Lugar común la muerte, esta vez en Sudáfrica

Luis Arturo Forlenza se convirtió esta semana en la víctima fatal 250 de la historia del fútbol argentino. La particularidad del hecho es que se produjo en tierra sudafricana, tras el partido en que Argentina perdió ante Alemania por 4 a 0 el domingo pasado. La violencia cotidiana de los estadios argentinos se exportó esta vez a la Copa del Mundo. Allí tuvo lugar una nueva disputa entre barras argentinos. Otra vez, la historia terminó en muerte.

Forlenza, de 57 años, fue atacado en la madrugada del domingo cerca de la estación de tren de Ciudad del Cabo. Allí, el hincha de Boca habría sido abordado por unos 50 simpatizantes de Independiente, quienes lo habrían golpeado y robado una bandera del club de sus amores. El incidente acentuó un problema cardíaco que Forlenza ya padecía hace unos años, por lo que fue trasladado de urgencia y en grave estado al hospital Groote Schuur de la ciudad, donde falleció dos días más tarde víctima de un infarto agudo de miocardio.

El hincha fallecido pertenecía a la Banda de Lomas, que seguía a Boca, y que además se había autoproclamado públicamente como la “hinchada oficial” de la Selección Argentina, con llegada directa a la delegación oficial. Incluso, este grupo viajó a Sudáfrica en el mismo avión que trasladó al plantel argentino el pasado 28 de mayo. Estos hinchas se diferenciaban de los agrupados bajo el nombre de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA), que contaban con mayoría de fanáticos de Independiente, San Lorenzo y algunos de equipos del ascenso. Este último grupo fue apoyado con pasajes y entradas por Marcelo Mallo, integrante de Compromiso K, una agrupación política ligada al gobierno nacional.

Los mundiales de fútbol no son sólo una cita importante para los futbolistas. Históricamente, los barras bravas argentinos ven allí una oportunidad para hacer sus negocios a partir de la violencia. Antes del Mundial de 1978, altas autoridades de la dictadura militar argentina se contactaron con los jefes de las principales hinchadas para que no hicieran grandes desmanes durante el torneo y para que actuaran ante alguna protesta surgida en los estadios en contra del gobierno de facto. En la previa del Mundial de 1982, existieron reuniones entre hinchas encabezados por el quilmeño Carlos Alberto de Godoy, alias el Negro Thompson, y el almirante Carlos Lacoste, en ese entonces Ministro de Bienestar Social, para organizar el viaje a la madre patria y combatir allí a los exiliados argentinos que intentaran reclamar por las violaciones a los derechos humanos de la dictadura argentina.

En 1986, la hinchada de Boca al mando de José Barrita, alias El Abuelo, junto a hinchas de de Estudiantes, Vélez, Nueva Chicago y Chacarita, conformaron un grupo de 120 barras que alentaron a la Selección en México. La relación de los fanáticos con el plantel argentino era tal que hasta llegaron a jugar un partido en el predio donde entrenaba el equipo de Bilardo. En tierra azteca, los argentinos primero se pelearon y perdieron contra los hinchas mexicanos. Luego se unieron a un grupo de escoceses y combatieron contra los ingleses en la esquina de las avenidas Reforma y Revolución, en pleno Distrito Federal. Con la Guerra de Malvinas como telón de fondo, los argentinos salieron triunfantes y se llevaron varias banderas como recuerdo.

En 1990, los de Boca combatieron contra los de Independiente y Estudiantes luego del partido entre Argentina y Camerún, para ver quién sería el que comandara la barra oficial. Los del Rojo y los de La Plata quedaron al mando. Sin grandes enfrentamientos en Estados Unidos en 1994, los combates en copas mundiales volvieron en Francia ´98, donde algunos hinchas argentinos se unieron con algunos inmigrantes africanos para pelearse nuevamente con los ingleses en la plaza mayor de Saint Étienne. Los ingleses nuevamente se fueron más golpeados que sus rivales.

Con poca presencia argentina en Japón y Corea en 2002, cuatro años después fue la hinchada de River quien estuvo al mando de la barra argentina en Alemania. Hinchas de Boca e Independiente se enfrentaron nuevamente, aunque esta vez en República Checa, donde se hospedaban para ahorrarse algún dinero. La pelea tuvo lugar en la puerta de un hotel. La policía llegó en medio de la gresca, pero los del Rojo fueron quienes denunciaron a los xeneizes por la agresión. Luego de 48 tras las rejas, los de Boca fueron expulsados del país. A la vuelta, la interna de la barra de River estalló por el reparto de los viajes a Alemania, que algunos no consideraron justo. Luego de varios enfrentamientos en el club, en los estadios y en plena calle, Gonzalo Acro recibió tres balazos el 8 de agosto de 2007. Murió 30 horas después.

En 2010, los hinchas ocuparon lugares destacados en la prensa los días previos al torneo, cuando escaseaban las informaciones relevantes. Mientras tanto, los barras de Lomas y los de Hinchadas Unidas Argentinas se paseaban por Sudáfrica, amenazaban a dirigentes e intentaban conseguir dinero y entradas. Tras el primer encuentro de Argentina ante Nigeria, 19 miembros de HUA fueron deportados luego de haber ingresado a la fuerza y provocar incidentes menores. En el partido ante México por los octavos de final, algunos hinchas del grupo de Lomas se enfrentaron con sus pares mexicanos durante el partido.

Hoy, Yésica Forlenza espera por el cuerpo de su padre, aunque no dispone de los 15 pesos necesarios para repatriarlo. Ella descree de la versión oficial de la muerte por un problema cardíaco. Los compañeros del hincha fallecido acusaron públicamente a sus pares de Independiente por el hecho, aunque ante la policía dijeron desconocer quiénes habían sido los agresores. Cuestión de códigos. Los barras de los distintos clubes ya se venían peleando en la previa del Mundial para ganarse un lugar en la gran cita. Jugadores, dirigentes, técnicos y punteros políticos donaron plata para que los violentos disfrutaran de la copa. Como para recordarnos quiénes son los que recibieron tales favores, en Sudáfrica murió Luis Arturo Forlenza. Lamentablemente, otra víctima para la lista.

2 comentarios:

  1. Sabía que el problema con los ultras (como los llamamos en España) en Argentina era muy grave, pero la verdad es que me acabo de quedar alucinado. Espero que podáis acabar con esta lacra algún día

    ResponderEliminar