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México: patria, fútbol y medios de comunicación

El Estadio Azteca, durante el Mundial de 1986
“De las muchas ciudades erigidas en torno al Mundial de fútbol, las dos más extendidas, con sus prosperidades respectivas, son Televisa y el subempleo”. La frase del escritor y periodista Carlos Monsiváis daba cuenta del fenómeno deportivo que atravesaba la sociedad mexicana en 1986. El campeonato mundial de fútbol, que ganaría la Argentina de Diego Maradona, y la crisis económica y social se vinculaban bajo diversas prácticas y con distintos efectos, en un país que puso en primer plano la pelota mientras conjugaba en torno al estadio y las pantallas muchos de sus conflictos internos. El próximo sábado, Enrique Peña Nieto asumirá como nuevo presidente de México, un país que 26 años después de organizar el Mundial mantiene viva su pasión por el fútbol, mientras vive tiempos de violencia social extendida. A la vez, poderosos empresarios mediáticos ven en el deporte una forma de extender su influencia política y económica.

En agosto pasado, el empresario mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, anunció la compra de Pachuca y León, equipos de la primera división. El empresario cuenta con importantes inversiones en telecomunicaciones y la construcción y decidió expandir sus negocios al fútbol. Hace pocos días, anunció una inversión de dos millones de euros en el Oviedo, equipo que hoy disputa los torneos del ascenso español. La influencia de los grandes empresarios de medios en el deporte mexicano, que contaba Monsivais en 1986, se mantiene con hoy diferentes caracteres.

El estado alternativo

En 1985, México sufrió uno de los terremotos más importantes de su historia, con más de 6.000 víctimas fatales sólo en el Distrito Federal. La catástrofe se sumaba a una delicada situación económica que vivía el país azteca, que cargaba entonces con una de las deudas externas más altas de América Latina. Pese a todo, México recibió el Mundial de fútbol que iba a disputarse originalmente en Colombia. Voceros del gobierno aclararon en repetidas oportunidades a la prensa que el Estado no desembolsaría dinero en la organización del torneo y que sería capital privado el encargado del financiamiento.

En ese contexto, fue la empresa televisiva Televisa quien aportó más dinero para el campeonato. Guillermo Cañedo, en su doble rol de vicepresidente de la compañía de comunicaciones y de la FIFA, fue el responsable de la llegada del torneo al país azteca. Cañedo había presidido poco antes la Federación Mexicana de Fútbol y formaba parte de la OTI, el organismo que negociaba los derechos de televisión de los campeonatos mundiales.

En aquel campeonato, Joao Havelange, titular de la FIFA, fue acusado en reiteradas ocasiones de estar vinculado directamente con Televisa y con su presidente, Emilio Azcárraga. La influencia de la cadena en el desarrollo del torneo fue enorme, con encuentros disputados en horarios inconvenientes sólo para satisfacer las demandas de los grandes magnates televisivos. Aún son recordadas las quejas públicas de Diego Maradona por tener que competir en la altura del Distrito Federal con temperaturas agobiantes. La televisión manejó la organización desde los despachos, aunque sufrió problemas técnicos en la transmisión, que llegó con dificultades a países como Holanda, Brasil, Colombia y Francia. Hace más de 20 años, Monsivais llamaba a Televisa un “estado alternativo”.

El fútbol como producto

Lejos de disminuir, la influencia de los magnates televisivos en el fútbol mexicano se ha incrementado desde entonces. Emilio Azcárraga falleció de un accidente en 1997, pero su hijo Emilio preside hoy el Grupo Televisa, que cuenta en su holding con los clubes América y Necaxa, tras haberse desprendido hace poco tiempo del San Luis. Su gestión suele favorecer al América, uno de los equipos más populares de México, a donde llegan los mejores jugadores y se invierte más dinero. La FIFA incluso ha recomendado públicamente la venta de alguna de las entidades.

Pero poco le importan las críticas a Azcárraga, dueño de una fortuna de más de 2.000 millones de dólares y considerado por muchos el Rupert Murdoch latinoamericano. Televisa es el grupo de medios de habla española más importante del mundo y controla cerca de dos tercios de la programación de los canales gratuitos de televisión en México. Otro poderoso jugador de las telecomunicaciones con intereses en el fútbol mexicano es Ricardo Salinas Pliego, titular de TV Azteca, dueña del Morelia y Jaguares, también de la primera división mexicana.

Pese a participar del negocio de la televisión y las comunicaciones, Carlos Slim no se había involucrado directamente en el mundo futbolístico, hasta que su empresa América Móvil, anunció la adquisición del 30 por ciento de los clubes Pachuca y León.

Carlos Slim, nuevo dueño del León y el Pachuca.
Hasta el momento, los vínculos de Slim con el deporte se habían dado principalmente hacia el automovilismo. Sus empresas patrocinan al equipo Sauber de Fórmula 1. Hace pocos meses, circularon fuertes rumores de que Slim y Rupert Murdoch intentarían comprar los derechos de televisión de la principal categoría de automovilismo del mundo.

Slim también ha creado torneos anuales de fútbol para jóvenes de la calle y es seguidor de los Yanquis de Nueva York, el equipo de béisbol de Estados Unidos. También ayuda habitualmente a boxeadores. Su vínculo con el fútbol se había dado a través de los Pumas de la UNAM, donde formó parte del consejo directivo.

El reciente acuerdo con el León incluye un proyecto para la construcción de un campo de la Universidad del Fútbol de la ciudad, así como la transmisión de los partidos del equipo a través de la empresa de televisión por cable Dish, de su propiedad. Recientemente, el club no había llegado a un acuerdo con Televisión Azteca para la transmisión de sus partidos. Slim mantuvo anteriormente disputas con Televisa, que lo acusó de transmitir partidos de fútbol a través de Internet. El magnate mexicano decidió ampliar su presencia en el mundo futbolístico recientemente con una inversión de dos millones de euros en el Oviedo español.

Católico y futboleros

Una de las pancartas del movimiento #YoSoy132.
"Estamos cercando esta televisora de la mentira para que nunca más vuelva a salir". Esa fue la principal consigna que gritaron los miembros del movimiento #YoSoy132, compuesto por organizaciones sociales, campesinas, ciudadanas y sindicales, que protestaron en julio pasado frente a las puertas de Televisa, en Chapultepec. "Nos encontramos con la muralla de un sistema económico que se presenta como inevitable, como un absoluto impuesto a nuestras vidas. Sus ladrillos son la pobreza de más de la mitad de los mexicanos y la obscena riqueza de unos pocos, donde los 10 más ricos del país concentran el equivalente al ingreso de los 40 millones de mexicanos más pobres" reclamaron.

La protesta fue una de las tantas que se dieron en territorio azteca tras la victoria de Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en las elecciones presidenciales del 1º de julio. Los comicios estuvieron marcados por acusaciones de fraude, compra de votos y gastos de campaña excesivos. Todo se resolvió finalmente en la justicia y Peña Nieto se impuso al candidato de la izquierda, Andrés López Obrador. El nuevo presidente sucederá a Felipe Calderón, quien inició una ofensiva militar contra el narcotráfico que dejo más de 50 mil muertos en sus seis años de mandato.

Durante la campaña electoral, salieron a la luz documentos publicados por el diario inglés The Guardian, donde se detallaba cómo Televisa ofrecía un tratamiento informativo favorable a dirigentes políticos como Peña Nieto, mientras desacreditaba públicamente a otros, como López Obrador.

Emilio Azcárraga padre definió a México como “un pueblo católico y futbolero”. Patria y medios se cruzaron en 1986 y lo siguen haciendo hoy. Los tentáculos, en forma de intereses, de las grandes cadenas nacen en sus negocios de comunicaciones y se extienden hasta la política y el deporte. Monsiváis imaginó un anuncio en los periódicos tras el Mundial ´86: “Quien encuentre la patria, que haga el favor en devolverla”.

México, el fútbol, la seguridad y la violencia

El presidente mexicano Felipe Calderón les pidió a los dirigentes de la Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut) que hablen bien de su país antes del Mundial de Sudáfrica. Que dejen de lado la violencia en sus discursos. Los directivos hicieron su parte, pero evidentemente la violencia que vive parte de la sociedad mexicana en los últimos años inunda todos los espacios.

Lo sucedido el pasado domingo 21 de agosto en el estadio de Santos Laguna no ayudó a la intención del presidente Calderón de mostrar una imagen positiva de su país. Aquel día, el partido entre Santos y Morelia fue suspendido a los 40 minutos del primer tiempo cuando los jugadores corrieron rápidamente hacia los vestuarios asustados por disparos que se oían desde la calle. La imagen fue replicada infinitamente alrededor del mundo, como la muestra de hasta donde ha llegado la violencia mexicana.

Luego del tiroteo y la huída masiva de los jugadores de Morelia y Santos Laguna, dirigentes de la Femexfut solicitaron públicamente a las autoridades del gobierno ajustar las medidas de seguridad en las afueras de los estadios. En el estadio Territorio Santos Modelo, donde se produjeron los incidentes, la Selección de México jugará contra Brasil en octubre.

Una excelente nota de la periodista Beatriz Pereyra aparecida recientemente en la revista mexicana Proceso da cuenta de la incidencia de la violencia sobre el negocio futbolístico mexicano. Cuenta Pereyra allí que casi la mitad de los equipos de primera y segunda división juegan en zona conflictivas. Un ejemplo de ellos son los Rayados y Tigres de Monterrey, donde hace pocos días una explosión al Casino Royal dejó más de 50 muertos.

Indios, el equipo de fútbol de Ciudad Juárez llegó en 2009 a las semifinales del torneo de primera Al año siguiente descendió a segunda luego de un éxodo masivo de jugadores a raíz de la violencia que se vivía en aquella ciudad.

Tras su asunción en 2006, el presidente Calderón inició una lucha contra el narcotráfico sin cuartel. Esta política de lucha contra los cárteles organizados ya ha dejado más de 40 mil personas asesinadas y más de 10 mil desaparecidos. Muchos utilizan el término holocausto para referirse al proceso que hoy se vive en México.

“El espectáculo es algo que como sociedad necesitamos. Estamos claros en que de los perímetros del estadio hacia afuera (la seguridad) es responsabilidad de las autoridades de los tres niveles de gobierno. Tenemos que encontrar soluciones para evitar este tipo de situaciones” leyó públicamente Decio De María, el secretario general del la Femexfut, luego de una reunión de representantes de los equipos de Primera División y Liga de Ascenso el pasado lunes 22 de agosto.

Al día siguiente, los directivos se reunieron con el secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora, para aplicar controles más exhaustivos en los estadios. En el partido del fin de semana entre Tijuana y Gallos Blancos, los asistentes debieron sortear tres controles de seguridad: el de la Secretaria de Seguridad Pública Municipal, el del Gobierno del Estado y finalmente el de la entrada al estadio. Además, los hinchas pasaron por detectores de metal en la entrada.

La violencia afecta el negocio deportivo, pero la fiesta del fútbol no se detiene. En junio y julio pasado, México recibió el Mundial de fútbol Sub – 17 que ganó su selección sin mayores problemas de violencia. El país aspira a organizar el Mundial Sub – 20 de 2017. En Monterrey, donde se registró el reciente atentado en el casino, los Rayados comenzarán en octubre la construcción de su nuevo estadio para 50 mil personas, a un costo de 200 millones de dólares. Recientemente, las Chivas de Guadalajara inauguraron su nuevo estadio Omnilife con un costo de 160 millones y el mismo estadio Territorio Santos Modelo, de donde huyeron los jugadores en medio del partido, se construyó recientemente a cambio de 100 millones.

A comienzos de este año, Juan Francisco, hijo del poeta mexicano Javier Sicilia, fue asesinado por narcos de Cuernavaca dentro de una camioneta junto a otras seis personas en Temixco. A partir del crimen, su padre y otros familiares de víctimas formaron el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad para reclamar por el fin de la violencia. Organizaron marchas multitudinarias y llegaron hasta el propio congreso del país. “El mundo ya no es digno de la palabra”, escribió Sicilia pocas horas después de la muerte de su hijo. Tanta violencia ya no puede explicarse, por más que el presidente Calderón les pida a los dirigentes de fútbol que hablen bien de su país.

“El mundo ya no es mundo de la palabra. / Nos la ahogaron adentro / como te asfixiaron / como te desgarraron a ti los pulmones / y el dolor no se me aparta. / Sólo tengo al mundo. / Por el silencio de los justos / sólo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo… / El mundo ya no es digno de la palabra, es mi último poema, no puedo escribir más poesía... la poesía ya no existe en mí”.

Javier Sicilia, poeta mexicano.

Suspenden un partido de la liga mexicana por un tiroteo

A los 40 minutos del primer tiempo, el ataque del Morelia lanzó un centro al área del Santos Laguna. De golpe, los jugadores comenzaron a correr desesperadamente hacia los vestuarios y el encuentro se suspendió. Los hinchas comenzaron a esconderse en medio de las tribunas. Lo que sucedía es que desde afuera del estadio se escuchaban fuertes disparos que atemorizaron a todos. Cuatro minutos más tarde, ya en calma, los hinchas deciden invadir la cancha, pero el partido ya se había suspendido definitivamente, con un transitorio empate 0 a 0.

Los disparos se sucedieron en la carretera que une la ciudad de Torreón, al norte de México, con San Pedro. Un policía fue allí herido. En Torreón se ubica el fuerte grupo criminal llamado "Los Zetas", que está en plena guerra con el "Cartel de Zinaloa", que domina la vecina ciudad de Gómez Palacio. Desde hace tiempo, estos grupos se disputan sus negocios en cualquier sitio.

Aquí el video del partido entre Santos Laguna y Morelia y el momento de la suspensión:



La Selección de Dios (Adiós a Antonio De Nigris)

Aquí un texto de Andric Frost de Royal Shrovetide Football para recordar a Antonio de Nigris, futbolista mexicano fallecido el lunes pasado:

Todos los días mueren miles de personas. Algunas por una caída dentro de la regadera, otras al cambiar un fusible. Son muchas las que mueren cruzando una calle, siendo su último pensamiento “ojalá que la junta todavía no haya comenzado”. Hay quienes mueren atragantados con un chicle, o quienes lo hacen mientras cambian una llanta. Vaya, la muerte no avisa cuándo, dónde ni cómo.

Por eso son pocos y muy afortunados aquellos que se van porque hacían lo que más les gusta. Como Antonio de Nigris, quien se fue siendo jugador activo de un equipo lejano. Porque a diferencia de muchos jugadores mexicanos, víctimas infalibles del Síndrome del Jamaicón, el “Tano” se animó a jugar donde ningún otro jugador nacional se había aventurado. Basta recordar que cuando de Nigris llegó al América no echó raíces en un club que suele ser paternalista con sus contrataciones estelares. En vez de ello tomó el camino difícil, el del reto, y emigró al Villareal de España. Al poco tiempo, cuando ni siquiera figuraba en la banca, no se dobló y jugó para el oscuro Polideportivo. Luego partió a Colombia donde colaboró para que el Once Caldas alzara la última Copa Interamericana y regresó a México para enrolarse con Puebla y posteriormente Pumas.

Al volver tuvo la misma humildad que la de un joven debutante y nunca se le escuchó una sola excusa que intentara justificar su fugaz paso por la península Ibérica. Pudo haberse instalado en algún otro equipo de la liga mexicana, pero su espíritu aventurero se impuso a cualquier comodidad por lo que decidió enrolarse en un equipo de Turquía. En aquel país lejos de su idioma, su gente y cualquier costumbre que semejara a su natal Monterrey, de Nigris soltó pocas lágrimas y metió muchos goles. Durante varias jornadas llegó a pelear la tabla de goleo de la liga turca y fue llamado por segunda vez a la selección nacional donde todos soñábamos con verlo repetir un gol de bolea como el que le anotó a Brasil. Después vino el Larisa, equipo griego que desde hoy será más conocido en México que el Panantinaikos o el AEK de Atenas.

El fichaje en ese equipo no provocó sorpresa alguna; acostumbrados como estábamos a los cambios radicales del regiomontano, a nadie le extrañó que hubiera cruzado esa nueva frontera. Allá, pensábamos muchos, quizá encuentre la temporada de oro que por fin encumbre su carrera. Esa temporada no habría de llegar nunca. Pero el recuerdo de Antonio de Nigris, ese quedará por siempre.

PD: Antes que él se fueron Marc Vivien Foe de Camerún, en la Copa Confederaciones de 2003. En el 2004 vino el turno del húngaro Feher en el estadio del Benfica y de Serginho del Sao Caetano. En el 2007 fue Puerta del Sevilla y hace apenas 3 meses el capitán del Espanyol de Barcelona, Dani Jarque, quien murió en circunstancias muy similares a las de Antonio de Nigris. Ojalá que este sea el último de la lista. Dios, que parece estar formando un equipo de lujo allá arriba, todavía puede esperar.

Tecos & La Corporación

Tecos era el nombre popular con el que se conocía al equipo de fútbol de la Universidad Autónoma de Guadalajara. El club fue fundado en 1971 y ganó un campeonato de la Primera División del fútbol mexicano en la temporada 1993/94. En el último torneo, fue eliminado en los cuartos de final. Antes del inicio de la presente campaña, el club cambió su nombre por el de Estudiantes, modificó su escudo y hasta sus colores tradicionales. La camiseta abandonó el blanco con cuadros rojos por un color tinto similar al que usaba el equipo hace 35 años.

Juan José Frangie, ex directivo de las Chivas (el rival de la ciudad) y titular de la nueva empresa que administra los destinos de la institución, es el autor intelectual de esta revolución, que tiene como objetivo acercarse a los jóvenes estudiantes universitarios amantes del fútbol. Por lo que se ve, los cambios recientes no trajeron grandes resultados, ya que el equipo disputó 8 partidos en el torneo, de los cuales ganó 2, empató otros tantos y perdió 4. Sólo suma 8 puntos.

En el documental “La Corporación”, de 2003, se describe a estas grandes empresas transnacionales que hoy detentan buena parte del poder global. Una gran corporación goza de muchos de los derechos y posibilidades que tienen los individuos. Por ejemplo, puede comprar y vender propiedades y tomar préstamos bancarios. Sus trabajadores no están tan alejados de algunas de las ideas del deporte, puesto que una gran empresa trabaja como un equipo, donde cada uno realiza una tarea específica para lograr el bien del conjunto. El objetivo común en este caso es claro y preciso: la ganancia de los accionistas. Este es el objetivo máximo y todas las estrategias estarán dirigidas a ese lugar. Pero si bien una gran empresa goza de muchos de los derechos que disfrutan los hombres de a pie, no tiene la conciencia moral de un individuo, puesto que en el interior de la corporación se aloja la idea del lucro propio más allá de los costos que deban pagarse. Eso queda claro en la película.

El caso de Estudiantes (o Tecos) es una buena muestra de la mirada de algunas de las grandes empresas sobre el deporte. Estos grupos, como el comandado por Juan José Frangie, ven en los equipos de fútbol oportunidades para hacer negocios. Ese objetivo está por encima de las tradiciones de los clubes, por sobre sus colores y hasta por sobre su nombre histórico. Aquí sólo importa el dinero, no la identidad histórica de una institución. Lo escribió alguna vez el filósofo y sociólogo argentino Juan José Sebrelli: “El capitalismo convierte el juego en industria, al jugador en un trabajador especializado muy bien pago y a las masas en consumidores de productos”. Un deporte convertido en fuente de ganancias, futbolistas devenidos en millonarias superestrellas e hinchas como potenciales consumidores. Esas son algunas de las imágenes que nos regala el fútbol desde hace ya largos años.

“Tanto en la empresa económica como en el campo de deportes, el hombre es intercambiable” dijo alguna vez el intelectual alemán Gerhard Vinnai. El caso de Estudiantes (o Tecos) demuestra que ya no sólo los hombres son monedas de cambio. También se modifican los nombres y los colores de los equipos. En Guadalajara, las identidades tradicionales perdieron su batalla ante las estrategias del marketing corporativo.