El fútbol como laboratorio social

“El deporte no es más que la continuación de la política por otros medios, o al revés, la política es la continuación de lo deportivo por otros medios” escribió el periodista Amílcar Romero. La política y el mundo del fútbol se mostraron bastante cerca últimamente en la Argentina. El 11 de agosto, la Asociación del Fútbol Argentino rescindió el contrato que la unía con Televisión Satelital Codificada, empresa propiedad en partes iguales de Torneos y Competencias y el grupo Clarín. TSC era la encargada de la transmisión y comercialización de los partidos del campeonato argentino. Pocos días después, la AFA firmó un convenio con el Estado argentino, quien sería el encargado de las trasmisiones futbolísticas a cambio de 600 millones de pesos. En batalla contra el grupo mediático Clarín, el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner había logrado quitarle a la empresa periodística una importante fuente de ingresos como lo eran las emisiones de los partidos de fútbol.

En estos días, el Congreso argentino discute la aprobación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que apunta entre otras cosas a desconcentrar el mercado de las telecomunicaciones. Si la norma se aprueba, Clarín debería desprenderse de algunos de sus canales de televisión y estaciones de radio. La avanzada del gobierno contra grupo mediático, que se inició en el ámbito futbolístico, se replicaría en la sociedad toda. No es la primera vez que el fútbol argentino deviene una microsociedad donde se desarrollan procesos que luego tendrán lugar en el resto de la sociedad.

En Argentina, los grupos de barras bravas nacen a fines de la década del ´50. Ya desde ese entonces presentaban una cierta organización interna, estructuras propias y contaban con el club del club al que seguían. En los años ´60, su presencia en los estadios se vuelve masiva. La muerte del hincha de Racing Héctor Souto, el 9 de abril de 1967 en el estadio de Huracán, llevaría por primera vez a un grupo de barras bravas a la cárcel. En el fallo que los mandó a prisión, el juez Jorge Moras Mom calificó a la barra brava como “una manifestación de delincuencia organizada”, conformada por hinchas “que se encuentran perfectamente organizados para sus quehaceres de provocación y agresión”. Esta violencia provocada por grupos organizados que actuaban en el fútbol coincide en el tiempo con el nacimiento de los grupos guerrilleros que tendrían su apogeo en la Argentina a comienzos de la década del ´70.

Dos días después de la muerte de Souto, el diario Clarín publicó un editorial titulado “Si quieren guerra, hay que darla”. Con motivo de la gravedad de los hechos violentos que tenían lugar en los estadios, el matutino proponía la creación de una “brigada moralizadora”, una suerte de policía especial de unos 100 agentes que deberían infiltrarse entre la multitud que concurre a los estadios y “dar la guerra cuando la patota sale a cometer delitos”, sin miramientos, bajo su misma lógica, siguiendo sus mismos códigos. Las “brigadas moralizadoras” nunca llegaron a los estadios de fútbol, pero los Grupos de Tareas que secuestraron civiles en la dictadura militar argentina entre1976 y 1983 se le parecen bastante.

Los barra bravas no permanecerían ajenos a la lucha antisubversiva que iniciaron las Fuerzas Armadas en la Argentina en la década del ´70. En 1974, el titular de la Policía Federal, el comisario Alberto Villar, convocó a su despacho a algunos de los jefes de las barras para alertarlos “sobre el peligro de la infiltración extremista”. Huracán y San Lorenzo eran algunos de los clubes que contaban entre sus hinchas con miembros de las organizaciones guerrilleras. En el caso del Globo, algunos integrantes de Montoneros aprovecharon el campeonato ganado por el club en 1973 y se plegaron a la vuelta olímpica con pancartas que identificaban al movimiento guerrillero. Ya en plena dictadura, a algunos barras tendrían participación activa en los llamados Grupos de Tareas que actuaron durante el gobierno militar y desaparecieron a 30 mil personas.

En 1983, año en que volvió la democracia a la Argentina, los barras bravas continuaron con su expansión. La campaña electoral fue el espacio donde estos grupos dieron a conocer que su campo de acción ya superaba largamente el ámbito futbolístico. No sólo aparecieron masivamente en actos partidarios con bombos y banderas, sino que también sirvieron como fuerza de choque en diversos congresos partidarios que terminaron a las trompadas.

La llegada al fútbol de estos grupos violentos hace más 50 años, dice Amílcar Romero, se debe al nuevo modelo del fútbol - espectáculo que se impone en la Argentina desde mitad del siglo XX. Sus mentores serán los tres hombres fuertes de aquel tiempo: Alberto J. Armando (presidente de Boca), Antonio Vespucio Liberti (titular de River) y Valentín Suárez (al frente de la AFA). En el nuevo paradigma, los clubes debían ser manejados como empresas. Se compraron figuras extranjeras para mejorar el nivel de los partidos, se multiplicaron los encuentros disputados, comenzaron a emitirse por televisión y se creó el PRODE. En ese contexto, la violencia hace su irrupción cuando el deporte es copado por el industrialismo, que lleva a los equipos y a las instituciones a adoptar sus criterios de eficacia y rendimiento, poniendo en primer plano el resultado conseguido en la cancha. Así es como el modelo del liberalismo económico, que vería la luz en toda la sociedad argentina a comienzo de la década del ´90, tuvo lugar en el fútbol 30 años antes. El criterio empresarial, la inyección de capitales, el culto al éxito, fueron proceso que ya se habían dado en el fútbol años antes.

Pero no sólo los grupos de barras bravas nacieron en el ámbito de fútbol y luego extendieron sus ámbitos de influencia. Ya hemos hablado en este espacio de algunos dirigentes que dieron sus primeros pasos en clubes de fútbol y luego se lanzaron a competir en la arena política. El mismo Liberti (quien fuera cónsul argentino en Italia), Mauricio Macri (Jefe de Gobierno de Buenos Aires), Carlos Heller (diputado electo) y Silvio Berlusconi (presidente de Italia), son algunos de los casos.

El fútbol es el deporte que mayor grado de organización y evolución ha alcanzado en la historia de la humanidad. Como espacio social, muchas veces sirve de marco para procesos que luego tendrán lugar en la macrosiedad que da lugar al hecho futbolístico. El escritor Osvaldo Soriano dijo alguna vez: “Dentro de una cancha de fútbol, se escenifican ciertas tragedias o dramas de la sociedad... que hay que saber leerlas”. ¿Será la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que hoy se discute en el Congreso argentino un nuevo capítulo de esta historia?

Honduras, el golpe y la pelota

El cambio climático, los organismos multilaterales de crédito y la situación económica argentina fueron algunos de los temas sobre los que se explayó la presidenta Cristina Kirchner en los distintos foros, conferencias y entrevistas en los que ya participó a lo largo de su estadía en los Estados Unidos. Quizás el único momento de zozobra lo vivió el martes, en la Universidad de Columbia, cuando le preguntaron si la Selección Argentina clasificaría al Mundial de Sudáfrica 2010. “Es la pregunta más difícil que me hicieron en mi vida" dijo. “Hagamos todos mucha fuerza desde aquí para que podamos estar en el Mundial” finalizó Cristina. Pero en buena parte de sus discursos, especialmente ayer en las Naciones Unidas, la presenta condenó el reciente golpe de estado en Honduras. Como el deporte siempre aporta a las grandes causas, el fútbol también aparece en este hecho de la historia.

Los medios del mundo dan cuenta hoy de dos nuevos muertos por incidentes en Tegucigalpa. Se trata de un hombre de 65 años, que quedó atrapado en un tiroteo entre la Policía y los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya, y de un joven, que no escuchó la orden de detención de un agente y por eso recibió un disparo. El ciclista fallecido llevaba colgados unos botines de fútbol. Según los partidarios del antiguo jefe de estado, las víctimas por los incidentes producidos desde el golpe militar podrían llegar a diez.

Todo es parte de un conflicto iniciado el pasado 28 de junio, cuando las fuerzas armadas hondureñas expulsaron del país al presidente Zelaya, detuvieron a ocho de sus ministros y nombraron a Roberto Micheletti, titular del Poder Legislativo, como titular del Poder Ejecutivo. El presidente depuesto estaba enfrentado con el Congreso Nacional y con la Corte Suprema por un referéndum convocado para llevar a cabo una Asamblea Constituyente. Los comicios habían sido calificados de ilegales por los tribunales pero Zelaya ordenó que se realizaran igual. Sus instrucciones a las Fuerzas Armadas no fueron obedecidas, por lo que fue removido de su cargo y obligado a abandonar el país. El lunes pasado, Zelaya regresó a Tegucigalpa y se instaló en la embajada de Brasil. Sus seguidores salieron a la calle y protagonizaron disturbios con la policía.

El jugador argentino Eugenio Klein, ex Ferro y River entre otros equipos, juega actualmente en el Motagua de Honduras. Klein le relató al diario Olé cómo se vive actualmente en la capital hondureña: “En la calle muchos andan con pistolas. Las muestran como si llevaran bolsas del súper. Yo pregunté y me dijeron que era por lo del golpe, pero ya lo había visto antes del golpe. Acá tenés que moverte en auto. No da para caminar ni dos cuadras. Es peligroso”. Su equipo, donde también juega el argentino Sergio Diduch, marcha segundo en la tabla con 21 puntos, a uno del líder Olimpia. Pese a que muchas veces el gobierno instaura el estado de sitio o el toque de queda, el torneo local ya lleva disputadas once fechas.

La dictadura llegada al poder también puede disfrutar del buen momento que vive la selección hondureña. A falta de dos fechas para el final de las eliminatorias para el Mundial 2010, el combinado nacional se ubica tercero en el hexagonal final con 13 puntos. Por ahora, tiene su billete para ir Sudáfrica. Si termina en el cuarto lugar, debería jugar un repechaje con el quinto clasificado de Sudamérica, que bien podría ser la argentina de Diego Maradona.

En un reciente artículo publicado por Ezequiel Fernández Moores, en Canchallena.com, se relata cómo la Federación Nacional Autónoma de Fútbol de Honduras (FENAFUTH) se involucró en el golpe de estado. Leonardo Callejas, actual presidente de la FENAFUTH, fue presidente del país entre 1990 y 1994 por el Partido Nacional. Hace un tiempo, nombró al derrocado Zelaya, del Partido Liberal, "Presidente de honor" de la selección nacional. Tiempo después, su partido apoyó a la dictadura que derrocó al presidente elegido democráticamente. Alfredo Hawitt, secretario de la Federación, dijo: "El orden constitucional ha vuelto a normalizarse y tenemos a un nuevo presidente legalmente establecido". No es la primera vez que el fútbol y el poder político de Honduras se dan la mano.

Alguien dijo alguna vez que el fútbol es la continuación de la guerra por otros medios. En 1969, en Centroamérica decidieron invertir la máxima y transformar una serie de enfrentamientos deportivos en una disputa con armas de fuego llamada “Guerra del Fútbol”. En ese entonces, Honduras y El Salvador disputaban su clasificación al Mundial de México ´70. En el primer encuentro, los hondureños se impusieron por 1 a 0 en Tegucigalpa. Allí, los jugadores salvadoreños fueron muy maltratados. En la revancha, los futbolistas hondureños sufrieron el acoso de los locales. Fue tal el hostigamiento, que un miembro de la delegación murió por las piedras que llovían sobre el hotel que alojaba a la selección de Honduras. Custodiados por el Ejército, los hondureños fueron hasta el estadio, donde El Salvador se impuso por 3 a 0. En el partido final, disputado en México, El Salvador se impuso por 3-2 y consiguió su clasificación al Mundial.

Como bien relató el corresponsal polaco Ryszard Kapuscinski, el fútbol fue utilizado como una excusa por las clases terratenientes de los dos países para dirimir sus disputas históricas. Años atrás, miles de salvadoreños habían migrado hacia Honduras en busca de tierras para trabajar. Pero una reforma agraria del gobierno de Tegucigalpa devolvió los terrenos en manos de los extranjeros a los campesinos hondureños. El gobierno salvadoreño se negó a recibir a sus compatriotas que habían perdido sus campos en el vecino país por miedo a que generaran una revuelta. Así fue como una pequeña nación como El Salvador invadió Honduras, seis veces más grande en superficie. Tras 6 días de conflicto, más de 4.000 civiles muertos y más de 15.000 heridos, se firmó un alto el fuego. Una consecuencia de la guerra fue la creación del Mercado Común Centroamericano, que favorecía a la industrializada economía salvadoreña. Paradojas de la historia, Honduras y El Salvador se enfrentarán el próximo 14 de octubre por las eliminatorios para la Copa del Mundo. Quizás en ese partido, los hondureños consigan su clasificación al próximo mundial, algo que se les negó hace 30 años ante el mismo rival.

Como se ve, la historia y el presente del pueblo hondureño exceden largamente al hecho futbolístico. Hoy, de sus más de 7 millones de habitantes, el 70 por ciento vive en la pobreza, un 10 por ciento acapara la mitad de la riqueza y la tercera parte de su territorio está concesionado a empresas mineras. Pero el gobierno de facto probablemente no piense en cambios estructurales. Si el 14 de octubre la selección se clasifica al Mundial, probablemente el resultado deportivo sea una fuente más para sustentar su poder y morigerar los conflictos internos.

Tiempos difíciles

Resulta llamativo verlos navegar por el fondo de la tabla. Boca y River están en el 13° y 15° puesto respectivamente, a 8 y 9 puntos de los punteros, y ya fueron eliminados de la Copa Sudamericana en primera fase. El presente difícil los volvió a emparentar en la noche del domingo ya que, al menos mediáticamente, sus técnicos estuvieron apunto de dejar sus cargos. Aunque ayer no consumó ninguna salida, eso no quiere decir que no vaya a producirse algún cambio próximamente. La novedad no es que un DT deje su cargo antes de tiempo, sino que los dos equipos más poderosos, los que más presupuesto tienen, los que más campeonatos acumulan, los que más hinchas registran, estén navegando en estos momentos de zozobra simultáneamente.

El 1 de julio pasado, en la conferencia en la que anunció su vuelta a Boca, Alfio Basile dijo sonriente: “Vuelve la alegría”. Como si con su sola presencia podría domesticar un panorama interno que presentaba choques internos en casi todos los ámbitos del club. Entre la cúpula dirigencial, el manager Carlos Bianchi debe gestionar enfrentado con directivos reacios a su presencia en la institución, como Juan Carlos Crespi y José Beraldi, desplazados del manejo futbolístico con la llegada del ex DT. En el vestuario, Riquelme y Palermo, los pesos pesados, tampoco pasan por una buena relación desde hace tiempo. Las internas llegan hasta la barra brava, que se peleó a los tiros en Parque Lezama en marzo de este año, para definir quien estaría al frente del grupo. Cuando Basile dirigió su primera práctica, el 15 de julio, dos de los violentos se tomaron a golpes de puño en el entrenamiento.

En esta temporada, el Boca del Coco disputó 7 partidos, ganó 1, empató 3 y perdió otros tantos. A lo largo de la semana pasada, con distintas charlas individuales y grupales, el técnico intentó lograr un mayor compromiso de los jugadores para mejorar el rendimiento colectivo. Consumada la eliminación de la Copa Sudamericana el último miércoles ante Vélez, Basile repitió los mismos titulares y suplentes ayer domingo ante Godoy Cruz. Pero los jugadores en los que volvió a confiar le devolvieron una derrota por 3 a 2, de local, en un partido que a falta de 14 minutos los xeneizes ganaban por 2 a 1.

El presente futbolístico de Boca puede tener muchas explicaciones: la mala conformación del plantel, con pocos volantes por las bandas y muchos enganches; los jugadores de más de 30 años que hace ya tiempo mostraron su mejor nivel, como Abbondanzieri, Ibarra y Morel; el bajo nivel de algunos futbolistas, como Mouche, Noir y Cáceres; y los problemas físicos de Riquelme, que es quien marca el pulso del equipo. Pero en medio de este panorama, resulta sorprendente que un técnico de la trayectoria de Basile, que dirige con continuidad desde hace casi 35 años y que hasta participó en mundiales, confíe tan poco en sus virtudes y en sus posibilidades de revertir el panorama como para dejar su cargo a cinco fechas de haber asumido.

Un técnico no es empleado común y corriente. Sus decisiones abarcan la conformación de un plantel, la forma de jugar de su equipo y las pautas de trabajo diarias, entre otras cosas. Semejantes responsabilidades no pueden desecharse luego de dos meses. Quizás sea la mala experiencia reciente en la Selección Argentina, quizás la edad que lo hace soportar con menos paciencia las situaciones adversas (tiene 65 años) o el darse cuenta de que el frente interno, que como vemos trasciende lo futbolístico, es más difícil de lo esperado. Lo cierto es que con las reuniones de ayer, con los móviles televisivos en la puerta del hotel Emperador, fue el propio Basile quien forzó a poner en duda su continuidad, cuando quizás se hubiesen escuchado algunos comentarios críticos tras la derrota ante Godoy Cruz pero no en la cantidad en que aparecieron en la noche del domingo.

Distinta fue la reacción del técnico de River, Néstor Gorosito, quien pese a la derrota ante Arsenal por 1 a 0 y el mal juego de su equipo, pareció no hacerse cargo, al menos públicamente, del momento difícil de su equipo. Eliminado entre semana por Lanús de la Copa Sudamericana, lejos en el campeonato, casi tan cerca de los puestos de promoción como de la próxima Copa Libertadores, el DT lleva un desgaste de 9 meses, lo que se suma a una situación institucional crítica que ya lleva 8 años, desde el comienzo de la gestión del presidente Aguilar. Con un plantel con escasas figuras, con refuerzos de la talla de los paraguayos Paniagua y Cohene Mereles, más el retornado Almeyda (que llevaba casi 4 años inactivo), con cambios constantes en el once inicial y jugadores en bajo nivel, el presente de River se convirtió desde hace un tiempo en una caída libre, donde cada fin de semana las cosas están peor que el anterior. Las elecciones en diciembre, con una decena de candidatos, se presentan como la única manera de transformar la situación actual. Como si toda la institución estuviese sentada esperando a las nuevas autoridades, que con su sola presencia podrían modificar el panorama. No parece sencillo.

Para ser más optimistas en un día difícil como el lunes, sería conveniente observar a instituciones como Vélez y Lanús, con dirigencias que apuestan a procesos de largo alcance, con cuentas ordenadas, jugadores jóvenes e instalaciones donde el fútbol es sólo un espacio más de las múltiples actividades de las que disponen los socios. Aunque esas no sean noticias que se vean a menudo en los grandes medios.

Biografía de Bielsa

"Marcelo Bielsa, el hombre de la máscara de hierro" es el primer documental en la web sobre Marcelo Bielsa. A través de 10 capítulos desentraña el paso a paso en la formación del actual técnico de la selección chilena. Con más de 30 testimonios y archivo de imágenes inédito, es el trabajo audiovisual publicado más completo acerca del técnico rosarino.
En este primer capítulo se destaca la educación de Bielsa en una familia de clase alta de Rosario, en el contexto de un típico barrio de la ciudad. Su pasión por el fútbol, su adolescencia y su rebeldía primaria.

El link para verlo acá

Maradona según la prensa española

Bajo el título "Ni mitos ni superhombres", el periodista John Carlin esto escribió hoy en el diario español El País:

"El fiasco Maradona ha acabado de una vez y por todas con un mito al que nos deleita aferrarnos a los aficionados de a pie, aquél que dice que cualquier forofo del bar de la esquina podría ejercer de entrenador igual o mejor que un profesional curtido. Bueno, Maradona es el forofo del bar de la esquina -en este caso el que más ruido hace y el que más opina- y en su papel de seleccionador la está, como dicen en Argentina, recagando. La selección que entrena juega como él piensa, de manera impulsiva y caótica; de noche y con las luces apagadas.

La desastrosa experiencia argentina ha puesto punto final, de paso, a otro mito, el del superhombre: esa fantasía de que existen figuras redentoras en el fútbol, entrenadores o jugadores mágicos que con su mera apariencia en el escenario garantizan el triunfo. Ni Diego Maradona ni Leo Messi son Dios. El primero ha estado tan perplejo fuera del campo en los partidos clasificatorios para el Mundial (contra Bolivia, Ecuador y Paraguay) como el otro dentro de él. Tampoco Cristiano Ronaldo, el gran rival de Messi para el título de divinidad futbolística contemporánea, ha sido capaz de evitar las calamidades en las que ha caído la selección portuguesa en su intento de clasificarse para el Mundial."

La columna completa acá.

Tecos & La Corporación

Tecos era el nombre popular con el que se conocía al equipo de fútbol de la Universidad Autónoma de Guadalajara. El club fue fundado en 1971 y ganó un campeonato de la Primera División del fútbol mexicano en la temporada 1993/94. En el último torneo, fue eliminado en los cuartos de final. Antes del inicio de la presente campaña, el club cambió su nombre por el de Estudiantes, modificó su escudo y hasta sus colores tradicionales. La camiseta abandonó el blanco con cuadros rojos por un color tinto similar al que usaba el equipo hace 35 años.

Juan José Frangie, ex directivo de las Chivas (el rival de la ciudad) y titular de la nueva empresa que administra los destinos de la institución, es el autor intelectual de esta revolución, que tiene como objetivo acercarse a los jóvenes estudiantes universitarios amantes del fútbol. Por lo que se ve, los cambios recientes no trajeron grandes resultados, ya que el equipo disputó 8 partidos en el torneo, de los cuales ganó 2, empató otros tantos y perdió 4. Sólo suma 8 puntos.

En el documental “La Corporación”, de 2003, se describe a estas grandes empresas transnacionales que hoy detentan buena parte del poder global. Una gran corporación goza de muchos de los derechos y posibilidades que tienen los individuos. Por ejemplo, puede comprar y vender propiedades y tomar préstamos bancarios. Sus trabajadores no están tan alejados de algunas de las ideas del deporte, puesto que una gran empresa trabaja como un equipo, donde cada uno realiza una tarea específica para lograr el bien del conjunto. El objetivo común en este caso es claro y preciso: la ganancia de los accionistas. Este es el objetivo máximo y todas las estrategias estarán dirigidas a ese lugar. Pero si bien una gran empresa goza de muchos de los derechos que disfrutan los hombres de a pie, no tiene la conciencia moral de un individuo, puesto que en el interior de la corporación se aloja la idea del lucro propio más allá de los costos que deban pagarse. Eso queda claro en la película.

El caso de Estudiantes (o Tecos) es una buena muestra de la mirada de algunas de las grandes empresas sobre el deporte. Estos grupos, como el comandado por Juan José Frangie, ven en los equipos de fútbol oportunidades para hacer negocios. Ese objetivo está por encima de las tradiciones de los clubes, por sobre sus colores y hasta por sobre su nombre histórico. Aquí sólo importa el dinero, no la identidad histórica de una institución. Lo escribió alguna vez el filósofo y sociólogo argentino Juan José Sebrelli: “El capitalismo convierte el juego en industria, al jugador en un trabajador especializado muy bien pago y a las masas en consumidores de productos”. Un deporte convertido en fuente de ganancias, futbolistas devenidos en millonarias superestrellas e hinchas como potenciales consumidores. Esas son algunas de las imágenes que nos regala el fútbol desde hace ya largos años.

“Tanto en la empresa económica como en el campo de deportes, el hombre es intercambiable” dijo alguna vez el intelectual alemán Gerhard Vinnai. El caso de Estudiantes (o Tecos) demuestra que ya no sólo los hombres son monedas de cambio. También se modifican los nombres y los colores de los equipos. En Guadalajara, las identidades tradicionales perdieron su batalla ante las estrategias del marketing corporativo.

Repartos y Recaudaciones

Con cuatro fechas disputadas, el Rosario Central puntero es una de las novedades del Torneo Apertura 2009. Pero lo realmente distintivo del presente campeonato sucede de la línea de cal hacia afuera, donde las cámaras de Canal 7, la señal estatal, transmite los 10 partidos de cada fecha de Primera División.

Pese a que se rompió el histórico vínculo para los partidos de Primera, el acuerdo entre la Asociación del Fútbol Argentino y Televisión Satelital Codificada se mantuvo para los partidos de la B Nacional y de Primera B, por lo que los encuentros de esas categorías siguen siendo transmitidos por la señal de cable TyC Sports. El contrato que permitía al canal deportivo televisar los encuentros de esas categorías no se rompió porque a Canal 7 no le convenía comercialmente televisar el ascenso, por lo que se optó por mantener el status quo. Pero el vínculo entre AFA y Estado establece que el total del dinero (600 millones de pesos) debe ser repartido entre los clubes de las cinco categorías del fútbol argentino, pese que Canal 7 transmite sólo los partidos de Primera.

Así, los clubes de la B Nacional recibirán 78 millones por año, un 43% más de lo que percibían antes. Cada equipo de la categoría se quedará con 8 millones y medio de pesos y otros 8 millones quedarán en manos de la AFA para saldar deudas.

Los equipos de Primera B se quedarán en total con 35 millones de pesos, 25 millones más que la última temporada. Cada equipó cobrará entonces 1,5 millones de pesos al año. 5 millones serán para cubrir gastos. Cada club de la B Nacional y de Primera B recibirá plata extra por cada partido en que sea televisado.

La Primera C, categoría amateur, no se transmitía por TV antes ni ahora, por lo que no recibía dinero de los contratos televisivos. Con el nuevo vínculo, sus equipos cobrarán un total de 3,5 millones de pesos. La Primera D, también amateur y que tampoco se beneficiaba con dinero de la televisión anteriormente, recibirá 1,8 millones. El Consejo Federal, que representa a los clubes del interior del país, se quedará con 12 millones de pesos. La AFA retendrá 40 millones para sus gastos.

Acordados los repartos en las categorías de ascenso, la disputa todavía se mantiene entre los equipos de Primera, que se quedarán con 430 millones en total. Los clubes no denominados grandes buscaban llevarse una mayor tajada de la torta pero, al menos por ahora, Julio Grondona logró un acuerdo temporal por dos meses. Hasta 190 millones de pesos, se respetarán los porcentajes anteriores. Así, el 22 % será para Boca y River; el 27 % se va a repartir entre Independiente, Racing, San Lorenzo y Vélez; otros doce equipos medianos se llevarán el 44 % y el resto será para los dos recién ascendidos. La cuestión es cómo se reparte el excedente de 225 millones. Por ahora, parece que el 80 % de esa cifra se dividirá en partes iguales (9 millones para cada equipo) y el destino de los 45 millones restantes se discutirá más adelante, aunque los clubes grandes ejercerán presión para que ese dinero quede en sus arcas.

Lo que parece poco claro es la forma en que el Gobierno Nacional recaudará el dinero para pagar los 600 millones. En la primera fecha del torneo, el departamento comercial de Canal 7 fue el encargado de vender publicidad y así recaudó casi 1,9 millones de pesos de empresas privadas. Luego se creó el programa “Fútbol para todos”, presidido por el titular del Comfer Gabriel Mariotto, que sería el organismo encargado, entre otras cosas, de la venta de publicidad. Pero eso no ocurrió hasta el momento, por lo que en las últimas tres fechas sólo se vio en la pantalla propaganda oficial durante los partidos. Según un informe aparecido en el diario Perfil, algunas marcas importantes desean pautar sus avisos en las transmisiones futbolísticas pero no obtienen respuestas para sus consultas.

Para recuperar los 600 millones, se deberían recuadrar casi 16 millones por fecha en concepto de publicidad. En las tres primeras jornadas del torneo, sólo se facturó menos de 1,9 millones de pesos, todo en el primera fecha. Bastante poco para un producto popular que atrae a muchos televidentes. El domingo pasado, cuando transmitió cuatro partidos, Canal 7 promedió 7.9 puntos de rating y fue la segunda señal más vista del día. Estudiantes - Independiente midió 13.1 y ganó cómodamente su franja. Resulta llamativo que el Estado no usufructúe un producto que podría dejarle buenos dividendos y sólo se apoye en la pauta oficial para sostenerlo. Es saludable repartir dinero entre los clubes de todas las categorías, pero también sería bueno generar mecanismos de gestión que permitan financiar el acuerdo y ahorrar dinero de las arcas estatales.

Del Potro, Alto en el Cielo

Siempre me sorprendió que el tenis sea uno de los pocos deportes de la alta competencia que se juega en silencio. Que tanto sudor, tanto sacrificio, tanto despliegue físico, se hagan sin ningún ruido de fondo. Se ve que los jugadores necesitan tanta concentración para desarrollar su juego que no solo no se puede hablar sino que ni siquiera alguien puede moverse en las tribunas. Sin embargo, ayer Juan Martín del Potro contó con el público como aliado para ganar la vibrante final del US Open ante Roger Federer. Al fin y al cabo, los espectadores siempre se ponen del lado del más débil y el suizo ya había ganado las últimas cinco veces en Nueva York. Tras un primer set errático y nervioso, el argentino afinó la puntería de su saque y de su derecha y se quedó con el primer Gran Slam de su carrera.

Del Potro tiene apenas 20 años, es fanático de Boca y del programa Casi Ángeles. Parece mentira que a tan corta edad se le pueda pegar tan fuerte y de forma tan contundente a una pelota tan pequeña. Esos saques matadores, esas derechas cruzadas que corren como piedras (así las había calificado previamente el propio Federer) no pueden ser obra de alguien tan joven. Alguien de esa edad no puede haber llevado su juego a ese extremo, no puede tener tan claro cómo se juega una final. Pero la Torre de Tandil de 1,98 mts. tiene precisión en el brazo y en la cabeza.

Por eso pudo levantar un partido en desventaja ante un campeón como Federer y ganar una final que ya se convirtió en una hazaña. Porque derrotó al número uno, al pentacampeón del torneo, porque se impuso a una desventaja inicial y porque corrió y luchó durante casi cuatro horas para ganar por 3-6, 7-6, 4-6, 7-6 y 6-2 y quedarse con el premio de 1,6 millones de dólares. “Es difícil explicar esto...sueño desde que era un niño con ganar este trofeo. Es increíble, perfecto, no puedo creerlo. Es la mejor sensación de mi vida. No entiendo nada. Quiero disfrutar este momento" dijo después del partido.

Es un milagro el deporte en la Argentina. Con escasos apoyos de los dirigentes, con una moneda cuyo valor cuadriplica o incluso quintuplica al dólar o al euro, y que dificulta los viajes y las competencias de los jugadores en el exterior, con pocas instalaciones acordes, el tenis de este país se las ha arreglado para convertirse en una potencia del deporte blanco. Argentina tiene hoy 8 jugadores entre los 100 mejores, sus tenistas se destacan en casi todas las superficies y con sus altos y bajos llegan asiduamente a las instancias finales de los torneos chicos y grandes. Pero Del Potro rompió todos los moldes. De los cuatro Gran Slams existentes, el tandilense se llevó uno. Y entró para siempre en la historia.

A 30 años del Mundial Juvenil ´79

La portada del diario Clarín del sábado 8 de septiembre de 1979 refleja los dos hechos ahí nomás, uno al lado del otro. En letras grandes, junto a una foto de Diego Maradona sosteniendo la Copa del Mundo, puede leerse: “Argentina campeón mundial juvenil”. Más abajo, dice: “La Comisión de la OEA se reunió con el gobierno”. La historia quiso que dos hechos trascendentes del deporte y la política argentina coincidieran en el tiempo. Esta vez, los dos sucesos tendrían mucho que ver entre sí.

El 7 de septiembre de 1979, la Selección Argentina Sub – 19, integrada entre otros por Diego Maradona, Ramón Díaz, Juan Barbas y Juan Simón, derrotó en la final del Mundial de Japón a la Unión Soviética por 3 a 1. Fue la culminación de una campaña brillante del equipo dirigido por César Luis Menotti, que con un gran nivel de juego ganó los seis partidos que disputó en el torneo.

La Junta Militar que gobernaba la Argentina desde 1976 se mostró desde el inicio interesada en el Mundial. Durante el campeonato, el dictador Jorge Rafael Videla viajó a Japón para firmar el “Acuerdo de Cooperación Cultural y Científica” y aprovechó para visitar al equipo argentino. Su viaje de regreso fue un tanto accidentado. Los servicios secretos japoneses demoraron la partida del avión porque la delegación argentina habría sustraído algunas antigüedades de las tierras japonesas. Solucionado el conflicto, el avión oficial regresó al país con 48 grabadores y otros tantos televisores en la bodega. Ya en Buenos Aires, Videla observó la final del torneo en los estudios de ATC, el canal oficial, acompañado de los generales Leopoldo Galtieri, Llamil Reston y Antonio Llamas. Con la victoria consumada, el dictador saludó a Maradona a través de Radio Rivadavia y le dijo: “Ustedes son un ejemplo para todos los jóvenes argentinos, que más allá del triunfo del partido, ven en ustedes el triunfo de una juventud optimista que quiere mirar hacia el futuro con amor, con esperanza, con fe”.

Pero gran parte de la sociedad argentina no vivía tiempos de festejos por ese entonces. La dictadura militar seguía implementando el terrorismo de estado a través del secuestro y la desaparición de personas. Los familiares recorrían despachos oficiales y reclamaban ante organismos internacionales para saber dónde estaban sus seres queridos. Tras una fuerte presión internacional y luego de arduas negociaciones, un día antes de la final del Mundial Juvenil llegó al país la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que permaneció en el país por dos semanas. Durante su estadía, sus miembros recogieron denuncias por violaciones a los derechos humanos y se entrevistaron con numerosas personalidades de la política y la cultura.

En medio de las denuncias y la presión internacional, el poder político vio en el fútbol una forma de desviar el foco de atención general. Desde radios y canales de televisión existía previamente la idea de desarrollar un festejo popular en las calles luego de la final del Mundial. Como el partido decisivo terminó en la mañana, se dictó asueto en los colegios para que los estudiantes pudieran sumarse a la celebración. José María Muñoz, relator de Radio Rivadavia, afirmó al aire: “Vayamos todos a la Avenida de Mayo y demostremos a los señores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que la Argentina no tiene nada que ocultar”. Ya en la Plaza de Mayo, miles de jóvenes pidieron con cantos la salida al balcón del general Videla.

A pocas cuadras de allí, sobre la Avenida de Mayo al 700, podían verse largas colas de familiares desesperados por contar sus historias de terror y muerte ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ellos constituyeron la primera manifestación pública en contra de la dictadura militar argentina. El informe publicado en 1980 dio cuenta de casi 5.600 casos de violaciones a los derechos humanos por parte del Estado Argentino. El documento rompió con el discurso único de la dictadura militar, cuyo poder a partir de allí comenzó a resquebrajarse.

Pero lo jugadores argentinos campeones también deberían participar de los festejos populares. Inmediatamente después del partido final ante la Unión Soviética en Japón, llegó la orden para regresar rápidamente al país. Ya en Río de Janeiro, un avión militar esperó a los jugadores y los depositó en el Aeroparque de Buenos Aires el martes 11 de septiembre. Allí, dos helicópteros del Ejército trasladaron a los jugadores hasta la Cancha de Atlanta para que saluden brevemente a sus familiares y luego fueron llevados a la Casa de Gobierno para saludar al General Videla y sacarse las fotos de rigor. Como un año antes, en el Mundial ´78 que ganara la Selección Argentina, la dictadura militar vio la oportunidad de exponer un logro deportivo como propio y tapar así los reclamos por secuestros y torturas que asomaban cada vez con más fuerza.

La mañana del 7 de septiembre de 1979 mezcló la fiesta y la tragedia de la sociedad argentina. Por un lado, los miles de estudiantes secundarios con cantos y bombos festejando el título mundial en Plaza de Mayo y sus alrededores. Muy cerca de allí, los familiares de los desaparecidos hacían cola para presentar sus denuncias por violaciones a los derechos humanos. Después de 30 años, parece mentira que tanta alegría y tanto dolor hayan podido convivir a tan pocos metros de distancia.

A sufrir hasta el final

El largo pelotazo final, el cabezazo de Martín Palermo y la estirada del recién ingresado Rolando Schiavi son la muestra gratis de lo que es hoy la Selección Argentina. Una jugada tan poco elaborada fue lo más cerca que estuvo la Selección para marca el gol. El equipo de Maradona perdió por 1 a 0 ante Paraguay y se arrastra para llegar al Mundial de la mano de dos caudillos que en su larga y exitosa carrera no tuvieron mucho lugar en el conjunto nacional. Con sus treinti largos años a cuestas, Palermo y Schiavi tuvieron en sus manos un empate que a todas luces hubiese sido injusto. Pero el fútbol tiene esas cosas: pese a jugar mal y casi no generar situaciones, Argentina estuvo a 20 o 30 centímetros de llevarse un empate de Asunción. Pero esta versión 2009 del equipo albiceleste no parece estar hecha para grandes hazañas.

Cambios constantes en el once titular y en el banco, convocatorias compulsivas al por mayor, falta de un funcionamiento como equipo, flojos acoples defensivos y escasez de jugadas preparadas en los tiros libres son algunas de las falencias que se le pueden cargar al cuerpo técnico encabezado por Maradona. Falta de compromiso, escasa reacción ante la adversidad, bajo nivel de juego, desatenciones en la marca y poca voluntad para intentar un juego asociado son ítems que pueden cargarse en la cuenta de jugadores consagrados que brillan en sus equipos (Messi, Mascherano, Agüero) pero que en la Selección no muestran un nivel acorde. Argentina expresó ayer tal desorden y falta de ideas que los jugadores no pudieron llevar a cabo ni siquiera lo más elemental del juego: darle la pelota a un compañero. Luego de un primer tiempo donde fue ampliamente superado, en la segunda parte el equipo apareció partido desde el comienzo y sus esporádicos intentos en ataque fueron más una suerte de avanzar como sea, empujando, que otra cosa. Lo más grave es que este equipo no registra en tiempos recientes actuaciones convincentes para tomar como referencia a la hora de pensar un mejor panorama en el futuro.

Desde que se instauró el sistema de todos contra en las Eliminatorias Sudamericanas (antes del Mundial de Francia ´98), Argentina siempre llegó a la fecha 18 con la clasificación en el bolsillo. Esta vez será distinto. Este equipo cuenta con futbolistas capaces de mostrar un nivel de juego muy superior que ponga al equipo más arriba en la tabla. Pero la realidad es otra y habrá luchar hasta el final por un lugar en Sudáfrica 2010. Los jugadores y el cuerpo técnico deberán ganarse su destino de grandeza.

Maradona y el arte de dirigir


En 2005, Jorge Valdano declaró a la revista Un Caño: "Maradona no puede ser un gran DT porque es demasiado original como para transmitir un mensaje. Esa es la lógica desde la que deduje que los mediocres teníamos más posibilidades de ser entrenadores que los genios. Cruyff me desmintió, pero creo que es una excepción a la regla, yo sigo creyendo que algo de lo que pienso es real". Pese a que Maradona le contestó a Valdano algunas criticas más recientes sobre su falta de experiencia como DT (“No me hago el filósofo, para eso está Valdano, que igual tiene más mentiras que el truco" dijo el Diez) las palabras del manager del Real Madrid pueden servir como disparador para pensar el momento que vive hoy el técnico de la Selección Argentina.

Por su calidad técnica dentro de una cancha, Maradona era capaz de resolver un partido por sí solo, sin depender del nivel de juego de su equipo. Esas posibilidades que le brindaba su destreza con la pelota determinó que sea él quien, vestido con la camiseta de la Selección Argentina, muchas veces cargara sobre sus hombros la esperanza de un país entero. Hoy el Maradona – técnico también lleva en sus espaldas las ilusiones de los hinchas argentinos, pero desde el banco de suplentes.

El tiempo dirá si Valdano tenía razón o no. Lo cierto es que para conducir un equipo es imprescindible la habilidad en la comunicación. Al fin y al cabo, se trata de saber transmitir una idea, un concepto, aquello que se busca de cada jugador. A esto se le pueden agregar otras tareas como elegir correctamente la alineación inicial o ensayar jugadas para aplicar en el partido. Esto es lo que muchos cuestionan hoy de Maradona: sus conocimientos y habilidades no ya para jugar en la Selección Argentina sino para dirigirla. Antes, los cuestionamientos al Diez se relacionaban con su faceta extrafutbolística: sus excesos, sus opiniones públicas al por mayor, sus contradicciones. Pero su costado futbolístico era casi sagrado. Al fin y al cabo, dentro de la cancha era el mejor de todos.

Antes de asumir como técnico de Argentinos Juniors, Claudio Borghi, ex compañero de Maradona en el Mundial ´86, declaró al diario Olé: “No llega un gran ex jugador sino un buen entrenador". Jugador habilidoso como pocos, Borghi se reinventó como técnico en Chile, consiguiendo cuatro campeonatos con Colo Colo. De gran futbolista pasó a ser un gran técnico a base de títulos y del buen juego de sus equipos. Maradona debe construir su carrera como entrenador mientras ocupa el cargo de técnico de la Selección Argentina.

Alguna vez, a Diego Cagna, técnico de Tigre, le preguntaron cuál había sido el mejor consejo que le habían dado antes de sentarse en el banco de suplentes para dirigir. Cagna contestó que lo más importante que le habían dicho era que un técnico siempre debía estar tranquilo para poder decidir. El consejero había sido de Carlos Bianchi. Argentina se juega ante Paraguay la posibilidad de jugar el próximo campeonato del Mundo. Una victoria lo dejaría virtualmente en Sudáfrica 2010. Ojalá el técnico y los jugadores tengan la tranquilidad y la inteligencia necesaria para sacar el partido adelante.

Bielsa y las próximas elecciones en Chile

Fragmento de una nota del diario Perfil de hoy:

"Eduardo Frei, candidato oficialista por la Concertación, que gobierna desde el retorno de la democracia, confesó que “a muchos dirigentes nos haría bien escuchar a Bielsa cuando dice que la disputa de personas, y no de ideas, mantiene a la gente atenta pero desinteresada”.

Por su parte, el millonario candidato presidecial de la derecha, Sebastián Piñera, aseguró que en su eventual gobierno quiere “trabajar como Bielsa”; mientras que el joven Marco Enriquez Ominami, aspirante de la izquierda, no duda de que “Bielsa representa lo que todos los chilenos admiramos. Así es como yo quiero gobernar”.

Hasta la presidenta Michelle Bachelet se subió al tren del Loco: “Es un excelente referente y un modelo para los jóvenes, porque obtiene resultados con disciplina y rigor, pero además con entusiasmo. Haberlo contratado es y sigue siendo una muy buena decisión para Chile”. El argentino, por supuesto, le devolvió la gentileza. “Quiero ser para mis jugadores lo que es la presidenta Bachelet para el país”, aseguró."

Las elecciones en Chile son en diciembre. La nota completa acá.

Además un pequeño video sobre la reciente conferencia de Marcelo Bielsa sobre Liderazgo, motivación y valores:

Intenciones y Lecciones

El Brasil de Dunga que ayer le ganó a Argentina por 3 a 1 rompe día a día con el histórico mito del jogo bonito. Dos goles de pelota parada y uno de contraataque podrían formar parte del repertorio de cualquier selección de medio pelo, pero fueron las armas que la verde amarela utilizó para imponerse en la noche rosarina. Con eso, más la seguridad de su arquero Julio César, la solidez de su defensa y el buen trato del balón, le alcanzó para llevarse el triunfo del Gigante de Arroyito.

Argentina parece ser un equipo plagado de buenas intenciones que se quedan a mitad de camino. Y eso se refleja en todas sus líneas. Pese a jugar ante un potencia como Brasil, ayer el equipo de Maradona no sufrió mucho en defensa, pero marcó muy mal en las pelotas paradas; controló bien a los volantes de creación rivales como Kaká, pero recibió tres goles; tuvo buena circulación de pelota en tres cuartos de cancha, pero no profundizó su juego; pobló la zona de ataque con muchos hombres, pero le costó mucho tener presencia firme en el área rival. Así se llevó una derrota que complica su clasificación al mundial. Argentina debe sumar seis puntos de los nueve que quedan. No es imposible, pero hay escaso margen de error.

El desarrollo del encuentro derribó por un rato la idea de que los partidos se ganan en el centro del campo. Ayer Argentina no pasó grandes sobresaltos en ese sector de la cancha, pero perdió en las áreas, donde Brasil llegó poco, y marcó mucho, y a donde Argentina se arrimó bastante y sólo pudo anotar una vez. Esta falta de gol ya es un karma para los dirigidos por Maradona. En los últimos cuatro partidos por Eliminatorias, Argentina anotó 3 goles y recibió 11. De esos 3 tantos marcados, dos fueron con remates de afuera del área (Lucho González a Bolivia y Dátolo ayer) y el restante de pelota parada (Cata Díaz a Colombia). Muy baja performance para un equipo que entre sus atacantes cuenta, sin orden de valoración, con Messi, Agüero, Tévez, Milito, Lisandro López, Palermo, Higuaín, Crespo y Lavezzi, entre otros.

Argentina ayer intentó mover a Messi sobre el centro del ataque, cómo a veces lo hace en Barcelona, con la intención de alejarlo de la línea lateral y así quitarle referencias a los defensores brasileños. Lo mejor de Lionel fueron algunos de sus clásicos arrestos individuales, pero siempre poco acompañado. Sin una gran actuación, fue por el lejos el que más inquietó a la defensa brasileña. Ya parece ser el resto del equipo el que no está a su altura. Cuando ayer se lo veía apilar defensores, costaba explicar por qué a la Selección Argentina todo le cuesta tanto en ataque si hay un jugador que hace tanta diferencia. Con Messi ya desdibujado y sin Maxi Rodríguez en cancha, en el segundo tiempo muchos de los ataques locales recayeron sobre un defensor con poca técnica y mucho empeño como Heinze, que con espacios se proyectó continuamente pero no logró generar muchos peligro.

La última lección que dejó el encuentro de ayer es que lo que sucede adentro siempre es más importante que lo de afuera. La cancha de Rosario Central presentó un gran marco para un gran partido y es saludable que la Selección Argentina salga de Buenos Aires, pero los hinchas, al menos por ahora, no juegan los partidos y, si bien pueden dar ánimo a sus jugadores e influir sobre los rivales, el fútbol es un deporte donde gana el que más goles anota. Para eso hay entrenar, formar buenas sociedades dentro del equipo, estudiar a los rivales, planificar los partidos, tocar la pelota, gambetear, marcar y llevar el balón hasta la red del arco contrario. Mientras pensemos que sólo alcanza con los discursos motivadores y con que los hinchas estén más cerca, todo será cuesta arriba. Esas son cuestiones accesorias. Con buenas intenciones pero sin patrón de juego, todo se hace cuesta arriba.

Choque de Planetas

En la mañana de ayer, los jugadores y el cuerpo técnico argentino no utilizaron las canchas del predio de Ezeiza. Por especial pedido del DT Diego Maradona, se llevó a cabo una misa en la Capilla "San Francisco de Asís", ubicada dentro del centro de entrenamiento. Tras pedir suerte a los dioses, los jugadores practicaron por la tarde pensando en el choque del sábado a las 21.30 frente a Brasil en Rosario.

Como es su postura desde que asumió en el seleccionado, Maradona apuesta a la motivación de sus dirigidos para imponerse en la cancha. “Yo sé que el partido con Brasil nos va a dar la clasificación” dijo hace un mes. A diferencia de los encuentros anteriores ante la verde amarela, Argentina llega a este partido en una posición incómoda en la tabla de posiciones. En las Eliminatorias 2002, la albiceleste enfrentó a Brasil ya clasificada al Mundial de Corea - Japón. En el camino a Alemania 2006, Argentina consiguió su boleto con el triunfo ante los brasileños. Hoy el panorama es distinto. El equipo de Maradona está en el cuarto puesto de la tabla con 22 puntos, a dos del quinto, Ecuador, y cuatro del sexto, Uruguay. Hoy, Argentina es el último equipo que entraría directamente al próximo mundial. Distinto es el panorama brasileño: con 27 puntos, los dirigidos por Dunga lideran la tabla de posiciones y están casi clasificados.

La realidad futbolística de los equipos también es diferente. En 2009, Brasil se consolidó en las eliminatorias con triunfos importantes ante Uruguay y Paraguay y ganó recientemente la Copa de las Confederaciones en Sudáfrica. Argentina perdió dos de los últimos tres partidos por Eliminatorias (ambos en la altura, ante Bolivia y Ecuador) y en el triunfo restante ante Colombia no mostró un nivel de juego para ilusionarse.

El fútbol brasileño condensa en la historia de su selección la belleza y los buenos resultados. Con jugadores en cantidad, dueños de un toque y una gambeta como ningún equipo en el mundo, Brasil es el equipo con más mundiales ganados. Ha combinado como nadie el buen juego y sus cinco campeonatos mundiales. Aunque este equipo dirigido por Dunga viene a romper en parte con el mito brasileño del fútbol espectáculo. Tiene un buen arquero (Julio César), defensores centrales altos y fuertes (Lucio especialmente), maneja bien las pelotas paradas y sabe jugar al contraataque. Adelante hace honor a su historia y cuenta con estrategas habilidosos (Kaka) y goleadores efectivos (Luiz Fabiano)

En Argentina, Carlos Tevez eligió no jugar el reciente amistoso frente a Rusia y quedarse en Inglaterra recuperándose de una lesión, para estar diez puntos en este encuentro. Con un nivel de juego irregular en los últimos partidos, la ilusión argentina es que un partido decisivo como éste saque el plus de cada jugador y que todos se muestren en el más alto nivel, especialmente Lionel Messi. Sólo así se le puede ganar a un equipo de primer orden como Brasil. En favor de Argentina aparece el antecedente inmediato por Eliminatorias en nuestro país. El 8 de junio de 2005, los dirigidos por José Pekerman se impusieron por 3 a 1 en El Monumental ante un Brasil que contaba entre sus titulares a Ronaldinho, Kaka, Robinho y Adriano. Argentina venía de pobres presentaciones ante Colombia y Ecuador, pero ante los brasileños el equipo contó con una actuación memorable de Riquelme y un primer tiempo que fue de lo mejor que mostró el equipo en la era Pekerman.

Mañana se terminarán las polémicas por el cambio de estadio, las colas de los hinchas por las entradas y los análisis de periodísticos. Argentina, necesitada de puntos, enfrenta a las estrellas brasileñas con el objetivo de sumar puntos para llegar al Mundial. Mañana chocan los planetas. Esperemos que aparezca el buen fútbol.

Entradas

Diez cuadras de cola había hoy en los alrededores del Gigante de Arroyito cuando poco después de las 9 de la mañana se pusieron a la venta las plateas para el partido entre Argentina y Brasil del próximo sábado por las Eliminatorias. Siete horas después, ya se habían agotado las 5.600 localidades. Sólo se habilitaron tres boleterías para vender los tickets a los hinchas, muchos de los cuales llevaban días acampando en la calle. La mayoría de los fanáticos se fue con las manos vacías. El viernes se pondrán a la venta las populares.

De las 12 mil plateas que se iban a ofrecer en un principio, finalmente se vendieron menos de la mitad. Según la AFA, tamaña disminución de la capacidad se debió a las reformas efectuadas en el estadio para albergar el partido. Lo más probable es que muchas entradas vayan a parar a la bolsa de los sponsors y el protocolo. Pese a que la Selección Argentina abandonó el Estadio Monumental para sus partidos de eliminatorias, algunas cuestiones parece que no se modificarán. Muchas localidades circulan de mano en mano por grandes empresas, muy lejos de los hinchas de a pie. A diferencia de otras ocasiones, esta vez no se produjeron incidentes en la venta de boletos.

En el mismo día, comenzó a disputarse la tercera fecha del torneo argentino. A las 14horas de un día laborable jugaron Arsenal – Racing (opaco 0 a 0) y San Lorenzo – Estudiantes (vibrante 2 a 2). Poca gente se arrimó a los estadios en medio de un día de frío y lluvia y en horarios no pensados para hinchas dedicados a cuestiones tan exóticas como trabajar. Más bien la prioridad parece ser la grilla televisiva.

Los horarios de los partidos del torneo local (que se repetirán mañana), las pocas entradas ofrecidas para el partido de la selección y la falta de organización en la venta son algunos de los testimonios que muestran cómo se trata a los hinchas argentinos que quieren concurrir a un estadio. Porque en Argentina, las dificultades para ver al equipo favorito muchas veces comienzan desde que se ponen a la venta las entradas, siguen con el cobro de estacionamiento por parte de barras en plena calle los días de partido, continúan con dificultades en los ingresos y egresos y muchas veces tienen como escenarios estadios antiguos con instalaciones en mal estado. Las cámaras de televisión exhiben al fútbol denesta tierra como un espectáculo donde lo que sobresale es la pasión de los fanáticos, pero desde la organización muchas veces se hace todo lo posible que cada vez en las tribunas se vean menos hinchas.