grant salió a la cancha con un brazalete negro en recuerdo de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. “Aquel día era víspera de Iom Hashoa, la fecha que recuerda a los muertos del nazismo, una fecha que yo siempre respeto. Pero justamente esa noche se jugaba un partido que quizás haya sido el más importante en la historia de Chelsea. Yo sentí que debía al menos llevar el brazalete negro en memoria de los muertos” declaró después.

En 2012, Grant acompañó al plantel de Inglaterra en Auschwitz mientras entrenaba al Partizán de Belgrado. En febrero de 2012, su nacionalidad y su religión le habían traído consecuencias deportivas. Según reveló entonces Grant, el Sepahan Isfahan, un equipo de la primera división del fútbol iraní, había cancelado un encuentro amistoso que se disputaría en Turquía por su condición de judío israelí. El entrenador calificó la decisión como "vergonzosa".

Aquel encuentro frustrado reflejó las tensas relaciones de israelíes e iraníes en los últimos meses. Israel acusa a Irán de desarrollar armas nucleares y dar apoyo activo a grupos terroristas. Por su parte, Irán no reconoce a Israel como nación y las especulaciones indican que podría llegar un ataque aéreo desde Teherán hacia Jerusalén.

La arena deportiva reflejó estas tensiones políticas, no sólo en el caso de Avram Grant y el Partizán. Irán negó hace un tiempo a sus deportistas la posibilidad de participar en competencias deportivas junto a atletas israelíes.

En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el judoca Arash Miresmaeili, abanderado de la delegación iraní y candidato a la medalla de oro en su categoría, no dio el peso necesario antes de enfrentar al israelí Ehud Vaks y fue descalificado. Medios iraníes reprodujeron declaraciones de Miresmaeili, donde afirmaba que se había negado a enfrentar a Vaks en solidaridad con los "oprimidos" del pueblo palestino. Un portavoz del Comité Olímpico de Irán afirmó entonces que era una "política general" del país abstenerse de competir contra atletas israelíes y que Miresmaeili simplemente había respetado el protocolo.

Avram Grant, presentado como entrenador del Partizán
En 2011, el nadador Mohammed Alirezaei se retiró del Campeonato del Mundo de Shangai tras negarse a disputar una prueba donde participaba el israelí Gal Nevo. Alirezaei ya se había negado a competir con el nadador israelí Tom Beeri en Beijing en 2008.Los atletas israelíes sufrieron episodios similares en los últimos años en básquet, tenis, judo, fútbol, lucha, esgrima, vóley y taekwondo.

Además de frustrado encuentro ante el Sepahan Isfahan, en enero, el Partizán de Avram Grant debió cancelar su preparación en Dubai ante el Azkals de Filipinas ya que Emiratos Árabes le negó la visa a su entrenador por su nacionalidad. Pero los contratiempos no impidieron que Grant consiguiera el título de liga con el Partizán, aunque en mayo se marchó del equipo por motivos personales.

Seguramente, el recuerdo del horror de la Segunda Guerra, la memoria de los que ya no están y las caminatas por Auschwitz colocan las competiciones deportivas en su justo lugar. En pensará en este Yom Kipur, el día descanso y reflexión para los judíos.


Aquí la visita de Avram Grant y la selección inglesa de fútbol al campo de concentración de Auschwitz:

Celtic campeón y el factor religioso

El Celtic festeja su último título
“¿El deporte ocupa el lugar simbólico dejado por la política y las religiones?” se ha preguntado repetidas veces el escritor español Manuel Vázquez Montalbán, que ha abordado como pocos la cuestión del fútbol como moderna pasión de multitudes, con sus dioses paganos, y su relación con el apaciguamiento del fervor popular por la religión y la política partidaria.

El último sábado, el Celtic de Escocia se consagró campeón de la liga y terminó con el reinado del Glasgow Rangers, su eterno rival, que se había quedado con los últimos tres campeonatos locales. La victoria del Celtic por 6 a 0 ante el Kilmarnock le aseguró el campeonato.

El clásico escocés refleja como pocos esta contigüidad moderna entra la religión y el fútbol. Al Celtic y al Glasgow no sólo los separan los colores y años de historia, sino prácticas religiosas, políticas y sociales que se ponen en juego en el césped. El Celtic es irlandés, católico y de izquierda. El Rangers se reconoce protestante, probritánico y de derecha. La rivalidad deportiva resulta exacerbada por factores extradeportivos.

El Celtic fue fundado por inmigrantes irlandeses, católicos y nacionalistas, muchos de ellos de las clases más postergadas de la sociedad escocesa. El Rangers históricamente fue el equipo de los protestantes, de los partidarios del imperio británico y de la élite de Glasgow.

Esta vez la balanza se inclinó para los católicos. El Cetlic, ya campeón, le lleva 21 puntos de ventaja a su rival, que sufrió el descuento de 10 unidades cuando entró en concurso de acreedores en febrero pasado. "El club ha hecho saber a la Corte su intención de nombrar administradores. Desde que me hice cargo de la mayoría de las acciones, tenía claro que debía de afrontar enormes retos financieros", dijo entonces el presidente del Rangers, Craig Whyte. El próximo partido en casa del Celtic es contra el equipo de Glasgow, pero ya se ha decidido que los jugadores no van a recibir el trofeo de la Liga para evitar posibles disturbios.

La violencia es una práctica frecuente entre las hinchadas de ambos equipos. En 1971 una avalancha en el estadio del Rangers dejó 66 muertos. En 2009, un grupo de jóvenes protestantes atacó a Kevin McDaid, un obrero católico, cuando regresaba de un partido del Celtic. Padre de cuatro hijos, McDaid fue golpeado hasta causarle la muerte delante de su hijo. Una bufanda del Celtic quedó atada cerca de la escena del crimen. Hasta 30 personas habrían participado de la escena.

“Entre Rangers y Celtic, la religión decora la rivalidad en el fútbol, pero hablé recientemente con un cura y me dijo que no ve a los aficionados de uno y otro equipo por misa”, dice el escritor Simon Kuper. Ambos conjuntos se reparten la casi totalidad de campeonatos de la liga de ése país y hacen valer su supremacía sobre el resto. Negocian sus contratos de televisión y sus sponsors en conjunto y ambos aspiran a ingresar en la Premier League.

En medio de la rivalidad, la crisis golpeó al Rangers y favoreció al Celtic, que podrá festejar esta vez. La cultura y la tradición a veces mueren en los escritorios. “El fútbol calificado como ´opio del pueblo´ en tiempos de dictaduras se ha convertido en una droga dura de la democracia. Permite dar una respuesta a la falta de proyecto de las sociedades globalitarias y la paradójica sociedad de masas”, decía Montalbán.

Aquí la victoria del Celtic ante el Kilmarnock por 6 a 0, que aseguró el campeonato del equipo católico:

A rezar a la cancha

El presente receso futbolístico de este 2009 ha mostrado dos fenómenos paralelos en relación al fútbol. Por un lado, la crisis económica mundial ha obligado a ciertos equipos a achicar sus presupuestos y resignarse a comprar jugadores accesibles a su economía. Por otro, los grandes medios periodísticos han mostrado grandes fichajes, principalmente en el caso del Real Madrid, presentados a estadios llenos. El fútbol se pareció más a un apéndice de la maquinaria de entretenimiento global, con un modelo más cercano al fútbol americano o a la NBA, muy lejos del deporte surgido en las entrañas de la cultura popular en el siglo XIV.

En una reciente entrevista, Jorge Valdano reflexiona sobre los recientes fichajes galácticos del Real Madrid y sus presentaciones grandilocuentes. Para el Director General del club merengue, no es que estén cambiando los clubes de fútbol, lo que está cambiando es la sociedad: “En las recientes presentaciones de Kaka y Cristiano Ronaldo hubo mucha gente joven, muchas mujeres, muchos inmigrantes. Hay un deseo muy relacionado con esta sociedad mediática que es el poder decir: ´Yo estuve ahí´”. Los espectadores que presenciaron esos acontecimientos no vieron más que discursos, imágenes en pantallas gigantes y apenas un jugador haciendo jueguito con la pelota. Eso también es el fútbol del siglo XXI.

En su texto “Fútbol y alienación” de 1966, el sociólogo Juan José Sebrelli sostiene que en tanto los individuos no juegan a la pelota y se colocan en posición de espectadores, “el fútbol se convierte en símbolo abstracto y lejano, en una deformación caricaturesca de la comunicación interhumana que ejerce poderosa fascinación y dominación sobre el espectador pasivo”. El deporte actuaría como una suerte de espacio de distracción que haría que los hinchas no se interesaran por los verdaderos problemas de las sociedades en las que viven.

El filósofo y escritor italiano Umberto Eco sostiene que el discurso sobre el deporte viene a reemplazar a las discusiones políticas, lo que para él se presenta como algo indeseable. Esto genera una ficción en los participantes de las charlas futbolísticas, “una ilusión de interesarse en el deporte”, cuando no se trata más que de hablar del deporte en lugar de practicarlo. Pero la realidad es que cada vez se habla más de fútbol, o de aquello que rodea al fútbol. Será porque cada vez hay más aficionados a este deporte. Y porque los aficionados son cada vez más fanáticos y viven las victorias y las derrotas que sufren los jugadores de su equipo como propias. La FIFA cuenta con 208 países miembros, más que los 192 que forman parte de las Naciones Unidas.

En un reciente artículo publicado en el diario español El País, el periodista inglés John Carlin abona la teoría del fútbol como la nueva religión global. “La pasión por el fútbol abarca a todas las religiones, razas, lenguas” concluye. El escritor inglés Stepphen Tomkins opina allí en el mismo sentido: “Estamos abandonando las iglesias por los campos de fútbol. Los jugadores son dioses, las gradas, los bancos de la iglesia. El fútbol es la nueva religión”. David Winner, otro escritor nacido en Inglaterra, piensa algo parecido: “El fútbol está llenando el vació cultural que ha dejado la religión”. La mercantilización de la religión (con miembros de la iglesia enriquecidos con el aporte de los fieles) y la del fútbol (con dirigentes y jugadores ganando dinero a partir de los gastos de los hinchas) son fenómenos que no parecen tan disímiles. Esos fanáticos - fieles se convierten en un mercado apetecible, en medio de un discurso periodístico que tiende a realzar la pasión de los hinchas.

Lo cierto es que ciertas prácticas de los aficionados futbolísticos se han trasladado a otros espacios sociales. Ciertos rituales propios de las hinchadas argentinas han aparecido en recitales de rock y hasta en marchas sindicales, cuando no son los propios barrabravas los que encabezan esas manifestaciones. La identificación con un equipo de fútbol tiene menos exigencia que otros colectivos sociales: no cuesta mucho dinero e implica poco más que poner el cuerpo en la cancha y sus alrededores. A veces, a eso debe agregarse la capacidad de involucrarse en peleas y mostrar habilidad en la lucha. A cambio, los hinchas se relacionan con pares, tienen la posibilidad de conectarse con emociones placenteras (si su equipo gana) y en el estadio pueden vivir sensaciones que le son ajenas los otros días de la semana en que no juega su equipo. Pero en el campo de juego, cuando los 22 jugadores disputan un partido, son ellos los que dan vida a este deporte que nació hace más de 500 años. Como sostiene Valdano, eso poco ha cambiado. Quizás ya sea hora de prestar atención a lo que sucede de la línea de cal para afuera, sobre todo en tiempos de crisis.