A 85 años de la muerte de Pedro Demby

Quizás sea por violencia, real o simbólica, que vivimos a diario, pero lo cierto es que la fecha pasó casi inadvertida, pese a ser un aniversario redondo. Pero a la luz de lo que vino después, el suceso marcaría el punto de partida de un fenómeno que se mantiene, aún con sus matices y variantes, hasta nuestros días. El pasado lunes 2 de noviembre se cumplieron 85 años del primer hincha muerto que recuerda el fútbol argentino. Paradójicamente, el hecho no ocurrió en el suelo de este país, demostrando desde desde hace tiempo la violencia y la pelota se unen en cualquier tiempo y espacio.

El 2 de noviembre de 1924, Uruguay y Argentina se enfrentaron en Montevideo por la final del Campeonato Sudamericano. El partido acabó en un empate 0 a 0 que consagró como campeones a los uruguayos. “El comportamiento del pueblo fue una gran nota para Montevideo” dijo el diario La Nación. Un ejemplo de la conducta ejemplar del público fue la ovación que se le brindó al arquero argentino Américo Tesoriere, figura del encuentro, que fue llevado en andas por dos futbolistas uruguayos al final del partido. A la noche, los incidentes que no habían tenido lugar en el estadio ocurrirían en las calles montevideanas.

En la puerta del hotel Colón, donde se alojaban los jugadores argentinos, se concentró un grupo de hinchas para ver a sus ídolos más de cerca. Al ver a sus compatriotas en la calle, algunos jugadores albicelestes salieron a los balcones para saludarlos y recibieron una pequeña ovación de los presentes. De pronto, un individuo completamente ebrio empezó a gritar a favor de Uruguay y lanzó insultos hacia los argentinos. Los jugadores reaccionaron arrojando botellas y vasos y contestando los agravios, pero las provocaciones seguían, por lo que algunos futbolistas ganaron la calle y se unieron a sus seguidores para castigar brutalmente al agresor. En ese momento, salieron en su defensa Pedro Demby y Leopoldo Fernández, ambos uruguayos, que además increparon a los argentinos. De acuerdo con un testigo, Demby se desabrochó el saco y se puso en pose de boxeador, cuando un individuo extrajo un revólver y le disparó dos tiros, que hirieron a Demby en el cuello y la garganta. El disparo causó el desbande general y el atacante huyó hacia el hotel. Según el diario oriental La Razón, el jugador argentino Cesáreo Onzari conocía al agresor y le facilitó la fuga. Demby fue trasladado al hospital Maciel, donde falleció al otro día, y además hubo otros dos uruguayos heridos. Las sospechas del asesinato recaerían sobre José Lázaro Rodríguez, alias El Petiso, conocido hincha de Boca, quien sería un protegido del arquero xeneize Tesorieri y además había viajado junto a la delegación argentina.

Desde un primer momento, el diario La Nación destacó “el carácter puramente policial” del hecho, intentando desligar sus conexiones con el fútbol. Las crónicas aluden a un suceso “extemporáneo y criminal”, llevado a cabo “por la mano brutal de un asesino”. Las crónicas de algunos medios realizaron duras críticas hacia la actuación policial por no haber puesto vigilancia en la puerta del hotel que albergaba a los argentinos y por no detener la salida del vapor “Ciudad de Montevideo”, que regresó a Buenos Aires poco después del hecho y donde pudo haberse embarcado el homicida. Sin embargo, Rodríguez fue detenido en la capital Argentina el 26 de noviembre siguiente y trasladado a la cárcel de Villa Devoto, donde permaneció detenido por lo menos durante un año y medio, aunque nunca fue deportado a Uruguay.

La muerte de Demby muestra algunos rasgos de los hechos violentos del fútbol que permanecen hasta hoy: fue perpetrado por un hincha reconocido (Rodríguez hoy quizás sería considerado un barra brava), ocurrió lejos del estadio, horas después del partido, se usaron armas de fuego, la policía no actuó correctamente, quizás algún futbolista o algún dirigente brindó ayuda a un simpatizante responsable de un delito. La Nación sostuvo que el incidente “ha de reflejarse en el futuro de las relaciones deportivas en forma sensible”. Ha juzgar por los 242 muertos del fútbol argentino que vinieron después, no le faltaba razón.

4 comentarios:

  1. Esta vez hay que darle "la derecha" a La Nacion.
    Bueno el texto.

    Gracias por la onda con lo de JPS.
    Acá te dejo el link.
    http://mujerdeolebajoelbrazo.blogspot.com/2009/11/juan-pablo-sorin-despedida.html

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  2. Todo tiene su inicio, ¿habrá final a la violencia en algún momento?

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