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Uruguay, el frente y la pelota

A propósito de las elecciones del próximo domingo en Uruguay, posteamos un texto de fin de 2009 aparecido en la revista digital La Tercera. El artículo fue publicado originalmente poco tiempo antes de la asunción de Pepe Mujica como presidente. 


El 14 de octubre de 2009, un gol de Mario Bolatti le dio a la Selección Argentina el triunfo frente a Uruguay en Montevideo y la clasificación para el Mundial de Sudáfrica. Aquel día, el Estadio Centenario contó en las tribunas con los tres candidatos que en ese entonces aspiraban a la presidencia uruguaya: Pepe Mujica (Frente Amplio), Luis Lacalle (Partido Nacional) y Pedro Bordaberry (Partido Colorado). Pocos días más tarde, Mujica se quedaría con el triunfo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales con el 46,6 % de los votos, que completaría con un 52,6 % en el ballotage. Así, este ex guerrillero tupamaro, que pasó 13 años en prisión, se convertirá el 1º de marzo de 2010 en el nuevo presidente uruguayo.

Los comicios orientales tuvieron su toque futbolístico. Luego del “que la chupen” maradoniano lanzado en el Centenario tras la clasificación argentina, Mujica cerró su campaña presidencial en plena avenida 18 de Julio al grito de “¡Mascatelá y que viva el Frente Amplio!”. Pero el deporte no fue sólo retórica, sino que puso el cuerpo en la carrera electoral. Hugo De León, ex defensor central, ídolo de Nacional y antigua figura de la Selección charrúa, fue candidato a vicepresidente por el Partido Colorado.

Retirado en 1993, De León fue técnico en Uruguay, Brasil y México. Empresario y productor agropecuario, el ex futbolista dejó lado sus obligaciones personales y a comienzos de año se lanzó a recorrer el país en busca de adhesiones para el Partido Colorado, que lo tenía en sus filas desde hace tiempo. Su trabajo tuvo su recompensa en julio pasado, cuando la agrupación decidió nominarlo como candidato a vicepresidente de Pedro Bordaberry. El aspirante presidencial es hijo del ex dictador Juan María Bordaberry, quien fuera presidente de facto entre 1973 y 1976 y hoy permanece en prisión en la casa de uno de sus hijos acusado de crímenes de lesa humanidad. De León confesó que la candidatura le generó una ansiedad similar a la que sentía antes de jugar con Nacional un clásico del fútbol uruguayo frente a Peñarol “porque no me saco de adentro la presión que me puso Pedro (Bordaberry)”. Finalmente, la fórmula colorada alcanzó el 16 % de los votos, quedando en tercer lugar detrás del Frente Amplio y el Partido Nacional.

En su texto “Fútbol, mística e identidad en el Uruguay moderno”, Adriana Marrero y Ricardo Piñeyrúa analizan la influencia del fútbol en la historia uruguaya: “Dejando de lado los oficios religiosos, no había habido hasta la aparición del fútbol ningún espacio o evento social que lograra convocar adeptos pertenecientes a todos los estratos sociales, y en particular, a las amplias clases populares” se lee allí. Impulsado por los inmigrantes ingleses que trabajaban en el ferrocarril, el fútbol en Uruguay contó con el apoyo de las empresas de transporte que, con el objetivo de aumentar la venta de boletos en los días no laborables, vendían pasajes a bajos costos los domingos. Esta situación se inscribió dentro de un cambio social que vivía la sociedad uruguaya afines del siglo XIX y principios del XX, que también favorecieron la expansión del fútbol como deporte de masas. Uruguay vivía un momento de desarrollo económico, con buenas condiciones laborales, salarios medianamente importantes, con una alta población masculina compuesta por una porción importante de inmigrantes, que disfrutaban de dedicar sus ratos libres al ocio y al espectáculo. Así, el fútbol se expandió socialmente y Uruguay se convirtió en campeón olímpico de este deporte en 1924 y en 1928, lo que en ese momento se consideraba como un campeonato mundial, ya que no existía aún la Copa del Mundo de fútbol. Un pequeño país de Latinoamérica lograba mediante el deporte imponerse a las grandes potencias.

Con esos antecedentes, Uruguay se hizo cargo de la organización del primer Campeonato Mundial de Fútbol en 1930. Mientras Estados Unidos y gran parte de los países centrales sufrían los efectos de la crisis económica de 1929, el gobierno oriental invertía 740.000 pesos de la época en la construcción del principal escenario donde se desarrollaría el evento, el Estadio Centenario. El trabajo se hizo en ocho meses, un tiempo récord para la época. Los charrúas se quedarían con aquel torneo al vencer en la final a la Argentina por 4 a 2.

El surgimiento de los principales clubes uruguayos se daría a hacia fines del siglo XIX. En 1891, en los talleres de Villa Peñarol, cercanos al ferrocarril The Central Uruguay Railway, se construyó un importante centro deportivo. Dirigentes, ejecutivos y obreros encontraban en el deporte una forma de sentirse todos juntos bajo los colores del ferrocarril. Con un crecimiento importante bajo la figura del caudillo presidencial colorado José Battle y Ordoñez, que gobernó el país en dos períodos entre 1903 y 1915, el club Peñarol siempre estuvo ligado al Partido Colorado, a tal punto el periodista Franklin Morales revela que desde 1914 hasta hoy, todos los presidentes del club fueron hombres del PC.

Nacional, el otro grande uruguayo, surgió en 1899 entre la aristocrática elite universitaria de la época. Diferente a Peñarol, este club no estuvo ligado históricamente a un sólo partido político, ya que en sus altos mandos se han alternado miembros del Partido Nacional, del PC y hasta algunos que no militaban en ninguna agrupación. Contradicciones de la historia, Hugo De León, el candidato a vicepresidente colorado de las últimas elecciones no llegó desde Peñarol, sino desde la otra vereda.

Pero lo cierto es que el próximo presidente uruguayo no es del Partido Nacional ni del Colorado, ni pasó por las filas de ninguna institución futbolística. Pepe Mujica pertenece al Frente Amplio, fue diputado, senador y Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca del actual presidente Tabaré Vázquez. Solía llegar al Senado en motoneta con su andar campechano, ese que acompaña cada uno de sus gestos y sus palabras. Quien sí estuvo ligado directamente al fútbol es el actual presidente Vázquez, quien además de ser oncólogo presidió por 10 años el Club Atlético Progreso. Durante su gestión, el equipo se consagró campeón de la liga uruguaya por primera y única vez en 1989.

El Frente Amplio de Vázquez y Mujica nació en 1971 y vino a romper con el histórico bipartidismo uruguayo de nacionales y colorados. Esa brisa de aire fresco logró imponerse por primera vez en 2004 y el pasado domingo 29 de noviembre logró un nuevo triunfo presidencial en las urnas. En el fútbol, dos de los últimos tres últimos campeones uruguayos fueron Danubio y Defensor Sporting. Hoy, el vigente campeón Nacional pelea la punta del torneo con Defensor y Liverpool. Así como la política uruguaya ya no es sólo cosa de nacionales y colorados, el fútbol charrúa no es propiedad exclusiva de los poderosos Peñarol y Nacional. Será que el fútbol y la política a veces no son tan diferentes.

Política, economía y seguridad en los Juegos Olímpicos de Sochi 2014

Lenin murió hace 90 años, pero su impronta e influencia alcanzan los Juego Olímpicos que se disputan desde el pasado viernes en Rusia. Si bien la ciudad existía como tal desde fines del siglo XIX, fue el líder comunista quien en 1920 creó la Administración Balnearia de Sochi, ubicada entre las montañas del Cáucaso y el Mar Negro, al sudoeste de Rusia. En la zona que recibe en estos días a la la gran cita deportiva, Lenin nacionalizó muchas de las instalaciones privadas e impulsó la construcción de grandes hoteles para albergar al proletariado soviético, junto con enormes palacios de descanso para los líderes de la revolución. Compartía su gusto por Sochi con Stalin, quien también vacacionaba asiduamente en la zona. Su residencia construída en medio de los bosques es hoy un hotel donde se puede dormir por 300 euros por noche.

Como sus predecesores, Vladimir Putín, actual presidente de Rusia, heredó el amor por Sochi. El líder pasa largo tiempo en Bochárov Ruchei, su residencia oficial, y practica deportes en la zona, como la caza y la pesca. Putín, hombre clave en la política Rusa de los últimos años, ha hecho del deporte un asunto de estado, un medio para ubicar a Rusia en el mapa internacional y una profunda fuente de negocios. Los Juegos Olímpicos de Sochi forman parte de ese plan.

Costos

En 2007, Putín encabezó la delegación rusa en Guatamala, donde la asamblea del Comité Olímpico Internacional elegiría la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014. Entre la acciones de promoción, los rusos montaron hasta una pista de patinaje sobre hielo. Cuando Jaques Rogge anunció a Sochi como la ganadora, Putin volaba sobre el océano en el avión presidencial rumbo a Moscú. En ese entonces, el gobierno ruso calculó en 8.700 millones de euros los costos del acontecimiento pero, 7 años más tarde, esa cifra se ha multiplicado.
Putín practicando caza

El principal desafío que enfrentó Sochi fue la falta de infraestructura deportiva y social para albergar el evento, por lo que más del 80 % de las obras comenzaron desde cero. Además de las instalaciones deportivas, se llevaron adelante grandes proyectos como la construcción de un ferrocarril, un nuevo aeropuerto, el puerto de carga, grandes hoteles y la villa olímpica.

La cantidad de emprendimientos suponía un presupuesto abultado, pero los números se dispararon. Recientes informes estiman en más de 40 mil millones de dólares el presupuesto final, donde hasta un 50 por ciento de los fondos podrían contarse en corrupción. Muchas obras fueron adjudicadas a empresarios cercanos al gobierno. El costo total supera con creces la suma de las inversiones hechas en todos los Juegos Olímpicos de Invierno de la historia.

El gasto en las rutas de acceso y el ferrocarril superó en un 90 % el presupuesto original. El estadio olímpico Fisht multiplicó su costo primario más de dos veces. Según la agencia de noticias rusa Sobkor, más de 4.000 personas perdieron sus hogares para la construcción de las instalaciones olímpicas. A cambio recibieron mínimas compensaciones. Greenpeace Internacional denunció que las máquinas constructoras dañaron de forma irreversible la flora de la ribera del río Mzymta y el bosque del Cáucaso occidental, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1999.

La seguridad de los Juegos
Una vista de la ciudad de Sochi
Los Juegos Olímpicos serán uno de los eslabones en la carrera de Rusia por posicionarse como un eje central del deporte mundial. El país recibirá en 2018 el Mundial de fútbol. El año pasado albergó el Mundial de Atletismo. Desde este año, Sochi tendrá su Gran Premio de Formula 1. En 2015, Kazan recibirá el Campeonato Mundial de Natación y en 2016 el país albergará el Mundial de hockey sobre hielo.

Pero los grandes acontecimientos no tienen como horizonte sólo la gloria deportiva. Putín impuso al deporte un condimento político, por lo que los Juegos se encuentran cruzados por los factores que atraviesan la arena política en Rusia. La seguridad es una de ellas.

Los dos acusados por el atentado en la maratón de Boston en abril de 2013 son de origen checheno, una región del Cáucaso, donde se incluye Sochi . En diciembre pasado, dos atentados en la ciudad de Volgogrado le costaron la vida a 34 personas. Detrás de ellos se encontraban grupos islamistas y separatistas del Cáucaso. En diciembre, un coche bomba estalló en la puerta de una comisaría en Pyatigorsk, en el Cáucaso Norte. Murieron tres personas. La ciudad se ubica a 250 kilómetros de Sochi.

Por esto, 40.000 policías y guardias militares protegen la ciudad. Todos los visitantes tendrán que inscribirse en la policía. Por primera vez en la historia, todos los espectadores de los Juegos son registrados con nombre y apellido.

La Política de los Juegos
Protestas contra Putín por la ley contra la homosexualidad

A las tensiones internas se suma el frente externo del estado ruso. Hace pocos días, Barack Obama confirmó telefónicamente a Putín que la Casa Blanca ofrecería asistencia militar ante el temor de atentados terroristas. Dos buques están apostados sobre el Mar Negro para evacuar a los atletas estadounidenses en caso de incidentes.

Pese a la cooperación, la relación entre Rusia y Estados Unidos no pasa su mejor momento, sobre todo después de que el ex consultor de la Agencia de Seguridad (NSA) Edward Snowden recibió asilo en en el país europeo. La cuestión de Siria también afecta la diplomacia, ya que Washington ha intentado intervenir militarmente en el país asiático, mientras que Rusia se mostró más reticente a una ataque. Los conflictos en Siria afectan al estado ruso, ya que el país asiático alberga una buena porción de ciudadanos nacidos en Circasia, una región histórica del Cáucaso ocupada por el estado ruso en el siglo XIX. Hoy, en medio de la guerra civil, muchos circasianos abandonan Damasco para regresar a su tierra original.

Sin embargo, tras prestar su apoyo en materia de seguridad, Obama anunció que entre los integrantes de la delegación norteamericana se incluirían la tenista Billie Jean King y la jugadora de hockey Caitlin Cahow, dos deportistas homosexuales.

Poco importó la reciente ley sancionada en Rusia que impone multas a los individuos acusados de repartir "propaganda a favor de relaciones homosexuales" entre niños, e incluso propone multas para los que expresen esas posturas en la prensa o internet. Las sanciones más duras llegan a la prisión o deportación por lucir, por ejemplo, los colores del arco iris en un prendedor. Anatoly Pakhamov, alcalde de Sochi, declaró recientemente: "(La homosexualidad) no se acepta aquí en el Cáucaso, donde vivimos. No tenemos gays en nuestra ciudad ".

Mientras tanto, ni Obama, ni los presidentes de Francia y Alemania participaron de la ceremonia de apertura. Allí sí estuvo Putín, quien en el afán de incrementar su prestigio político parece haber dañado excesivamente la máxima cita del deporte mundial.

Brasil, los megaeventos y la paz


Con Dilma Rousseff, Pelé y el cierre musical al ritmo del carnaval, Brasil pareció mostrar su mejor cara en el sorteo del fixture de la Copa del Mundo el viernes pasado. Los ídolos deportivos extrayendo las bolillas ubican al torneo más cerca de su faceta deportiva que de las cuestiones organizativas. El Mundial no se trata ya de cientos de equipos disputando partidos clasificatorios alrededor del mundo. Ya tiene nombres propios, duelos establecidos, fechas y horarios y un solo país como sede.

El sorteo de la Copa del Mundo es el evento elegido por la FIFA para encender la fiebre del máximo torneo del futbol mundial. En Costa do Sauípe, entre bellas modelos, ex futbolistas y longevos directivos, no había lugar para los sobreprecios de los estadios, las obras retrasadas, los reclamos de escuelas con standard FIFA y los desalojos masivos. Los miles de manifestantes que poblaron las calles en junio pasado, durante la Copa de las Confederaciones, no mostraron su cara esta vez.

En la última Conferencia de Play the Game, en noviembre pasado, Walter De Gregorio, director de comunicaciones de la FIFA, reconoció la preocupación del organismo por el Mundial de Brasil. La masividad que adquirieron recientemente los cuestionamientos sociales a los megaeventos y su reflejo en los medios masivos se constituyeron como una de las mayores novedades del deporte moderno. Como pocas veces en su historia moderna, la FIFA debió explicar en el último tiempo por qué un Mundial es bueno para un país, lejos de la visión que presupone que los estados nacionales hacen cola para recibir al máximo torneo del fútbol mundial.

Las últimas informaciones no muestran la mejor cara de los megaeventos. Los Juegos Olímpicos de Sochi, que se disputarán en febrero próximo, fueron catalogados como los más costosos de la historia, con gastos cercanos a los 50 mil millones de dólares, con sobreprecios en las obras, contratos a amigos del poder y pago de coimas. Rusia, que también recibirá el Mundial de 2018, enfrenta denuncias por homofobia. Qatar, sede de la Copa del Mundo de 2022, recibió duros cuestionamientos luego de un informe del periódico inglés The Guardian, que mostraba las extremas condiciones de los trabajadores del emirato, con sueldos bajísimos, derechos cercenados y decenas de muertos recientes.

Hace pocas semanas, los habitantes de Múnich rechazaron por mayoría en un plebiscito la posibilidad de organizar los Juegos Olímpicos de invierno de 2022. La campaña oficial contaba con el apoyo de Franz Beckenbauer, el Bayern Múnich, la multinacional Siemens y al gobierno regional. Quienes sí se pronunciaron a favor de la candidatura de su ciudad fueron los habitantes de Oslo, que en septiembre apoyaron en una votación la postulación de la capital de Noruega.

En Play the Game, Saint-Clair Milesi, el jefe de comunicaciones del Comité Organizador de Brasil 2014, se esforzó por retrucar los distintos cuestionamientos a la organización del Mundial y los excesos en los gastos. Pero recientes informes elevan los costos en construcción o reformas de los 12 estadios mundialistas a 3.400 millones de dólares, más que la suma de los gastos de Alemania y Sudáfrica en los recientes mundiales.

En Costa Do Sauipe, antes del sorteo, Blatter invitó a los fanáticos a rezar para que la organización culmine a tiempo las obras y las manifestaciones permitan el normal desarrollo del Mundial. Resonaban fuerte aun las recientes muertes de dos operarios en el Arena Corinthians de São Paulo, por la caída de una grúa. Antes, se habían registrado dos accidentes fatales relacionados con obras en los estadios de Basilia y Manos, con dos víctimas.

Cuando el sorteo y el fixture intentaban levantar la fiebre mundialista, los violentos incidentes entre los hinchas de Atlético Paranaense y Vasco Da Gama de este fin de semana parecieron volver a la Copa del Mundo a su esfera de conflicto. Los enfrentamientos dejaron al menos cuatro heridos graves. El partido estuvo suspendido durante una hora, pero pese a todo lo sucedido se reanudó.

La violencia en los espectáculos futbolísticos  de Brasil no han sido objeto de cuestionamiento serio para la FIFA. Sin embargo, hasta julio de esta año, Brasil registraba 13 hinchas fallecidos. El año pasado, murieron 23. Faltan poco más de 180 días para que la pelota se eche a rodar. Como afirmó Blatter, será cuestión de rezar para que el Mundial se dispute en paz.

Fútbol e ideologías, a 40 años de Chile - URSS

Francisco Valdes anota el tanto ante la URSS
 “Por consideraciones morales los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos (…) La Unión Soviética hace una resuelta protesta y declara que en las actuales condiciones, cuando la FIFA, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en suelo chileno y responsabiliza por el hecho a la administración de la FIFA”.

Pocas veces en su historia la asociación que dirige los destinos del fútbol mundial habrá recibido semejantes consideraciones como las emitidas por la Federación de Fútbol de la Unión Soviética, para justificar la ausencia de su selección en el partido que debía disputarse el 21 de noviembre de 1973, para definir la clasificación al Mundial de Alemania del año siguiente. Pero en tiempos de guerra fría y dictaduras en América del Sur, el fútbol se cruzó con las ideologías, mientras los combinados nacionales dirimían en un mano a mano su clasificación a la Copa del Mundo, hace 40 años. En el primer partido disputado en Moscú, los chilenos habían conseguido un valioso empate en cero. La ausencia de su rival en la revancha le permitió clasificarse para el Mundial.

La serie clasificatoria entre soviéticos y chilenos estuvo cruzada por el golpe de estado ocurrido en el país sudamericano el 11 de septiembre de 1973. Ese día, los futbolistas chilenos debían entrenarse en el complejo Pinto Durán. Mientras se sucedían los enfrentamientos en el centro de Santiago, varios jugadores pasaron por puestos de control de las fuerzas de seguridad mientras se dirigían al entrenamiento. Algunos de ellos se identificaron como futbolistas para evitar problemas. Al llegar al predio, el entrenador Luis Álamos los envió de regreso a sus casas.

Al día siguiente, el plantel debía volar a Moscú, pero el viaje recién pudo realizarse el lunes 17. El avión de Lan Chile que transportó a los futbolistas fue el primero que abandonó Santiago tras el cierre del espacio aéreo decretado por el gobierno militar. Las crónicas afirman que la nave se elevó de inmediato para eludir disparos de posibles francotiradores.

El Estadio Nacional de Chile luego del golpe
El gobierno de facto miraba con recelo al régimen comunista soviético, a quien Salvador Allende, el presidente derrocado, había calificado como el hermano mayor de Chile. Cuando se disputó el encuentro en Moscú, la Unión Soviética ya había roto sus relaciones diplomáticas con el país sudamericano y el gobierno de Estados Unidos había reconocido oficialmente a la Junta Militar. El gobierno soviético no dio trascendencia al partido, a tal punto que, a la misma hora, la televisión emitió un partido de hockey sobre hielo. En Santiago, el encuentro tampoco fue televisado. Los futbolistas fueron silbados por los 75 mil espectadores cuando salieron al campo.

Tras el empate final en cero, Pinochet envió un telegrama de felicitación e invitó al plantel al Palacio de Gobierno. Cuando ingresó el General, todos los futbolistas se pusieron de pie. El único que permaneció sentado fue Carlos Caszely, de conocida militancia socialista, cuya madre fue secuestrada y torturada durante la dictadura. “Pese a los factores en contra, ustedes lograron lo que yo considero un verdadero triunfo” dijo el dictador. Pero restaba aún el encuentro decisivo en Santiago.

Una vez producido el golpe militar en Chile, el Estadio Nacional se convirtió en una gigantesca prisión a cielo abierto, que sería despejada para el duelo eliminatorio ante los soviéticos. Ante la polémica suscitada por el escenario elegido, las autoridades del fútbol chileno ofrecieron al gobierno de Pinochet jugar la revancha en Viña del Mar. Sin embargo, se decidió disputar el duelo en la capital, para mostrarle al mundo que todo era normal en Chile. Los detenidos fueron trasladados por orden del gobierno al norte del país.

Finalmente, poco importaron las acusaciones sobre el estadio y el horror. La noche anterior, cuando se confirmó la deserción soviética, se produjo una gran celebración entre los jugadores chilenos. Al día siguiente, los futbolistas y el árbitro local Rafael Hormazábal salieron al césped a disputar un partido sin rivales. Los Carabineros tocaron el himno chileno mientras se izaba la bandera nacional. Tras el pitazo inicial, los jugadores de la roja combinaron varios pases sin oposición y Francisco Valdez marcó el tanto simbólico. Horas más tarde, la selección de Chile disputó en el mismo estadio un amistoso ante el Santos de Brasil, pero lejos de poder festejar la clasificación, los chilenos perdieron por 5 a 0.



Al año siguiente, antes de viajar al Mundial de Alemania, el General Augusto Pinochet despidió personalmente al equipo. “Chile sabe los problemas que van a tener que afrontar en Europa, porque la calumnia y la mentira ha llagado a tapar la mentalidad de muchos europeos que no saben ni conocen lo que sucede hoy en Chile. Por eso estamos seguros que van a tener algunos problemas”, les dijo. Chile se volvió de la Copa del Mundo en primera ronda, tras dos empates y una derrota. La dictadura de Pinochet se prolongaría durante 17 años y dejaría más de 3200 muertos y cerca de 30.000 torturados.

Augusto Pinochet despide al plantel chileno antes de partir al Mundial de Alemania 1974:

El equipo del ‘73

Allende y el plantel del Colo Colo
A comienzos de aquel año, Chile vivía protestas masivas, desabastecimientos y paros sindicales. Sin embargo, aquellos meses coincidieron con uno de los mejores equipos chilenos de la historia, el primero en alcanzar la final de la Copa Libertadores. A 40 años de la caída de Allende, el fútbol chileno aún recuerda a aquel Colo Colo e incluso algunos periodistas e historiadores vinculan sus éxitos deportivos con el golpe de estado, del que hoy se cumplen cuatro décadas. 

La de los años setenta no había comenzado bien para el equipo blanco. En 1971, la campaña fue decepcionante y acabó en el cuarto puesto, en el Campeonato Nacional. Al año siguiente, bajo la conducción de Luis Álamos fue campeón, lo que le permitió acceder a la Copa Libertadores de 1973. El Colo Colo, que contaba entonces con Francisco Valdés y Carlos Caszely como figuras, inició su participación en el torneo continental, el 1 de marzo, tres días antes de las elecciones legislativas. 

Compartía el grupo C con Unión Española, Emelec y El Nacional de Ecuador. En aquellos comicios, la Confederación de la Democracia, alianza opositora al gobierno de Allende, conseguiría la victoria.
Pronto las buenas actuaciones del equipo generaron un fervor inédito entre los hinchas. Más de 70 mil personas se acercaban al Estadio Nacional cada vez que se presentaba Colo Colo, aun con huelgas de transporte. En las tribunas, se veían banderas con la leyenda: “Soldados - obreros, unidos venceremos.” Las clases populares se sintieron identificadas con el equipo. 

“Los partidos por la Copa Libertadores significaban una tregua. Una especie de feriado tácito, donde se bajaban las banderas partidarias y se levantaban las albinegras por 90 minutos. Cada triunfo era un respiro para La Moneda”, escribió el periodista Juan Cristóbal Guarello en el libro El Equipo Que Retrasó El Golpe, de Luis Urrutia Onell. Algunos jugadores como Carlos Caszely y Leonardo Véliz simpatizaban con el gobierno de socialista. El equipo chileno finalizó primero en su grupo y accedió a las semifinales. 

En su juventud, Salvador Allende jugó de puntero izquierdo en Everton y practicó atletismo. Ante los triunfos de Colo Colo y el fervor popular, el presidente estrechó lazos con el equipo y mantuvo un primer encuentro con el plantel antes del viaje a Río de Janeiro para enfrentar a Botafogo, en el primer partido de las semifinales. “Sigan ganando así mantienen al pueblo unido”, les dijo el presidente.

Colo Colo venció por 2-1 al conjunto brasileño y se convirtió en el primer equipo chileno en ganar en el Maracaná. Luego de la victoria, Allende envió un telegrama de felicitaciones. En Santiago, miles de fanáticos salieron a la calle y festejaron el triunfo. Colo Colo siguió su gesta y dejó atrás al equipo brasileño y a Cerro Porteño de Paraguay, para acceder a la final de la Copa Libertadores por primera vez en su historia. Lo esperaba Independiente. 

El partido de ida terminó empatado 1-1. Allende se encontraba en Buenos Aires para la asunción de Héctor Cámpora, por lo que el plantel y el presidente se encontraron nuevamente, esta vez en la embajada chilena en Buenos Aires. Una imagen de la época los muestra juntos en la plaza San Martín. La revancha disputada en Santiago terminó con un empate 0-0, por lo que el partido decisivo se disputaría en Montevideo. Allí, un gol de Miguel Ángel Giachello en tiempo suplementario le dio la victoria a los rojos por 2-1. Jugadores e hinchas chilenos aún recuerdan algunos fallos arbitrales polémicos en la serie final. Más de 10 mil personas festejando por las calles de Santiago, recibieron a Colo Colo en Chile tras la derrota. 

Tres semanas después del final de la Copa, ocurrió el llamado Tanquetazo, una sublevación militar en contra del gobierno socialista, detenida por los soldados leales de las Fuerzas Armadas. En Julio de 1973, buena parte del plantel de Colo Colo se integró a la selección de Chile, que venció a la Argentina por la Copa Carlos Dittborn, un torneo disputado entre 1962 y 1976 entre ambos países. Por primera y única vez en la historia, el trofeo quedó en manos del conjunto trasandino. 

En agosto, Chile derrotó a Perú y accedió a un repechaje frente a la Unión Soviética por un boleto para el Mundial de 1974. Sería la última gran gesta deportiva de los futbolistas colocolinos bajo la presidencia de Salvador Allende. El 11 de septiembre de 1973, las tropas lideradas por Augusto Pinochet derrocaron al gobierno democrático e instauraron una dictadura que duraría 17 años y dejaría 3200 muertos. 

Para conseguir la Copa Libertadores negada en 1973, el Colo Colo debió esperar hasta 1991. Tras la vuelta de la democracia en 1990, el conjunto chileno venció a Olimpia en la final y se consagró campeón de América.

NOTA PUBLICADA EL 11/9/2013 EN EL DIARIO TIEMPO ARGENTINO. 

Rusia 2013: deportes, leyes e intolerancia

Gesto de rebeldía o torpeza corporal, el beso de las atletas rusas Kseniya Ryzhova y Yulia Gushchina tras recibir la medalla de oro quedará como una de las imágenes más potentes del XIV Campeonato Mundial de Atletismo disputado recientemente en Moscú. Las participantes de la posta 4x400 de Rusia dijeron sentirse humilladas por las interpretaciones de su gesto involuntario, pero lo cierto es que se convirtieron en símbolo de los reclamos contra la reciente ley que prohíbe la propaganda homosexual. También la atleta sueca Emma Green-Tregaro se expresó a través de sus uñas pintadas con los colores del arco iris. La ley que ataca derechos civiles ha generado tanto debate que hasta podría dejar Rusia sin los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014. 

Las zancadas y los récords de Usain Bolt convivirán en el recuerdo con las tensiones políticas y sociales generadas por la norma propuesta por el gobierno de Vladimir Putin. El presidente logró que la defensa de los derechos de una minoría se convierta en la voz de la mayoría. La tensión obligó a personajes como Barack Obama a involucrarse en la polémica y el propio Comité Olímpico pidió explicaciones.

La ley sancionada en junio impone multas a los individuos acusados de repartir "propaganda a favor de relaciones homosexuales" entre niños, e incluso propone multas para los que expresen esas posturas en la prensa o internet. Las sanciones más duras llegan a la prisión o deportación por lucir, por ejemplo, los colores del arco iris en un prendedor.

La norma fue defendida públicamente entre otros por Alexey Sorokin, director de la Copa Mundial de 2018 que tendrá lugar en el país, y por Vitaly Mutko, el Ministro de Deportes. "Un atleta de orientación sexual no tradicional no tiene prohibido venir a Sochi. Pero, si sale a la calle y empieza a repartir propaganda, entonces por supuesto que será responsabilizado", le dijo Mutko a la agencia estatal de noticias.

Quien llegó más lejos en su defensa fue la rusa Yelena Isinbáyeva, multicampeona de salto con garrocha. “Vivimos los hombres con las mujeres, y las mujeres con hombres; así ha sido siempre la historia. Nunca hemos tenido ningún problema, ni queremos tenerlo en el futuro, pero estamos profundamente en contra (de la homosexualidad). Apoyo a nuestro gobierno", dijo la atleta, quien fue designada como jefa de la villa olímpica de los Juegos de Sochi.

La cuestión de la homosexualidad está candente en Rusia. Artem Gorodilov fue la última víctima de una serie de ataques oficios llevados a cabo por la agrupación neonazi Occupy Pedofilyaj, quien violó, torturó y asesinó al joven uzbeco a comienzos de agosto. Este último no es un caso aislado en un país donde, según una encuesta reciente realizada por el Centro Levada entre 1600 personas, el 35 por ciento de la población cree que los homosexuales son enfermos y el 38 por ciento opina que los gays y lesbianas deben recibir tratamiento médico. Incluso el 13 por ciento afirmó que la homosexualidad debería ser penada por la ley. En todo el país existirían más de 500 grupos neonazis que atacan entre otros a jóvenes homosexuales.

En este contexto, la ciudad rusa de Sochi celebrará los Juegos Olímpicos de Invierno en febrero próximo. Para este acontecimiento, el 85 % de las instalaciones fueron construidas desde cero y el gasto podría llegar a ser hasta 10 veces mayor que los Juegos de Turín 2006. Para la construcción de las instalaciones, más de 1000 familias debieron mudarse forzosamente.

Un reciente informe de Boris Nemtsov, político opositor al régimen de Putin, dio a conocer que los costos finales multiplicarán por cuatro los 12 mil millones de dólares presupuestados originalmente. Según el mismo informe, hasta un 50 por ciento de los fondos podrían contarse en corrupción, con obras adjudicadas a dedo a empresarios amigos del poder.

Tras la polémica, que podría arrastrar los Juegos de Sochi, las presiones del COI obligaron a las autoridades rusas a indicar que en la cita olímpica no se aplicará la nueva ley contra los deportistas, aunque no parece esperarse el mismo trato para los espectadores. Pese a que algunos grupos propusieron boicotear los juegos, líderes políticos como Obama y Angela Merkel se manifestaron en contra del boicot.

Pese a que los Juegos Olímpicos muchas veces se presentan como oportunidades de unión de los pueblos y lucha por la paz, no siempre lo que sucede en los hechos se corresponde con los discursos. "Los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 trajeron mayor represión en China ya que las autoridades aumentaron el control sobre los defensores de los derechos humanos, los practicantes religiosos, las minorías étnicas, abogados y periodistas", decía un informe de Amnistía Internacional, un año después de los Juegos celebrados en China. El mismo informe indicó que cientos de tibetanos permanecieron durante un largo tiempo encarcelados debido a las protestas que realizaron antes de los Juegos Olímpicos.

En tiempos de tensiones, el periodista Anton Krasovsky, del canal ruso KontrTV, confesó al aire tras el final del Mundial de Atletismo: “Soy gay y soy la misma persona que usted, mi querido público, soy como el presidente (Vladimir) Putin, el primer ministro (Dmitri) Medvédev o los diputados de nuestra Duma”. Poco después fue despedido. La confesión de Krasovsky, el beso de Kseniya Ryzhova y Yulia Gushchina o las uñas pintadas de Emma Green parecen demasiado poco para tanta intolerancia.

Aquí una entrevista con Anton Krasovsky, el periodista despedido luego de confesar su homosexualidad:


Turquía: protestas, arreglos y el sueño del Mundial Sub - 20

Los juveniles franceses celebran el título mundial
Mientras Uruguay y Francia definían ayer el Mundial Sub – 20 en Turquía, más de 50 prisioneros por las protestas sociales en aquel país se mantenían en huelga de hambre. Las detenciones no se registraron sólo en el parque Gezi de Estambul, centro de las masivas protestas, sino que la Policía persiguió a algunos manifestantes incluso hasta su casa, según informó la ONG Asociación de Derechos Humanos. Ayer, en el estadio Telekom Arena de Estambul, Francia venció a Uruguay por penales y se llevó el título. En las calles, las protestas manguaron, pero los reclamos y las tensiones permanecen.

Turquía soñó el Mundial Sub – 20 de 2013 como una buena plataforma para sus aspiraciones de recibir a los Juegos Olímpicos en 2020. Pero como le sucedió Brasil en la reciente Copa de las Confederaciones, aquello que se esperaba como una gran fiesta popular terminó eclipsado en parte por las masivas protestas sociales.

El 27 de mayo, poco antes del comienzo del torneo, el primer ministro Recep Tayipp Erdogan anunció un plan para demoler el legendario parque Gezi, ubicado dentro de la plaza Taksim de Estambul, y construir allí un gran centro comercial. Un grupo de manifestantes se concentró para defender el espacio público y fueron brutalmente reprimidos por el ejército. Entonces, una multitud convocada principalmente por las redes sociales se sumó a las protestas, que se extendieron a diferentes ciudades del país.

En medio de la Copa Confederaciones, Joseph Blatter, presidente de la FIFA, voló de Brasil de a Turquía, para la inauguración del Mundial. Tanto en el país Europeo como en Sudamérica, las protestas masivas surgieron a partir de un reclamo menor y gracias a la acción brutal de las fuerzas de seguridad se volvieron multitudinarias, con reclamos más amplios. Al igual que Brasil, Turquía vive un período de gran crecimiento económico, con 10 años de crecimiento continuo. Los reclamos exigían mayores libertades individuales, menos corrupción y mayor reparto de la riqueza. Hasta ahora, las protestas dejaron cinco muertos, más de 7.000 heridos y centenares de detenidos.

Ante el estallido, el primer ministro se mantenido firme en su puesto y calificó a los manifestantes como "vándalos" y "terroristas", términos muchas veces aplicados a las hinchadas de fútbol. Precisamente, los grupos de fanáticos organizados de los principales equipos del país, como el Galatasaray, el Fenerbahce y el Besiktas, se incorporaron activamente a las marchas de protesta, conviviendo pacíficamente entre ellos. Cantaron consignas contra el gobierno y se enfrentaron con la policía.

Dentro de estos grupos, se destacaron los llamados “Carsi”, un conjunto de seguidores del Besiktas, que se instalaron en la plaza Taksim y se ganaron la confianza de los manifestantes. Los “Carsi” levantaron las primeras barricadas y lucharon mano a mano con las fuerzas de seguridad. Muchos de los manifestantes se tomaron fotos con ellos y compraron su marchandising. En la plaza, se vendieron camisetas con los escudos del Besiktas, del Galatasaray y del Fenerbahce, los equipos más importantes de la capital, con la frase "Istanbul united".

El gobierno vio caer sobre sús espaldas la influencia del fútbol antes de estas protestas. Recientemente, el Besiktas fue apartado de la Europa League de la próxima temporada y el Fenerbahce fue excluido de los torneos de Europa por los próximos tres años, con el último en suspenso, por partidos arreglados. Un tribunal local encontró pruebas concretas de 7 partidos amañados y 13 personas fueron condenadas.

Entre los detenidos por esta trama de corrupción se destacó el presidente del Fenerbahce, Aziz Yildirim, quien más tarde fue condenado a tres años y nueve meses de prisión. Entonces, el gobierno de Erdogan, seguidor del Fenerbahce, envió una ley al parlamento que establecía una reducción de penas para los responsables de arreglo de partidos. El escándalo sucedió en 2011, cuando el Fenerbahce obtuvo 17 victorias en 18 partidos.

El Mundial Sub – 20 de Turquía no resultó la fiesta esperada. Ni por los incidentes en las calles mientras se disputaba el torneo, ni por los poco más de 5 mil espectadores que en promedio poblaron las tribunas de los estadios, que muchas veces lucieron vacíos. En Turquía, la fiesta no fue de los turcos, sino de los franceses que, tras empatar 0 a 0 con Uruguay en la final, vencieron en la definición por penales y se llevaron el título mundial Sub – 20 por primera vez en su historia.

Aquí la definición de Mundial Sub - 20 entre Francia y Uruguay:

Bahréin: fútbol, Fórmula 1 y represión

Salman Bin Ibrahim Al Khalifa
El pasado 2 de mayo, el jeque Salman Bin Ibrahim Al Khalifa fue recibido con aplausos por sus compañeros de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) en el lujoso hotel de Kuala Lumpur. Pocos minutos antes, había sido elegido Presidente del organismo que rige el fútbol asiático. Salman reemplazó en el cargo a Mohammed Bin Hammam, quien tuvo que marcharse en diciembre tras ser expulsado de la FIFA acusado de corrupción y compra de votos en su camino a la presidencia.

Salman le permitió a Bahréin tomar nuevamente los focos del mundo deportivo, pero esta vez con una semblanza diferente a lo sucedido pocas semanas antes, cuando el pequeño emirato de Medio Oriente recibió al Gran Premio de Fórmula 1. Como sucede desde 2011, aquella vez, la llegada del gran circo automovilístico concentró diferentes protestas contra el poder que gobierna el país.

Deporte y alta política

Salman forma parte de la familia real de Bahréin. Su vida estuvo estrechamente ligada al deporte, desde que practicaba fútbol en las categorías inferiores del club Riffa. Luego inició su carrera como dirigente deportivo, que lo tuvo como miembro de los comités disciplinarios de la AFC y la FIFA y como presidente del Mundial de Clubes Japón 2008. En su país, Salman es presidente de la Asociación de Fútbol, Ministro de Deportes y vicepresidente del Comité Olímpico.

Quizás el jeque haya lanzado la idea de llevar la Fórmula 1 al emirato, para mostrar al mundo un país civilizado, capaz de recibir grandes eventos. En 2004, el gran circo llegó a Bahréin y los autos cruzaron a toda velocidad el circuito construido en pleno desierto.

Pero la tensión entre un gran evento deportivo, el poder local y las manifestaciones sociales que se han visto en Brasil durante la reciente Copa de las Confederaciones no son exclusivas del gran país sudamericano. Khalifa bin Salman al Khalifa, primer ministro bahreiní que gobierna el país sin elecciones desde 1970, también lo sufrió en carne propia.

Manifestaciones en Bahréin
En 2011, más de 300 mil de los 1,2 millones de personas que habitan el país se volcaron a la calles, al calor de las manifestaciones de la primera árabe que surgieron aquel año. Reclamaban la posibilidad de elegir a sus representantes en elecciones, la igualdad de derechos en sunnitas y chiítas y la defensa de los derechos humanos, permanentemente avasallados.

Hace dos años, las multitudinarias manifestaciones llevaron a la suspensión de la carrera de F1. La brutal represión dejó decenas de muertos y centenares de heridos. Un informe de Centro de Derechos Humanos de Bahréin afirma que la represión ha continuado desde entonces: los presos políticos son centenares (Bahréin es el país con mayor número de prisiones políticos per cápita del mundo) y continúa la tortura en los centros de detención.

En 2012, el gobierno se preparó ante eventuales conflictos en la carrera de la F1. Pocos días antes, la policía detuvo a 80 activistas, en su mayoría dirigentes opositores. Pese a todo, cientos de personas se manifestaron en las calles y cerca del aeropuerto, donde se guardaban los equipos para la carrera.

El alemán Sebastian Vettel ganó el Gran Premio, en medio de fuertes medidas de seguridad y de multitudinarias protestas, que dejaron un muerto de 36 años, en Manama, la capital del país. Los manifestantes denunciaron entonces que la policía no entregó el cadáver a la familia para evitar que el funeral coincida con la competencia.

A comienzos de 2013, el gobierno convocó a dirigentes opositores a un “Diálogo Nacional", con el objetivo de dar respuesta a algunas de las demandas sociales, que se expresan en las multitudinarias manifestaciones, que continúan desde 2011. El proyecto logró en parte contener las protestas y la carrera de F1 de este año pudo desarrollarse sin grandes reclamos, aunque pocas respuestas concretas se ofrecieron a las demandas sociales.

Un presidente acusado

Este clima de convulsión interna también manchó a Salman, el flamante presidente de la AFC. Pocos días antes de la elección, el Centro de Derechos Humanos de Bahréin envió una carta a la FIFA para impedir la elección. "El jeque Salman Bin Ibrahim Al Khalifa está involucrado en violaciones a los derechos humanos. Fue responsable de la persecución contra futbolistas, directivos, árbitros y entrenadores que participaron de las protestas democráticas desde febrero de 2011", decía el escrito.

El Centro de Derechos Humanos denunció además que, el 20 de abril de 2011, Salman presidió una reunión de la Asociación de Fútbol de Bahréin donde hizo hincapié en que la Asociación debía trabajar en la eliminación de cualquier persona que hubiera participado de las protestas contra el gobierno, ya sean directivos, jugadores o árbitros. La Agencia de Noticias del país informó de esta decisión y luego se conocieron imágenes de atletas y jugadores en la televisión. Más de 150 atletas, entrenadores y árbitros de diferentes deportes fueron encarcelados y torturados.

"Ustedes hablan de acusaciones. Pero la pregunta es: ¿tienen pruebas?", dijo Salman a los periodistas tras su elección como presidente de la AFC. "Hay gente que habla del gobierno, pero no creo que ése sea nuestro cometido en el fútbol. Somos gente de fútbol. Si alguien tiene pruebas de que la federación de Bahréin ha violado los estatutos de la FIFA o de la AFC, que las presente", agregó. El artículo 11 del reglamento de la AFC, y el artículo 14 de los reglamentos de la FIFA, exige una neutralidad en los organismos futbolísticos de los diferentes países y la contravención puede dar lugar a la suspensión de la asociación.

Mohamed Hubail
Mohamed Hubail, jugador de la selección nacional de fútbol, fue detenido luego de las manifestaciones de 2011. Fue golpeado y torturado en prisión. Luego fue condenado a dos años de cárcel. La presión de la FIFA y otros organismos internacionales permitió su liberación poco después. Pero jugadores de básquet, fútbol, handball, corredores de autos y entrenadores sufrieron condenas de más de 15 años de prisión por sus protestas. Ni eso impidió la elección de Salman. Tras su asunción, dijoel nuevo presidente dijo a la prensa: "Necesitamos reformas completas, donde los tomadores de decisiones deban rendir cuentas. Limpiar el pasado y pasar la página para el futuro, restablecer la transparencia y la integridad". Hablaba de la AFC, no de lo que sucede en Bahréin.

Aquí, imágenes de las protestas en Bahréin contra la Fórumula 1:

Copa Confederaciones, el sueño y la pesadilla de Brasil

 Las muertes de un joven de 18 años en la ciudad de Riberão Preto y de otra mujer de 54 en Belén son la consecuencia más brutales de las marchas multitudinarias que vive Brasil en estos días. Las protestas fueron tan masivas y contundentes que no pudieron taparse con goles. Ni siquiera el fervor nacionalista propio de los discursos oficiales, que tuvo a Pele como máximo exponente, surtieron efecto. Con la Copa de las Confederaciones, Brasil se predisponía para una gran fiesta deportiva, cultural y política, que hoy hasta corre riesgo de naufragar.

La FIFA emitió hoy un comunicado donde negó terminantemente la posibilidad de suspender la Copa por las protestas sociales que han inundado en los últimos días las calles de decenas de ciudades brasileñas. El diario O Estado de Sao Paulo informó que miembros de la FIFA están negociando con los equipos para tratar de persuadirlos de que no abandonen el torneo. "La competencia se ha convertido en una pesadilla para la organización. La FIFA no se imaginaba que el evento sería perfecto, pero el alcance de los problemas es peor de lo que se preveía en el peor de los casos", añadió el matutino. Varios vehículos de la organización fueron atacados. Hinchas de Uruguay fueron asaltados; se bloquearon caminos de acceso a los estadios, lo que dificulta la llegada de los fanáticos; muchos familiares de futbolistas italianos ya se marcharon y seis jugadores de la selección española fueron robados en sus habitaciones de hotel.

La Copa Confederaciones fue el escenario pero, ¿por qué esto sucede en Brasil, un país que según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) redujo en la última década la pobreza de 37,5 por ciento al 20,9 y la indigencia cayó del 13,2 al 6,1? Allí, 27 millones de personas dejaron la pobreza en los últimos años. El país tiene en este momento la tasa de desempleo más baja de su historia. Recibirá el Mundial de fútbol en menos de un año. ¿No es el fútbol un espacio festivo, de alegría, celebración y felicidad?

Las protestas surgieron hace poco menos de dos semanas, cuando miembros del Movimiento Pase Libre (MPL) se convocaron en San Pablo para protestar contra el aumento de diez centavos de dólar en el precio del transporte público. Aquello fue la mecha para encender una llamarada social que evidentemente se cocinaba hace tiempo. Hoy, los futbolistas brasileños que participan de la Copa se solidarizan con los manifestantes, que día a día pueblen decenas de ciudades del país.

El músico Caetano Veloso escribió en su sitio web sobre las protestas: “Se trata de una expresión de insatisfacción de la población con una situación de lo púbico que muestra su agotamiento. No se trata sólo del gobierno PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) en el Estado o en la ciudad, ni del PT (Partido de los Trabajadores) a nivel federal. Es todo un conjunto que necesita escuchar de los ciudadanos que ya no hay aceptación pasiva de lo que ellos deciden que sea”.

Las protestas comenzaron con un reclamo puntual y hoy se extienden a demandas como los altos impuestos, la inflación, la corrupción y los servicios públicos deficientes. En este marco, los 26.000 millones de dólares de dinero público que se han invertido (o gastado) para la organización del Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016 pueden resonar como despilfarro para el 35 por ciento de la población que vive con menos de 2 dólares al día.

Probablemente nada altere el proyecto FIFA de desarrollo de los mundiales de fútbol, que pone a los estados a desembolsar grandes cantidades de dinero para llevar adelante el torneo mientras empresas privadas ganan con la realización de las obras y desde Zurich se venden los derechos de televisión para llevarse la verdadera ganancia.

Para este conflicto, fue un factor determinante la llamada Ley General de la Copa, que entre otras cosas establece zonas exclusivas en torno a los estadios, donde se comercializan los productos oficiales de la FIFA y de sus patrocinadores; además, genera exenciones fiscales y legales, para eximir del pago de impuestos a empresas y miembros relacionados con el torneo, a la vez que libera de culpa y cargo a individuos de la organización ante determinados delitos.

Otras leyes han permitido a los gobiernos municipales endeudarse para la construcción de obras faraónicas para el desarrollo del torneo, muchas de las cuales no responden a las necedades urgentes de sus habitantes. Como si fuera poco, ya surgen numerosas denuncias por sobreprecios en las obras y corrupción.

Cuando en 2007 la FIFA entregó a Brasil la organización del Mundial, seguramente ni los ejecutivos de Zurich ni el gobierno sudamericano imaginaron semejante rebelión ante este proyecto corporativo. La grieta entre las necesidades de la Copa del Mundo, llevadas adelante por el poder público, y las demandas de los ciudadanos de a pie se hizo cada vez más profunda. El trabajo de las organizaciones sociales, nucleadas en el Comité Popular de la Copa 2014, denuncia desde hace tiempo muchos de los reclamos y acusaciones que hoy se expresan en las calles. "Los maestros valen más que Neymar", decía alguna de las pancartas en las protestas. "Queremos que el dinero se invierta en las escuelas y los hospitales, no en estadios", se leía en otra.

La Copa de la Confederaciones surge bajo la idea de simulacro de la Copa del Mundo, para encender a los fanáticos del país anfitrión, promocionar el torneo y chequear cómo marcha la organización. Aquí, todo se volvió un boomerang, que lejos de dar mayor promoción al Mundial terminó por mostrar la peor cara para el gobierno brasileño y para la FIFA. Algunos partidos se jugaron con protestas en torno a los estadios, con balas de goma como sonido de fondo. "El fútbol es para unir a la gente. Es para construir puentes, para generar entusiasmo, para traer esperanza ", dijo Joseph Blatter. Quizás la FIFA, esta vez, haya equivocado el libreto.

Aquí una campaña contra la organización de la Copa del Mundo 2014:

 

Boston, Rusia, la violencia y los megaeventos deportivos

El atentado en la maratón de Boston
"Los individuos sospechosos de haber perpetrado el atentado de la maratón de Boston no tienen ninguna relación con Chechenia", aseguró a la prensa el portavoz del líder checheno, Ramzán Kadírov, poco después de las explosiones del pasado 15 de abril. El conflicto entre Moscú y este territorio del Cáucaso le ha costado la vida a más de 200.000 personas en los últimos 20 años y volvió a cobrarse nuevas víctimas. Pese a que los crímenes ocurrieron en suelo norteamericano, la seguridad en Rusia y su vínculo con los grandes acontecimientos deportivos volvió a convertirse en una cuestión central para un país que ha puesto al deporte como un punto central de su modelo de desarrollo.

La violencia y el deporte en Rusia

El Mundial de fútbol de 1966, disputado en Inglaterra, fue el momento donde los grupos organizados de hinchas ingleses aparecieron ante el gran público. Los periódicos de la época comenzaron a dar cada vez más importancia a las prácticas violentas ligadas al fútbol y hasta dedicaron secciones específicas al fenómeno, que se multiplicaría en suelo británico en la década de 1980. Los juego Olímpicos de Múnich en 1972 sufrieron el atentado de terroristas palestinos, quienes ingresaron en la villa olímpica y secuestraron a atletas israelíes, en una operación que terminó con 11 víctima fatales. En los Juegos de Atlanta ´96, una explosión mató a dos personas.

Rusia recibirá en 2014 a los Juegos Olímpicos de invierno y cuatro años más tarde al Mundial de fútbol. Además, se disputarán en aquel país distintos acontecimientos internacionales como los Juegos Mundiales Estudiantiles (Kazan 2013), la Copa Mundial Seven de Rugby (Moscú 2013), los Campeonatos del Mundo de Atletismo (Moscú 2013), el Gran Premio de Fórmula 1 (Sochi, de 2014 a 2019), el Campeonato Mundial de Natación (Kazan 2015) y el Mundial de hockey sobre hielo (Moscú y San Petersburgo 2016).

Pero Rusia no sólo sufre la violencia de sus conflictos políticos, como el caso checheno, sino que además los espectáculos deportivos, en especial el fútbol, son espacios frecuentes de prácticas violentas. Como consecuencia de ello, hace pocas semanas, el Parlamento del país aprobó una ley para endurecer las penas para aquellos fanáticos que produjeran incidentes en los estadios. Alexander Zhukov, Presidente del Comité Olímpico ruso, dijo entonces que el verdadero objetivo de la ley era la creación de un ambiente familiar en el campo, similar al estilo inglés.

Shunin cae tras recibir petardo en eneucnetro ante el Zenit
El detonante de la cuestión había sido un encuentro entre el Zenit de San Petersburgo y el Dínamo de Moscú, en noviembre pasado, que fue suspendido luego de que un petardo lanzado desde las tribunas causara heridas a Anton Shunin, arquero de Dínamo. Entonces, la viceministro de deportes, Natalia Parshikova, informó a la prensa que, en los últimos tres años, se habían cometido 14 mil delitos en acontecimientos deportivos en Rusia.

Sin embargo, la situación es compleja en relación a los hinchas organizados, como quedó demostrado a fin de 2010, tras la muerte de Egor Sviridov, fanático del Spartak de Moscú, apuñalado por tres jóvenes chechenos. Pocos días después, más de 5.000 fanáticos se reunieron en una plaza de Moscú y en otras ciudades del país para reclamar por justicia. La marcha en la capital rusa terminó con un muerto. Ya entonces, el presidente Dmitri Medvedev y Sergei Fursenko, titular de la Unión de Fútbol de Rusia, echaron por tierra cualquier intento de vincular estos incidentes con el fútbol, justificando los hechos como disturbios generados por jóvenes ultra nacionalistas.

Brasil, por la misma senda

Pero así como en Rusia el estado interviene para endurecer las penas, lo mismo sucede en Brasil. Ya en 2010 el congreso brasileño aprobó una serie de modificaciones a las normas de seguridad en los estadios de fútbol, principalmente para endurecer las sanciones a los hinchas violentos y controlar a las llamadas “hinchadas organizadas”, los grupos de fanáticos más radicales de los distintos clubes.

Pese a las medidas, en tierra brasileña la cuestión de los hinchas parece ser un problema pendiente. En 2012, el fútbol de aquel país vio morir a 23 fanáticos en hechos relacionados con los encuentros de fútbol. El pasado 20 de febrero, Kevin Beltrán, un simpatizante de San José de Oruro, de Bolivia, murió en el partido entre su equipo y el Corinthians por la Copa Libertadores, luego de recibir una bengala en la cabeza arrojada por fanáticos brasileños.

Los hermanos Dzhokhar y Ruslán Tsarnáev, presuntos autores del atentado ocurrido la semana pasada en la maratón de Boston, demostraron una vez más cómo los grandes acontecimientos deportivos son espacios muchas veces propicios para la aparición planificada de la violencia y la muerte. En su tiempo libre, Dzhokhar practicaba boxeo y Ruslán se dedicaba a la lucha. Creyentes musulmanes, nacieron en Chechenia y se habrían trasladado a EEUU. Ruslán murió en un tiroteo con la policía y Dzhokhar fue herido y capturado.

Muchos gobiernos se encuentran con la dificultad de adecuar su dinámica interna, con sus conflictos y disputas, a la disciplina y las exigencias globales, con el objetivo de recibir a los acontecimientos deportivos y con ellos a los turistas, a los inversores y los millones que de allí se desprenden.

La violencia planificada, brutal y extrema, aparece en el momento menos pensado. Sucedió en Boston hace pocos días, como antes en Múnich y en Atlanta. Contra ella deberán luchar Brasil y Rusia, para que el gran acontecimiento no se adquiera un nuevo perfil.

Aquí las marchas de protesta tras la muerte de  Egor Sviridov:

Chipre, la crisis, el fútbol y el destierro

"Es un gran momento para la historia del club y el fútbol chipriota. Es un momento fantástico, un sueño que pensábamos imposible, pero en el que siempre creímos". Así describía sus sensaciones Ivan Jovanovic, técnico del Apoel Nicosia, hace un año. En aquel tiempo, su equipo puso a Chipre en los primeros planos del fútbol mundial, ya que se enfrentaría al Real Madrid en los cuartos de final de la Champions League, tras dejar atrás a conjuntos poderosos como el Shakhtar Donetsk, el Porto y el Lyon. El coloso español despidió a la cenicienta del torneo con un 8 a 2 en el resultado global, aunque el sueño chipriota ya estaba cumplido.

A tan sólo un año de aquella gesta deportiva, Chipre vuelve al primer plano del mundo pero esta vez por su crisis económica, que ha llevado a las potencias europeas a proponer un multimillonario rescate económico, en forma de préstamos al país, como solución. Mientras tanto, las huelgas y las marchas se suceden, el gobierno amenaza con fuertes recortes presupuestarios y la desocupación va en aumento.

Desde su entrada a la Unión Europea, en 2004, Chipre es un actor financiero importante, con un sector bancario cuatro o cinco veces más grande de lo que podría suponerse para la economía del país. La isla opera como una suerte de paraíso fiscal europeo, donde van a parar muchos de los fondos de multimillonarios, principalmente de Rusia, como una forma de ahorrarse algunos impuestos. Las relaciones en Chipre y Rusia son muy estrechas. Fivos Erotokrou, dueño del Apoel, es un gran empresario griego dedicado a la compra y venta de armas hacia Rusia.

Los grandes capitales privados permitieron el crecimiento de la liga local de fútbol en los últimos años, principalmente a partir de la llegada de futbolistas extranjeros, que han poblado los principales equipos del país. Suele suceder que algunos de ellos, como el AEL y Anorthosis, no presenten ningún jugador local entre sus once titulares. El salto de calidad se ha notado en los grandes torneos de Europa, donde el Apoel y el Anorthosis han cosechado buenas actuaciones. Estos dos equipos son quienes se disputan palmo a palmo la presente edición de la liga.

El escudo del Anorthosis
La competencia local está atravesada por las tensiones políticas que sufrió el país a lo largo de su historia. La isla de Chipre estuvo en manos del Imperio Romano, Grecia, el Imperio Otomano y Gran Bretaña. El Reino Unido aun cuenta con poderosas bases militares en la isla, activas en la guerra de Irak. A la vez, Chipre tiene estrechas relaciones con Grecia, que en diversas oportunidades intentó anexar parte del territorio. El país alcanzó su independencia en 1960, pero, en 1974, un golpe de estado en favor de Grecia y apoyado por la dictadura que gobernaba aquel país derrocó a un gobierno favorable a Turquía. Esto provocó la reacción de los turcos, quienes invadieron y ocuparon el norte de la isla, dando nacimiento a la República Turca del Norte de Chipre.

Hoy, la isla permanece escindida entre una mayoría griega al sur del país, con relaciones con Europa y Occidente, mientras en el norte, una minoría utiliza el idioma y la moneda de Turquía. Esta nación sólo es reconocida por Ankara y por la Organización de la Conferencia Islámica. La Federación de la República Turca del Norte de Chipre no es reconocida por la UEFA ni por la FIFA. Su campeonato no es oficial y sus equipos no pueden disputar partidos internacionales.

Esta lógica escindida también se reflejó en la liga de fútbol. En la década de 1960, como una forma de sumar influencia en la isla, los griegos invitaron a equipos chipriotas a participar de su torneo nacional. El Olympiakos Nicosia, el Apoel Nicosia, el AEL Limassol, el EPA Larnaca y el Omonia de Nicosia participaron del campeonato helénico. Desde 1974, cuando sucedió la invasión turca, más de una decena de equipos fueron desterrados y debieron trasladarse para poder participar de la liga chipriota, ya que habían quedado bajo la zona de influencia de Turquía. El Anorthosis debió mudarse de Famagusta a Lurnaca y hoy permanece como un símbolo de resistencia y orgullo chipriota frente a la invasión.

Esta rivalidad tuvo su primer duelo futbolístico directo en 2005, cuando el Anorthosis se enfrentó al Trabszonspor de Turquía, en la fase previa de la Champions League. En medio de grandes medidas de seguridad y banderas de los dos países, los turcochipriotas apoyaron masivamente al Trabszonspor, pero fueron los griego chipriotas quienes ganaron la serie.

Portestas en Chipre
Hoy no son tiempos de grandes proezas deportivas. Para sortear la crisis económica, la Unión Europea ofrece un préstamo millonario, pero a cambio exige un impuesto a los depósitos bancarios para sumar recursos al estado.Los bancos estuvieron cerrados por dos semanas. El Congreso aprobó una ley para restringir los movimientos bancarios y el retiro de dinero. En algunas ciudades, cientos de personas se agolparon frente a supermercados para pedir comida. Paul Krugman, premio Nobel de economía, escribió en el New York Times: “Todo el mundo se lamenta por los déficits presupuestarios, pero a pesar de ello, las sociedades anónimas y los ricos siguen utilizando libremente los paraísos fiscales para evitar pagar impuestos como la gente de a pie. Así que no lloren por Chipre; lloren por todos nosotros, que vivimos en un mundo cuyos líderes parecen decididos a no aprender de los desastres”.

Aquí la difinición del partido entre el Anorthosis y el Trabszonspor, en 2005:



El modelo de la Superliga de China versión 2013

El Guangzhou celebra su último título de liga en 2012
La Superliga de fútbol de China nació en 1994, cercana en el tiempo a las competencias nacionales de Estados Unidos (1994) y la India (1996). Fueron tiempos donde el fútbol profesional expandió sus fronteras y ganó nuevos marcados, hasta transformarse en un deporte global al 100 %. Hoy, casi 20 años después, la liga china vive el tiempo de los magnates multimillonarios que invierten en los equipos de fútbol, alentados por el poder político. Los millones se tradujeron en la llegada de estrellas mundiales en los últimos años, aunque en esta temporada algunos de ellos se marcharon y la apuesta pasa por futbolistas locales.

Millones y ajustes

El Shanghai Shenhua, dirigido por el argentino Sergio Batista, es un buen termómetro de la realidad de la liga. En la temporada pasada, el presidente Zhu Jun, millonario dueño de una empresa de video juegos, apostó a estrellas como Nikolas Anelka y Didier Drogba, pero el plan no dio sus frutos y el equipo terminó en la novena posición. A comienzos de año, los cracks se marcharon y llegaron los argentinos Rolando Schiavi y Patricio Toranzo. Como el Shanghai, la mayoría de los equipos también se inclinó esta temporada por un modelo más austero, sustentado por jugadores locales.

Aun así, la liga conserva buenos valores como los ex Barcelona Keita y Fabio Rochemback, el ex Sevilla Frédéric Kanouté, el ecuatoriano Guerrón y el paraguayo Lucas Barrios. Entre los entrenadores, destacan el italiano Marcello Lippi, en el Guangzhou, y el serbio Radomir Antic, recientemente llegado al Shandong Luneng.

Drogba y Anelka en el Shanghai
El Guangzhou Evergrande es quien escapa al modelo de austeridad y mantiene sus ansias de grandeza. El equipo de Cantón es propiedad del grupo Evergrande Real Estate, dueño multimillonarios negocios inmobiliarios. En los últimos tres años, el Guangzhou compró futbolistas por más de 70 millones de dólares, entre los que se destacan el argentino Darío Conca, Barrios y el brasileño Elkeson.

En una liga donde aún permanece el cupo de extranjeros para los equipos (se pueden alinear hasta tres por partido), de los 80 futbolistas foráneos, 33 son latinoamericanos y, de ellos, 23 son brasileños. La convivencia entre extranjeros y locales muestra muchas veces un nivel desparejo, donde grandes jugadas y goles extraordinarios conviven con errores infantiles. Actualmente, los equipos parecen más preocupados en revalorizar sus canteras y dar lugar a nuevos valores.

La pata política

El presidente de China, Xi Jinping, y su amor por el fútbol
Xi Jinping, recientemente elegido como como presidente de China, es un fuerte impulsor de la liga. En marzo de 2008, Jinping se convirtió en el máximo responsable de los Juegos Olímpicos de Pekín. Luego llegó a la vicepresidencia del país y, como buen fanático del fútbol, estimuló a los empresarios a aportar dinero fresco a los equipos. Sin embargo, los millones rara vez retornan en buenos dividendos, ya que muchos de los partidos son presenciados por cerca de 10 mil fanáticos y el fútbol está lejos de ser un gran negocio.

Pero Xi Jinping apuesta por el deporte. Cuando era vicepresidente, trabajó para limpiar al fútbol chino de su máximo enemigo: las apuestas y los partidos arreglados. Un primer escándalo estalló en 2001 y la secuencia se repitió en 2010.

En febrero pasado, 33 futbolistas, técnicos y dirigentes fueron suspendidos de por vida. Entre ellos se encontraban dos expresidentes de la Federación China de Fútbol, el antiguo capitán de la selección nacional y el mejor árbitro del país. El Shanghai Shenhua perdió su título de 2003. El Guangzhou Evergrande, hoy bicampeón de liga, fue condenado al descenso en 2010.

La desconfianza y las sospechas permanecen. Mientras tanto, Xi Jinping tiene tres sueños para el fútbol de China: "Clasificar al Mundial, organizar el Mundial y ganar el Mundial".

Una mirada a Brasil, antes del Mundial 2014

Teixeira, en su tiempos de presidente de la CBF
A pesar de habar abandonado dejado su cargo de presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) en marzo de 2012, Ricardo Teixeira no ha caído definitivamente en desgracia. No podrá cumplir su sueño de estar al mando de la CBF durante el Mundial de 2014 ni ser presidente de la FIFA, pero se consuela con una vida lujosa lejos de su país. El diario brasileño Folha lo descubrió en su nueva casa de Boca Ratón, cerca de Miami, valuada en más de 7 millones de dólares. La vivienda, habitada antes por la ex tenista rusa Anna Kournikova, tiene siete dormitorios y guarda lujosos autos en el garaje. Teixeira comparte la zona con celebridades como Shakira, Lenny Kravitz y Ricky Martin. Desde que dejó cargo, nunca más regresó a Brasil.

Teixeira renunció a la CBF acusado por la justicia suiza de recibir sobornos de la firma ISL. Ya lejos del poder en Brasil, denuncias periodísticas lo acusaron de recibir de la CBF más de 60 mil dólares mensuales como consultor de José María Marín, su sucesor en el cargo. Recientemente, Marín afirmó a la prensa que los pagos habían sido suspendidos.

Jérôme Valcke, Secretario General de FIFA
Otro que también habría recibido un buen dinero como asesor es Jérôme Valcke, Secretario General de la FIFA y quien viaja asiduamente a Brasil para chequear el avance de las obras y la organización para el Mundial del año próximo. Valcke llegó a la FIFA en 2003, como director del área de marketing. En diciembre de 2006, debió dejar su puesto luego de que la corte de Nueva York lo encontrara culpable de un litigio entre VISA y Mastercard, por acuerdos de patrocinio con la FIFA. Como director de marketing, Valcke habría sellado un acuerdo con la primera tarjeta, pese al contrato existente con la segunda, histórico sponsor de la FIFA. El conflicto le costó a la entidad que dirige el fútbol mundial una multa de $ 60 millones de dólares y el cargo a Valcke.

Sorpresivamente, en julio de 2007 el dirigente nacido en Bélgica fue nombrado Secretario General de FIFA. Según informó Folha, en los primeros meses de 2007, Valcke recibió 100 mil dólares como consultor del comité brasileño que auspiciaba la candidatura para la Copa del Mundo. En octubre de 2007, poco después de retornar Valcke a la FIFA, Brasil fue elegido como sede del Mundial 2014. En enero pasado, un periodista brasileño consultó a Valcke por estas incompatibilidades y el belga respondió que no había hecho nada inmoral.

Desde la elección en 2007, la FIFA miró con desconfianza a Brasil. En diciembre, el persidente Joseph Blatter incluso declaró que Rusia estaba más avanzada en su planificación para el Mundial 2018 que el país sudamericano que, según él, seguía con problemas en aeropuertos, carreteras y el transporte público.

Los reportes que llegan desde Brasil no desmienten a Blatter. Un reportaje del diario O Estado de São Paulo de enero pasado afirmó que solo tres de las 82 obras de infraestructura urbana anunciadas en su momento por la propia presidenta Dilma Rousseff marchaban en tiempo y forma. “De las 82 obras anunciadas, 21 fueron suspendidas, 25 tuvieron su presupuesto alterado y otras 33 cambiaron su plazo de finalización. 37 ya deberían haber sido entregadas, pero solo dos están concluidas. Todas las obras que están dentro del cronograma o que fueron entregadas están relacionadas con los aeropuertos”, se lee allí.

José María Marín, actual presdiente de la CBF

Además de estos contratiempos, en los últimos días José María Marín, quien además de la CBF preside el comité organizador del Mundial, fue acusado de un crimen de lesa humanidad. En enero pasado, la Corte Interamericana de Derechos Humanos le ordenó al Estado brasileño el esclarecimiento de la muerte del periodista Vladimir Herzog durante la última dictadura brasileña. Los familiares de Herzog acusan a Marín de complicidad en el secuestro y asesinato del periodista.

Herzog era un periodista croata que vivía en Brasil desde pequeño y al momento de su muerte, el 25 de octubre de 1975, era director de TV Cultura. En esos momentos, Marín era diputado por la Alianza Renovadora Nacional, un partido que apoyaba a la dictadura.

Hace pocos días, la Comisión Nacional por la Verdad de San Pablo anunció que se encuentra investigando los vínculos de Marín con la muerte de Herzog. El último informe de la Comisión, de febrero, estableció también que 600 opositores al gobierno de facto permanecieron presos en barcos y estadios de fútbol. En total, 50.000 personas fueron detenidas en forma ilegal sólo en 1964, en el comienzo de la última dictadura militar en Brasil, que concluyó en 1985.

Nada ha dicho Marín sobre este asunto. Hace poco le preguntaron por su relación con Teixeira. "Puedo hablar con él cuando lo necesito. Por ejemplo, a finales del año que hablé con él para desearle buenas fiestas", dijo.